Esta pregunta que les hago es consecuente con otras preguntas como respuesta, entre otras, el porqué o el para qué, me inmiscuyo en su intimidad, para ponerles en un aprieto, o qué derecho me estoy arrogando, de entre los que, como conciudadano me correspondan también como responsable de que las cosas funcionen mejor, sin que se atoren los vasos comunicantes que nos unen a la Historia (con mayúscula) que nos toca vivir en compañía, de la que también los ascetas forman parte con sus pensamientos profundos.
Habría que trascender al mensaje que nos hace iguales, aunque diferentes, y poner el testigo en las responsabilidades que nos acucian. No bastaría con pagar los impuestos, a los que muchos hacen ascos, tampoco con presentarnos cada día a la oficina, o al puesto de trabajo que elegimos, solo para proveernos de los consiguientes recursos necesarios, con la idea puesta en escalar los puestos que nos diferencian de los demás, también entrarían en juego otras tantas variables, para las que ni queramos ni estemos realmente preparados a acometer. Las sutilezas se entenderán a medida en que nos vayamos instalando en el punto que queramos estar y deseemos qué debemos hacer, de verdadera utilidad, en todo el contexto.
Entonces podríamos estar llegando al momento en que las valoraciones que íntimamente hagamos pasen a ser positivas, en lugar de inconsistentes o simplemente inanes. Algunos me confundirán entre asuntos de moral o de simple honestidad, para lo que no me he vestido con ningún hábito, pero no, no se trata de eso, se trataría de poner en su sitio la recreación de lo que vamos a estar dispuestos a hacer, en los muchos momentos que vamos a tener para rehacer nuestras vidas o, simplemente, defender nuestros derechos adquiridos, que no son pocos y que de vez en cuando se ponen en peligro.
Solo esa mirada atrás podría devolvernos al momento en que hay que ponerse a reparar lo destruido, aunque solo fuera por respeto a quienes nos precedieron. Ahora le todo juzgar a Vd. mismo, si hace lo suficiente cada día, o lo relega para cualquier otro tiempo, en el que ya pueda no ser necesario.