Creo que se equivocan, quienes juzgan a la juventud actual de inmovilista, ya que a la vista está el juego que le están dando en la Europa de nuestros días, sus iniciativas en las calles demandando que se adopten soluciones sobre su futuro inmediato y no se pospongan, esperando que les caiga la vejez sin que toda esa gobernanza instituida les relegue, una y otra vez, a ser meros espectadores sin defensa.
Es como si se les estuviera poniendo a prueba para que terminen decidiendo si les conviene más arrimarse a las derechas, que destacar en las pruebas de aprendizaje a las que la somete la socialdemocracia que tanto gusto dio a la mediana burguesía y que ahora ve declinarse como el sol por el poniente. Es decir, esa otra forma de derecha "civilizada" que sabe enfocar perfectamente su carácter liberal en lo económico, para que todo quede como está, sin que pueda haber reacción posible.
El contubernio con lo extremo, para acabar con el gobierno socialista en España, no lo tiene todo claro y buena señal es el insuflado de la idea de "pucherazo" para el caso de que no les salgan bien las cuentas y al final se estrellen en la siempre confusa idea de vencer al "comunismo". Cosas aprendidas pero no verificadas, por mucho que se asistan de los tribunales, para evitar votantes indeseados.
Los acampados en Sol, que están sirviendo de muestra para otras latitudes, parecen tenerlo muy claro que no desistirán en sus pretensiones, muy a sabiendas de lo que le está escociendo a la presidenta Ayuso, tenerles al pie de su guarida, al tiempo que le acosan sus problemas con la Justicia.
Mientras ahí está la policía para resolver a porrazos (como hicieran los "grises" en otra época) sin que sus superiores sean capaces de resistirse. Seguro que Marlaska entiende bien a quién ha de proteger y qué motivos tiene para esconderse de sus obligaciones.