Solo un poco de empatía, por favor, es lo que les pedimos los consumidores a quienes nos suministran con sumo esmero y ganan con ello pingües beneficios. Tampoco es tanto lo que se les demanda, así como participar en el juego de los precios, a los que están Vds. bien acostumbrados. Que encima nos cuenten que se ven obligados, sin contar para nada el efecto rebote del que se suelen aprovechar cuando conviene, resulta de una sinvergonzonería que espanta.
Que pidan ayuda al Gobierno para que les coloquen el IVA en el punto 0.- es para someterlo a cualquier juzgado de guardia, al mismo tiempo que se vanaglorian de los excelentes beneficios obtenidos, siempre récord en los últimos tiempos, es también motivo de escándalo para esos contribuyentes asiduos que vacían sus estanterías, con un sentimiento casi religioso.
Siempre que aparece alguna coyuntura, agraviada por alguna guerra, aparece el ya famoso cuadro de aumento de tarifas, con las que ir ganando para lo que pueda venir, y hacer favorable lo que para los demás es tremendamente gravoso. A los consumidores nos queda también lo de siempre, recortar aquí, suprimir allá... hacer encaje de "bolillos" con el dinero de la cartera que nunca sobra, como les pueda sobrar a ellos.
Bendecimos lo que dedican a reinversión, de lo que Vds. son los primeros beneficiarios, pero, por favor, no se rían encima a nuestra cara, diciéndonos que no pueden hacer algo más de lo que hacen, que sus ascensos meteóricos los pagamos todos, sin que sepamos, por su opacidad absoluta, cómo reconstruyen sus listas de precios cuando les viene en gana, apretando a la cadena de productores que les suministran.
Sobradamente conocidos, no hace falta que nos den lecciones de falsa honestidad, sino que se les vea con ganas de ser uno más cuando las cosas vienen torcidas. Sr. Roig, que se le ve el plumero, por favor, no abuse ni pida más crédito del que ya tiene.
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