lunes, 8 de junio de 2026

Palabras sanadoras

 

 

Desde luego son solo palabras y que, además, provienen de la persona constituyente de esa magna Iglesia Católica a la que siempre se le atribuyen las más altas condiciones morales, aunque no siempre hayan sido coincidentes con otras menos espirituales y más apegadas a miserias humanas de las que no suelen rehuir sus obispos.

 

Del cómo han sido recibidas en el seno de la soberanía popular, harta de insidias e insultos permanentes, iremos conociendo por los medios, pero tratándose del Papa ninguna de sus señorías se atrevería a criticarlas. Ni siquiera Vox, en su afección directa contra el contenido, en su deriva concreta del trato a los emigrantes, suavizada sutilmente ahora con la llamada a su regularización perfecta, que evitara casos no probados de delincuencia generalizada.

 

Aunque unos pocos hayan declinado su asistencia, los demás se han consensuado (esta vez sí) en largos aplausos que podrían interpretarse de asentimiento de lo dicho, aunque mucho nos tememos que enseguida se volverá a los juicios sumarísimos, de tendencia descalificatoria del contrario.

En consecuencia todos han estado en su lugar, cumpliendo, por omisión, lo que evidentemente era un poco lo esperado. Una vez que haya puesto rumbo de nuevo a El Vaticano todo podrá volverse a ver como realmente es, sin ningún aditamento artificioso que logre confundirnos sobre lo que de verdad cuenta, seguir en la línea pautada, para seguir siendo lo que son, sin pérdida alguna del carácter que ya les seguirá acompañando hasta el nuevo ciclo que aventuren.

En definitiva, perdemos nosotros y pierden ellos. Ganar, lo que se dice ganar, no gana nadie, salvo la imagen disruptiva que proyectan...   

domingo, 7 de junio de 2026

Asuntos pendientes

 

 

Por millares o millones, da igual, todos a resolver por una Europa algo decrépita, menos unida cada día que pasa, infiltrada por funcionarios a los que Bruselas les supone el hábito cansino de jornadas interminables, planeando pero sin acabar de resolver a satisfacción de quienes costeamos el lujo de instalaciones y servicios a disposición, pero sin terminar de resolver lo más crucial del momento.

 

Su Parlamento, repleto casi siempre de voces discordantes, que no parecen buscar consenso, debaten nuevos proyectos, algunos puestos en duda en los puntos terminales de aplicación, por esos mismos ciudadanos que ya no parecen tan incondicionales como fueran al principio.

 

Lo último que quieren poner en práctica: una nueva regulación de la política migratoria, resuelta a la externalización, como quitándose de encima esa carga de atención permanente que ha de darse a quienes deciden venir a Europa pero no de vacaciones, sino a enriquecer lo que ya se cotiza muy alto, es decir, dejarse la piel sobretodo sirviendo aquellos empleos nunca valorados aunque reconocidos, que los jóvenes europeos rechazan de plano.

 

A nadie se le escapa la enorme dificultad que plantea una respuesta realmente digna para los no turistas, pero la última que se podría esperar de una Europa curtida en mil batallas, resuelta por ejercer la mejor democracia, inspiradora de las mejores prácticas y también reconocida por su cultura, es la de confinar a los que dicen "indeseables" a unos guetos, eso sí, aseados y modernos, en los que no tener que padecer siquiera la penuria de tener que verlos por sus preciosas calles continuamente mejoradas para ser vistas, preparadas para las hordas de turistas, quizás mucho más molestas aunque aceptadas por su capacidad inversora.

La cuestión está servida y la apoya, como no, la extrema derecha, que sigue escalando peldaños en el continente sin que nadie termine de afrontar verdaderamente sus malévolas intenciones de dejarlo sumido en la muy egoista determinación de la prioridad nacional que tanto le gusta y que pagaremos cara, muy cara, si es que consiguen, como parece, aplicarla.

sábado, 6 de junio de 2026

Culo de bolsa

 

 

Cuando te has metido en la faena de hablar por el buen gobierno, no puedes dejar de hacerlo, pues la sensación que te da es que les haces concesiones a quienes no paran de proponer desastres, económicos, humanitarios... sustanciales, en definitiva, para el mejor desarrollo de nuestra vida en común, viciada ya por tantas otros que, de carácter medioambiental, golpean nuestro día a día.

 

He leído en alguna parte que lo que está esperando el gobierno de este país es que lleguen las vacaciones y con ellas ese paréntesis milagroso que nos sume a todos en el mismo letargo que a algunas criaturas en el invierno. La reflexión es válida, quizás estén siendo demasiado abultadas las inferencias que le provocan los asuntos que le están cayendo de golpe y que no puede resolver como quisiera.

 

Pensar que es una meta inalcanzable conseguir un buen gobierno no debería entrar en ningún pronóstico. Hay material suficiente para hacerlo, lo que pasa es que cuesta mucho ejercer la voluntad necesaria que ajuste los tiempos y las necesidades y, claro, sus señorías han de vivir sus vidas de acuerdo a sus propios plazos para no perder comba en sus propios asuntos, distintos de la materia que debería tratarse.

 

Ha llegado el Papa a España y ha puesto en el candelero lo que ya teníamos suscrito: "enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas" (sic)Y esto nos suena muchos ¿verdad?, aunque no venga precisamente de la reflexión espiritual, atribuida siempre a doctores de la Iglesia, y es hora ya de que sean ellos quienes pongan de nuevo en la vía la máquina de tren descarrilada a conciencia.

Si hay que llegar hasta el fondo de la bolsa y rebuscar lo que hay dentro, estropeando lo demás, hagamos lo necesario cuanto antes y no dejemos para el final de los tiempos lo mucho que queda por hacer, evitando que entre unos cuantos no agüen la fiesta, decididos, como estamos viendo, a darle la vuelta completa, pero sin más sustancia que su enriquecimiento, para hacernos esclavos de sus pretensiones. 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.