viernes, 25 de septiembre de 2026

Dueños

 

 

Me gustaría hoy plantear el debate sobre el sentido de la propiedad que tenemos los humanos, sin excepción, y el cómo explotamos el discurso cuando nos es ajeno. Un afán que pocos niegan y del que gusta hablar, sobre todo cuando alguien roza nuestro coche y tenemos que exhibir el derecho que nos corresponde.

 

Que no se nos quiera confundir con la propuesta que hacemos aquí, es solo, o al menos trata, de situar el más que legítimo deseo del ser humano por poseer y al mismo tiempo darnos la oportunidad de investigar su grado de sostenibilidad, atendiendo, fundamentalmente, a la escalada que pueda estar viviendo en la actualidad con tan espantosa desigualdad que provoca entre quienes pueden y quieren pero no pueden.

 

Y el asunto, enfocado desde la base más crítica, hasta la más pornográfica, merece al menos un somero estudio que nos deje algo pensativos sobre nuestras propias prácticas en tal sentido. En el mundo infantil, y a edad bien temprana, ya está instalado dicho sentido y hay quien estima que son las propias familias las que lo propician, diferenciando claramente los usos privados. Puede hasta quedar al margen de ideologías que fomentan la lucha de clases. Ricos y pobres que no se privan de recrear sus logros, ofreciendo ejemplos paradójicos por doquier, cuando los sistemas que nos hemos dado y admitimos sobradamente, dan por sentado que la propiedad privada está en el centro mismo de las sociedades que no cesan de acumular y acumular, pervirtiendo recursos que podrían ser mejor compartidos.

Sabemos de la complejidad máxima del asunto que traemos hoy a colación, por supuesto que no queremos llegar hasta el fondo, pero sí, como consecuencia de lo ocurrido en Madrid con el ya famoso desahucio, poner sobre la mesa los distintos grados de implicación que tenemos todos para que puedan darse casos como este. 

Si se quejan los que no tienen y se aprovechan lo máximo posible quienes gozan de suficiente amplitud, creemos que lo oportuno sería regularizar, y para ello el consenso necesario en la clase política, pero no creemos, sinceramente, que pueda lograrse nada que intercepte cualquier iniciativa creada para el máximo desarrollo de lo privado sobre lo público. Hay comunistas que también son propietarios y por eso no hay que criminalizar a nadie por su ideología, simplemente acertar con los límites que debieran ser ponderables para que no sufran daño los vulnerables que apenas tienen el mínimo aconsejado, en países como los nuestros de elevada transición democrática.

Eso sí, que nadie se acerque siquiera a mi coche, para que ni siquiera lo rayen, que para eso es mío.    

 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Lo que se ve

 

 

No es muy distinto de lo que la calle entiende: que la policía que nos debiera proteger a todos, prefiere inclinarse por algunas particularidades bien distintas. Sus antecedentes de policía "patriotica" inducen a sospechas todavía no despejadas.

 

Todo el mundo ha visto cómo los agentes se han empleado a "fondo", de manera claramente desproporcionada, en un caso claro de deshumanización, en una ciudadana que venía cumpliendo, de manera irreprochable, con sus deberes ciudadanos que incluían el pago religioso de su alquiler, viéndose arrojada del domicilio que habitó durante tantos años. ¿No tiene defensa su proceder? Parecer ser que no, que lo que impera es proteger más bien a quienes hacen de su norma ley inapelable.

 

Luego están las competencias, que si el delegado del gobierno, que si la justicia, o que si la imprudencia llegada de instancias también inapelables, el caso es que, el uso de la fuerza a mamporrazo limpio, nos deja a todos, participantes o no, huérfanos de protección contra las injusticias.

 

De las causas no podemos hablar porque lo exige la falta de datos constatables, pero el hecho de que sea la policía la que se muestre en libertad para actuar a su modo y manera, hace pensar de que acude "por libre" a sofocar agravios que a cualquiera le parecerían punibles y no precisamente lo contrario.

Por lo pronto, el ministro Marlaska sigue dando muestras de que su gestión navega por unos mares cuya agitación le supera ampliamente, viéndose obligado a rectificar ante unos mandos policiales que, como se ve, le imponen criterios de los que quizás no participe. 

Si la izquierda se resiente, algo tendrá que ver con la idea protectora de clases sociales pudientes y no de lo que todo el mundo entiende como ecuanimidad suprema, sean cuales fueren los motivos que la demanden. 

Cosas claras

 

 

Es lo que las calles echan de menos, cualquiera que sea el sitio en que se ocupen, por una ciudadanía cargada de derechos para hacerlo. Y si esos ciudadanos a los que me refiero salieran de sus casas bien instruidos, sin necesidad de ser aconsejados con proclamas nacionalistas, ganaríamos en comprensión con lo que la vida diaria nos propone, que no es otra cosa que poder vivir en paz, disfrutando de derechos conseguidos. Si va a resultar ahora que se le van detrayendo, poco a poco, sin reservas, y sin la ayuda de los elegidos para salvaguardarlos, estaríamos apañados al no conseguir nuestro propósito.

 

España es un país que está a la cabeza de muchas gracias de las poder disfrutar a gusto, sobretodo por parte de quienes se sienten atraídos por ellas, en una relación casi infinita, que si el paisaje, que si la gastronomía, que si la amabilidad que sobresale mayoritariamente por los cuatro costados y, porqué no decirlo, por esos precios competitivos que la hacen tan atractiva y no solo por el turismo.

 

Acuden inversores de todo el mundo, casi a la misma llamada a la que, dicen, acuden los migrantes, aunque con resultados bien distintos, reseñados en los diarios color salmón que no dejan de expandir buenos resultados económicos para los primeros, para los segundos las alternativas son otras mucho más miserables.

Así si a esa potencia económica, encauzada y aplaudida a rabiar por la parte ultra que persigue el progreso constante, como ya avanzábamos en anteriores post, se le concede un margen de maniobra suficiente e inaudito en buena parte del resto de países europeos, donde no les es propicio, obtenemos la respuesta social que ahora se generaliza, por esa cuestión habitacional tan fundamental y poco recursiva de parte de unos gobiernos que no han sido, ni serán, suficientemente osados como para detener una fuerza descomunal y desproporcionada que condiciona todo al poder de compra, reservándose muchos fallos judiciales a favor, con leyes nada restrictivas.

Es la consecuencia de hacer del derecho una subordinación a lo que queda siempre por encima y se entiende como absolutamente inabordable para su mejoramiento por esa parte que no deja de reclamar lo que la propia Constitución (sagrada para algunos) define como inalienable por ser de primera necesidad.

Aquí por tanto, la comparación con el resto de Occidente, nos debería estimular para que el problema de la vivienda en España no sea tan insoportable como lo está siendo, para que los jóvenes tengan que recurrir a los padres como medio de supervivencia, esperando poder heredar lo que tanto les costó conseguir, en unos periodos en que la vivienda era mucho más asequible. Fondos inmobiliarios, rentistas con intereses extendidos por el territorio, bancos beneficiarios por hipotecas concedidas, acabarían siendo un lastre, sin poder ser nunca regulada su función, por otra parte totalmente imprescindible.      

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.