martes, 21 de abril de 2026

Convivir

 

 

Es decir, vivir con, cuando las relaciones personales se ven muy influenciadas por esa polarización impertinente que han querido instalar a propósito, quienes viven de nosotros y (deberían) para nosotros, se ha convertido en materia de gran difusión y pérdida. Esta última sin ningún motivo aparente, más allá de querer apartarte, sí o sí, de alguien con el que no vas a coincidir nunca, por mucho que quizás te lo propongas.

 

Las tertulias en la tele, los falsos debates propiciados para extender el odio, no hacen sino ahondar más la sima abierta sin razón y sin principios, que son los que debían quedar por delante, para someter a juicio aquello a lo que, en un momento dado, nos pusimos de tarea. Eso sí, sin previamente aclarar qué pueda haber de irracional en nuestro proceder, si con solo dirigir la mirada estamos calificando a un interlocutor con el que nunca hemos hablado.

Quizás esté intermediando toda una serie de prejuicios con la que contamos para desvirtuar a quien nos cae mal, solo por lo que nos hayan dicho de él y que nos han ayudado a construir en su contra, en términos de baja estima y peor consideración.

Es posible que haya predisposición, pero ello no debería ser el elemento crucial que sirviera para abandonarnos por completo a la descalificación inmediata.

Habría que hacer un esfuerzo para intentar comprender lo que ya, de principio, queremos evitar a toda costa, sin más argumento que la procedencia de una frase o una idea expuesta sin demasiado rigor o demasiado estudio previo.

Nos perdemos mucho, evidentemente, aunque no exista intención prefijada y solo imperen los rasgos físicos o psíquicos con los que nos hemos iniciado en el boceto prefabricado.

Son tiempos en los que la reflexión debería imponerse a lo demás, sobretodo por parte de quienes no estamos instruidos en "política", que los profesionales ya lo están sobrados para manejarnos abiertamente.       

lunes, 20 de abril de 2026

El paladín

 

 

Ya no estamos en los tiempos de Carlomagno, aquella otra época dorada de la Europa que ya apuntaba maneras cunado la Cristiandad se había hecho fuerte frente a los impíos. Recuerdo los tesoros expuestos en la bonita villa de Aachen donde aún quedan vestigios de gran relevancia, y que merecieron mucho la pena visitar. 

 

Los europeístas confesos aunque sin hacer acopios nacionalistas, desfasados se miren por donde se miren, no podemos olvidar ninguno de nuestros antecedentes -guerras mundiales incluidas- ya que todos nos han hecho mayores de edad y gobierno, si bien todos ellos mejorables hasta nuestros días, pero hoy deberíamos reconocer lo mucho que está haciendo Pedro Sánchez por la causa europea, a la que todavía le faltan arrestos para seguir dejando la huella antes marcada, en detrimento de todos esos que encarnan hoy el iliberalismo y sus prácticas antidemocráticas bajo el sesgo del capitalismo excluyente y las fórmulas perversas con las que intentar adoctrinar a los aspirantes a millonarios, pero que aún libran sus luchas internas contra el vacío que les mantiene tan aislados, que no les dejan salir de sus permanentes frustraciones, aunque tratando de imitar, en lo estético, todo lo que sea susceptible de mostrar apariencia.

Sin militar en las filas socialistas, la verdad es que hay que reconocerle su valentía frente a quienes, ostentando demasiado poder, no dejan de tirarle andanadas (señal inequívoca de que les hacen mucho daño) para amedrentarle con consecuencias incapaces de disuadirle de su empeño.

Hacen falta buenos líderes en Europa y va siendo hora de que su remodelación se insufle de las mejores prácticas y los mejores usos, hasta que decidamos por fin cuando ultimar los nuevos Estados Unidos Europeos, dando por sentado lo irreversible ya constituido y previamente aceptado por todos, dejando atrás esas -pequeñas o grandes- ínfulas que aún se mantienen por separado y que dan pie para que vuelvan las malditas pautas que concita esa extrema-derecha que va agotando ya sus expectativas.

La caída de Orbán da muchas alas a la Europa del futuro, y se hace muy necesario sumarse a la estrategia de Sánchez para estimular, aún más, aquello que más nos conviene a los europeos, convertidos en paladines de esa democracia que, en fase destructiva, tiene que abrir sus brazos a todo aquél que se anime a adoptarla para sí y para sus vecinos. Hay muchos esperando y sería bueno que se sumaran cuanto antes...

 

domingo, 19 de abril de 2026

La génesis

 

 

Indispensable, tener presente el pasado para entender el presente y mirar hacia el futuro. Cómo, si no, olvidarlo sin encadenar consecuencias y fracasos que ayuden a mejorar lo que hay, que hemos conseguido con mucho esfuerzo, con esperanzas relativas a futuro.

 

Los europeos deberíamos tenerlo muy presente cada día. Ya nadie se acerca hoy a Europa sin sopesar todo lo que le conviene admitir como propio en algún momento dado. Aquél que rebase nuestras fronteras se ha tenido que imponer previamente de aquello a lo que habrá de atenerse, más allá de las expectativas que atesore ya que, para la mayoría, supone beneficiarse de todo aquello que, en su lugar de procedencia, tenía vetado e indisponible por muchos años.

La UE no es todo un Cielo en apariencia, como quizás lo fuera también en USA en otros tiempos más favorables. Llegar y continuar asumiendo el calvario que vivirían, acentuado por el posible riesgo de no aclimatación cultural, no es asunto baladí que desatender. Quienes tuvimos en nuestras familias emigrantes con destino Alemania o Suiza, sabemos bien las dificultades que tuvieron que sortear hasta hacerse hueco en esa Sociedades por entonces más desarrolladas.

Buena iniciativa del gobierno de Sánchez a la hora de regularizar lo que ya estaba siendo hora de hacer en favor de esa mayoría que lo estaba requiriendo, pero el principal escollo que han de superar es ese nacionalismo instalado en la Sociedades de hoy, que se dicen avanzadas y que no consienten eliminar desigualdades, ya que de ellas depende la primacía.

Deberíamos sentirnos satisfechos y no dar pábulo a esos bulos que se difunden con interés, para sembrar la fobia que nunca apareció en Alemania, cuando fuimos allá para construir la locomotora que después ha sido. Hemos de seguir demostrando que Europa puede llegar a ser nuevo motor de un mundo que necesita restablecer valores, que hemos ido dejando en las cunetas, sin olvidarnos nunca del principio. 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.