miércoles, 10 de junio de 2026

Un paso más

 

 

Ni las palabras del Papa van a poder conseguir la paz prometida con los que lleguen de buenas, parece imponerse la guerra y cualquier incidente, por pequeño que sea, promete todavía más incendio. Ahora es en la ya conflictiva Belfast, pero puede ser cualquier otra ciudad la que encabece, en cualquier momento, la sucesiva traición a la palabra dicha.

 

Insistiremos en que no es fácil ningún acomodo, por mucho que nos sirva la mano de obra barata que se agolpa en lugares de contratación diversa, las cosas que dificultan la buena lubricación de la convivencia quedan a flor de piel y se muestran muy susceptibles al conflicto. Incluso los pequeños empresarios agrícolas a quienes más interesan, se pueden mostrar recelosos a la más mínima que acontezca y que, a ciencia cierta, ocurrirá más tarde o más temprano. La solución de los guetos debiera estar descartada, pero parece que sea la que mejor funcione, en tanto en cuanto las administraciones no salgan de su amorfa predisposición de no buscar, con el mayor interés, una solución que convenga a todos los participantes al concierto.

 

Cuando prima el interés de mucha gente por alcanzar nuestras costas, teniendo que sortear la muerte como quien sortea al toro de lidia, no hay quien pueda sofocar tanta ilusión teñida de miedo y, hoy por hoy, triunfa el resultado de muchos más de los llegados que de los devueltos y eso es lo que nadie parece querer ver ni querer aceptar. Que los problemas existen, es un hecho cierto, que estén siendo resueltos, es mucho más dudoso que consigan apaciguar los lamentos de quienes pudieran sentirse perjudicados, aunque sigue candente la opinión de que resultarán indispensables más manos a no tardar, las resistencias se interponen como clavos de punta esparcidos en la carretera, para que terminen pinchando las ruedas.

A falta de mayor comprensión, resulta inevitable que desde las bases se mire con más benevolencia lo que no se resuelve arriba con mayor voluntad. Que las cosas tengan que pasar, no quiere decir que lo hagan en sentido impropio...

martes, 9 de junio de 2026

Maldito móvil

 

 

La nueva arma de destrucción masiva, descubierta por nuestra particular reina de la estupidez, acaba de entrar en la senda ideológica que esgrime la derecha de Aznar, incansable en su acometida filosófica contra el mundo que le sea hostil. 

 

Va a resultar que la herramienta más apreciada por el mundo civilizado, en manos de los paupérrimos emigrantes, es condición a tener en cuenta frente al principio en alza de la "prioridad nacional" en boga desde la llegada de Trump al reino de los más ricos. Está visto que no es necesario apuntar hacia lo meritorio, para ser gobernante, basta que te elijan en algún punto concreto y vayas pasando etapas, programadas para el ascenso, hasta culminar el propósito. Lo demás se da por añadido y concluye lo que se tenía previsto, al menos hasta que se tenga que dar la sustitución por desgaste.

 

Así que tenemos que recelar del subsahariano que se nos presente a pedir trabajo con el móvil en la mano, a pesar de que nos cueste la mitad o menos que pretende el nacional, para no ser objeto de las respuestas que les da la IA y que se les ofrecen sin pestañear, que les favorezcan en nuestra contra. Un arma de doble filo, muy cortante por ambos lados, el de la seguridad y el del conocimiento, que les puede acabar instruyendo para complicarnos a los demás la vida atareada que llevamos.

Se puede ser inútil o mordaz en el sentir y el acoger, pero conviene aprovechar cualquier resquicio por el que penetrar a mantener viva la inmundicia y el reproche, de quienes no le conceden un mínimo de tiempo a la instrucción y escuchan sin vacilar a quienes proponen su propia destrucción y desamparo.

Por favor, que alguien de su entorno se moleste en llevarle la contraria y no dé pábulo a tanta insensatez destructiva de sus propios méritos, si es que los aprecia y quiere mantenerse en debida forma hasta la siguiente etapa que le hagan suscribir. Sería parte de la mejora que necesita cualquier político que quiera prosperar.  

Agregación

 

 

La vida trata de un compendio de momentos agregados, todo el conocimiento adquirido mediante vivencias, que tienen su repercusión y nos hacen a la manera que hemos aprendido, con respuestas que, con el paso del tiempo, suponen una aceptación, un desencanto, o si resultó positiva, el respaldo a una trayectoria digna de encomio.

 

Todo lo anterior para reafirmar que, los logros ultimados por quienes dirigen nuestros pasos, bien podrían haber sido producto de una educación errónea, remachada por demasiadas experiencias de las que haber sabido obtener producto, aunque lo sea en beneficio propio y no del que debería redundar en el ajeno.

 

El hecho de acabar siendo genocida, tratando de justificar, sin ambages, las miles de muertes acaecidas en esa cruel guerra, que tuviera su justificación en otra cruel acción terrorista, constata en mi opinión una agregación de odio acumulado, a través de los años, que puede significar la destrucción completa de generaciones que supieron vivir en paz durante muchos años y que ahora están deshechas por la guerra inacabable que se quiere mantener inalterada.

En el caso de Putin podríamos encontrar la misma señal, propiciada por un pasado demasiado ligado a la KGB de la que obtendría razones, para él de peso, que le dejaran en la situación ahora creada, que está llevando a todo el pueblo ruso al momento más triste de su historia.

Así que pensemos en lo que puede estar provocando una agregación singular de la que todos estaríamos padeciendo y sin remedio...    

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.