viernes, 13 de febrero de 2026

En lo personal

 

 

Cuando los animadores o los tertulianos trascienden a lo personal, sobre atributos físicos o culturales de sus oponentes, trascienden también sobre lo que, en cualquier caso, les estará siempre vetado: las referencias que van más allá de lo que compete al profesional dedicado a trasladar opiniones, también más allá del asunto que se trate, sobre el que se quiere fomentar una opinión veraz y correcta.

 

Quienes traspasan los límites autorizados deberían ser objeto de repudio y descalificación, no lo por parte de quienes comparten la tertulia, también de los oyentes que la siguen. Si las ofensas que se esparcen por los televisores, quieren tener continuidad en otros ámbitos, debería intervenir de oficio la justicia y poner las cosas en su sitio, ya que, si no, y como estamos empezando a ver, los foros se convierten en algo que traslada a la escena pública una belicosidad inaceptable, sobre todo porque todo ese público que lo ve, sin tener en cuenta más que la imagen favorable o desfavorable que provoca, se acaba sumando a percepciones intolerables que puedan estar intoxicando, aún más, todo el entorno en el que vivimos.

Si queremos validar ese punto en el que nos vale todo, lo habido y por haber, ninguno estaremos exentos de ser objeto, simplemente por lo bien o mal que le caigamos al prójim@, en el enemigo a batir en lugar de la persona con la que poder consensuar, contrastando opiniones.

Inmediatamente después de cualquier supuesto error involuntario cometido, se abre la puerta, de par en par, a participar de cualquier tropelía en la que nos podamos sentir cómodos, pero con la consiguiente falta de respeto (no solo) al que todos tenemos derecho inalienable.

Las líneas rojas hace tiempo que se violentaron y es por ello que, la inacción de esas supuestas autoridades que vigilan, y que deberían actuar en consecuencia, se están viendo privadas precisamente de esa autoridad que debería asistirles, además, en nuestro provecho ciudadano. 

La rabia y el odio están servidos. Sería conveniente que, entre todos los juicios, le pusiéramos freno. Lo personal y particular siempre ha de prevalecer sobre lo injurioso.  

El mundo sensible

 

 

Se podrá decir que cualquier cosa que se diga, se muestre o enseñe, cualquier teoría que se divulgue... forma parte de la verdad es, aunque no lo sea, algo que solo influye en los incautos, capaces de creerse todo lo que aparece o, simplemente, es susceptible de ganarse "likes", pero no es así, cuando predomina, como ahora sucede, la mentira esparcida sin miramiento y, sobretodo, sin el control exigido por organismos defensores de la pureza, que están para llevar a cabo sus objetivos de lograr que la ciudadanía mejore en todos los sentidos.

 

Tenemos experiencias en la Historia de bulos que se han viralizado por completo, aún siendo completamente falsos, como la difundida en su día por Orson Welles, sobre una invasión marciana. Esa parecer ser la táctica empleada ahora por quienes se han subido al caballo loco, desde el que llenarlo todo de porquería, sin importarles el daño que puedan hacer sobre las gentes, poco ilustradas, que son susceptibles de asumirla. Una vez prendida en sus mentes, lo que pueda venir después, es solo cuestión de tiempo, primando lo negativo sobre lo más positivo. Pensar en que no tardarán en aparecer monstruos por las calles o, simplemente, gobernantes que sean capaces de destruir la comodidad en la que estamos instalados, les ponen los pelos de punta y les hacen seguir, a pie juntillas, criterios tan alocados que no se sostienen por sí mismos.

La jerarquía de unos principios que solo están en la mente de negacionistas y gentes de muy mala "prensa" es bastante como para prender en determinadas cabezas proclives, que les sirven a los promotores como sujetos válidos para una expansión que perjudica a una mayoría que entiende y sabe de lo que estamos hablando.

Por todo ello hay que procurar contrarrestar sus influencias y llamar a las cosas como se debe, sin interferencias negativas. Negacionistas y detractores, por favor, absténganse de sembrar más bulos, que los que ya circulan son suficientes y nos consume mucho tiempo tener que desactivarlos. La razón tiene que situarse en el punto más sensible que nos corresponda asumir en cada momento. 

jueves, 12 de febrero de 2026

¿Hacemos lo suficiente?

 

 

Esta pregunta que les hago es consecuente con otras preguntas como respuesta, entre otras, el porqué o el para qué, me inmiscuyo en su intimidad, para ponerles en un aprieto, o qué derecho me estoy arrogando, de entre los que, como conciudadano me correspondan también como responsable de que las cosas funcionen mejor, sin que se atoren los vasos comunicantes que nos unen a la Historia (con mayúscula) que nos toca vivir en compañía, de la que también los ascetas forman parte con sus pensamientos profundos.

 

Habría que trascender al mensaje que nos hace iguales, aunque diferentes, y poner el testigo en las responsabilidades que nos acucian. No bastaría con pagar los impuestos, a los que muchos hacen ascos, tampoco con presentarnos cada día a la oficina, o al puesto de trabajo que elegimos, solo para proveernos de los consiguientes recursos necesarios, con la idea puesta en escalar los puestos que nos diferencian de los demás, también entrarían en juego otras tantas variables, para las que ni queramos ni estemos realmente preparados a acometer. Las sutilezas se entenderán a medida en que nos vayamos instalando en el punto que queramos estar y deseemos qué debemos hacer, de verdadera utilidad, en todo el contexto.

 

Entonces podríamos estar llegando al momento en que las valoraciones que íntimamente hagamos pasen a ser positivas, en lugar de inconsistentes o simplemente inanes. Algunos me confundirán entre asuntos de moral o de simple honestidad, para lo que no me he vestido con ningún hábito, pero no, no se trata de eso, se trataría de poner en su sitio la recreación de lo que vamos a estar dispuestos a hacer, en los muchos momentos que vamos a tener para rehacer nuestras vidas o, simplemente, defender nuestros derechos adquiridos, que no son pocos y que de vez en cuando se ponen en peligro.

Solo esa mirada atrás podría devolvernos al momento en que hay que ponerse a reparar lo destruido, aunque solo fuera por respeto a quienes nos precedieron. Ahora le todo juzgar a Vd. mismo, si hace lo suficiente cada día, o lo relega para cualquier otro tiempo, en el que ya pueda no ser necesario.    

 

      

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.