jueves, 12 de febrero de 2026

¿Hacemos lo suficiente?

 

 

Esta pregunta que les hago es consecuente con otras preguntas como respuesta, entre otras, el porqué o el para qué, me inmiscuyo en su intimidad, para ponerles en un aprieto, o qué derecho me estoy arrogando, de entre los que, como conciudadano me correspondan también como responsable de que las cosas funcionen mejor, sin que se atoren los vasos comunicantes que nos unen a la Historia (con mayúscula) que nos toca vivir en compañía, de la que también los ascetas forman parte con sus pensamientos profundos.

 

Habría que trascender al mensaje que nos hace iguales, aunque diferentes, y poner el testigo en las responsabilidades que nos acucian. No bastaría con pagar los impuestos, a los que muchos hacen ascos, tampoco con presentarnos cada día a la oficina, o al puesto de trabajo que elegimos, solo para proveernos de los consiguientes recursos necesarios, con la idea puesta en escalar los puestos que nos diferencian de los demás, también entrarían en juego otras tantas variables, para las que ni queramos ni estemos realmente preparados a acometer. Las sutilezas se entenderán a medida en que nos vayamos instalando en el punto que queramos estar y deseemos qué debemos hacer, de verdadera utilidad, en todo el contexto.

 

Entonces podríamos estar llegando al momento en que las valoraciones que íntimamente hagamos pasen a ser positivas, en lugar de inconsistentes o simplemente inanes. Algunos me confundirán entre asuntos de moral o de simple honestidad, para lo que no me he vestido con ningún hábito, pero no, no se trata de eso, se trataría de poner en su sitio la recreación de lo que vamos a estar dispuestos a hacer, en los muchos momentos que vamos a tener para rehacer nuestras vidas o, simplemente, defender nuestros derechos adquiridos, que no son pocos y que de vez en cuando se ponen en peligro.

Solo esa mirada atrás podría devolvernos al momento en que hay que ponerse a reparar lo destruido, aunque solo fuera por respeto a quienes nos precedieron. Ahora le todo juzgar a Vd. mismo, si hace lo suficiente cada día, o lo relega para cualquier otro tiempo, en el que ya pueda no ser necesario.    

 

      

martes, 10 de febrero de 2026

En blanco

 

 

Así nos deja, el príncipe de las mareas del socialismo democrático español, que en sus mejores tiempos se convirtiera en el gran pastor de unas ovejas que vivían descarriadas, sin encontrar solución a sus desvaríos, tras años de sombra continuada. El hombre que con su traje de pana nos hacía creer en que un nuevo mundo era posible, bajo el manto de su socialismo pragmático, nos quiere descubrir ahora la poca verdad y el engaño que participaban sus discursos, ratificados con deméritos sonados.

 

No me quiero perder los episodios cómicos de Aznarito y Felipón con los que nos obsequia Wyoming de vez en cuando en el Intermedio: historias que bien podrían hacernos llorar, más que reír, si no fuera porque las penas que encierran ambos, tras sus periplos respectivos, nos dejan sentimientos encontrados hasta el punto de haber sido gurús e indecentes al propio tiempo.

 

Estos hombres, que seguramente dispongan de una muy relevante información "confidencial" de lo ocurrido en este país en muchos años, se resisten a abandonar el curso de nuestra historia reciente, ofreciéndonos la pobreza de unos discursos de hoy que ya no tienen cabida en las generaciones futuras, claro que son éstas también ovejas descarriadas a las que hay que encontrar acomodo, al no saber por donde se andan y a quienes seguir en sus días venideros. Es la sensación que nos dan, al ver cómo recuerdan a una Dictadura que no vivieron aunque parece que les conforte, a base de rectitud y estrecheces.

Me cuesta creer, de verdad, que sean así las cosas de hoy y no sea, más bien, lo que nos quieran hacer llegar por conductos de gran vileza. Nuestros jóvenes, capacitados y muy dispuestos para ejercer sus cargos venideros, saben muy bien cómo actuar ante esos cantos de sirena varada y no se dejarán influir por ellas, cuando llegue el momento de tomar decisiones importantes. Y el momento está llegando ya, no caben moratorias, cuando se empieza a poner feo el panorama y hay que demostrar que lo que nos costó llegar hasta aquí, tiene que haber servido de mucho y no puede ser depauperado. 

Regreso al futuro

 

 

Si pudiéramos considerar, o mejor, trascender, lo que nos esté pasando a resultas de lo que estamos viviendo, quizás cayéramos en la cuenta de que nos viene dado algo con lo que no contábamos, pero que está presente para motivarnos respecto a lo que tendríamos que hacer, para salir del agujero en que nos hemos metido, saldríamos mejor parados para el futuro que esté por llegar.

 

El futuro como algo a temer, no es la solución sino el principio de lo que habría que reformar, basándonos en la aventura del saber, y querer aprender sin miedo, como hicieran aquellos aventureros que, con su osadía su inconsciencia se las prometían felices, sin pensar en lo que podrían salir perjudicados, que era mucho, respecto de lo que ya tenían experimentado. Cada día que pasaba era para ellos un paso adelante y no un paso atrás. 

Gracias a ellos, todos los avances que consiguieron, a todos los niveles, nos han servido para situarnos en los mejores tiempos vividos, en facetas que van desde la salud a la economía, de la pobreza a la prosperidad, aunque esto más para unos que para otros, a los que se les sigue negando progreso.

Por todo ello, no deberíamos negarnos a la riqueza del pensamiento, para tratar de entender cómo dar los siguientes pasos en nuestro entorno, colaborando, pero sin pagar los precios abusivos que nos quieran hacer pagar con señuelos que se apartan de una realidad que no existe y que solo ha sido creada para confundirnos.

Si somos conscientes de que al ser le falta aún recorrido sobre el tener, estaríamos mejor orientados y seríamos menos esclavos de lo que nos puedan estar ofreciendo para un futuro todavía más alienante de lo que pueda estar resultando el presente. Todavía sigue siendo muy prometedor embarcarse en acciones destinadas a nuestro crecimiento personal y no en sucedáneos que nos embrutezcan todavía más.       

 

 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.