jueves, 21 de mayo de 2026

Altos cargos

 

 

No pasa ningún día sin que alguno de ellos, en cualquier parte del mundo, nos ofrezca la explicación del porqué no deberían haber sido elegidos para el cargo. En esta ocasión nos vamos a fijar en el ministro israelí Ben Gvir ampliamente reconocido por su tendencia ultra, y que puede que hasta sea aplaudido por su ferviente sector radical al que pertenece, pero que le hace muy flaco favor al gobierno del país, elegido supuestamente para dar servicio completo a sus ciudadanos y no parcialmente enfocado a la represión del oponente. Cómo ha tenido que ser, la situación provocada, para merecer la repulsa del propio gobierno.

 

Los días pasan, los acontecimientos se superan en términos de guerra abierta, y los indicios de paz duradera se quedan aplazados a lo que puedan decidir, precisamente los ciudadanos, en unos próximos comicios a celebrar en los que tendrán ocasión de mantener en sus puestos a elementos del calibre de este ministro o, por el contrario, elegir a otros que empiecen a considerar como inútil la trayectoria de todo un gobierno que le ha llevado al país al gasto de una verdadera fortuna para proteger... ¿el qué? sin duda el periplo más tétrico que se haya podido vivir en el lugar concéntrico en que lograron vivir otras generaciones, cuando adoptaran aquellas soluciones más bondadosas, alteradas hoy por la rapiña y el odio inculcados.

De la trascendencia que pueda derivarse la elección de un nuevo gobierno, podrá derivar algún rayo de luz que proyecte la paz duradera que necesita ese pueblo hastiado de tanta muerte y de tanto derroche, incapaz de resarcirse en años de vuelta a una normalidad, hoy por hoy casi imposible.

Conceder tanta potestad a según qué perfiles de ministro, parece que sea algo a lo que haya que ponerle freno con carácter inmediato...  

Dilemas estructurales

 

 

Puede llegar a ser comprensible que el grado de pertenencia pueda nublar nuestro entendimiento. Aquella apuesta que hiciéramos en su momento, y que nos ha dado ocasión de afianzar nuestros principios, cuando llega el revés y nos coloca en posición de duda, aún sin fundamentar, los cimientos sobre los que basamos el edificio pueden verse afectados.

 

Claro que no es lo mismo sentirse forofo de un equipo de fútbol, al que inevitablemente le han de llegar malos resultados, que esos otros que afectan a lo moralmente esperado y deseado. Y es que la moral, aunque se halle en baja, significa todavía mucho en la parte sentimental del ser humano, crecido a expensas de la bondad inducida por nuestros padres, en la gran mayoría de familias sin problemas estructurales ni incapacidades manifiestas para un buen desarrollo.  

 

En momentos de cambio y transformación, donde hasta lo mínimo juega un papel importante, conviene echar mano de la objetividad ante cualquier replanteamiento. Hay premisas con las que hay que seguir contando, ya que no vas a desprenderte del todo por el todo. También ha de servir el recurso a la concreción de tu solidez en materia de ideas, para no tener que estar sujeto al vaivén de lo último que se ponga de moda. La madurez es pieza fundamental entonces, tras haberte encontrado en situaciones parecidas que te hicieron modificar en parte tu ideología inicial. En ese sentido podría señalar, particularmente, pero no lo haré, por razones simples que tienen que ver con las experiencias sufridas que quedan para el análisis íntimo, al que debemos nuestro camino por el mundo.

Esta reflexión, más bien intimista, que en absoluto quiere influir en el lector, podría servir solo para situar la vara de medir a esa distancia prudencial desde la que poder observar datos y circunstancias que aconsejen tomar determinaciones adecuadas y así situarnos en el camino más aconsejable, frente a toda esa panoplia de armas dispuestas a la batalla, que todos los días tendremos que asumir, si queremos estar presentes y sin malgastar ninguno.      

miércoles, 20 de mayo de 2026

Inconsistencias

 

 

Se ofrecen a menudo cuando escasean las soluciones, se acumulan los errores, se dan palos de ciego... sin acertar en la confluencia de caminos que se ofrecen, para darle mejor sentido a la marcha. Se dirá que es producto quizás de un desgaste, en procesos de larga duración en los que la única salida era seguir siendo los mismos, con el mismo traje de pana que llevara aquél presidente carismático que logró la mayor concentración posible en el ideario socialista, hoy completamente reducido a escombros.

 

La socialdemocracia, sostenida en nuestro país por esos grupos de izquierda minoritarios que al tiempo que la bendicen, por su dependencia, la maldicen por su tendencia inmovilista, está en horas bajas y solo necesita un empujoncito para terminar de precipitarse. ¿Estaremos en el momento señalado para tal circunstancia? Siendo lo que ha sido Zapatero en la parte positiva, en la negativa fluyen poderosas razones que acrecientan las dudas y en el mar de trampas en que se halla, es fácil que resbale en alguna y veamos cómo la ultraderecha consigue el deseado éxito que persigue.

 

Si su economía liberal manda, se tendría que reconocer que va a remolque de unos presupuestos que persiguen sus aliados, pero que nunca llegarán a término, gracias a todos esos elementos que pueden incidir en políticas presupuestarias con sesgo capitalista. Los reproches son continuos desde algunos márgenes del propio gobierno y lo vemos, sin producir escándalo, a cada paso, precisamente con los Presupuestos Generales sin aprobar.

Los casos alemán y francés están ahí para constatar la mala racha y el ascenso simultáneo de la radical derechista con la que no tienen prejuicio de alistamiento la que se dice conservadora y amante de una justicia social que, en sus tiempos de gobierno, se ha señalado justamente por lo contrario, con casos, además, de grave corrupción anotados por la Justicia, a la que recurren con cotidianidad, cuando les viene bien y les hace falta.

Todos esos partidos minoritarios que ahora muestran sus reticencias por el caso Zapatero, tendrán que vérselas en lo sucesivo, y de seguir perdiendo votaciones, en una escalada que les hará pagar con creces su atrevimiento en el apoyo a Sánchez, de ahí que sea ahora Rufián quien pretenda capitalizar la ofensiva de una izquierda capaz de prometer, con posibilidades, una huida hacia adelante.

Podríamos estar haciendo distintas simulaciones, para imaginar las perspectivas de lo que pueda ocurrir cuando Sánchez ya no esté y la socialdemocracia que representa termine sus últimos días. Inconsistencias para dar y tomar frente a un futuro tan complicado... 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.