lunes, 28 de septiembre de 2026

Vergüenza nacional

 

 

Esta escueta frase, impregnada de nacionalismo, salida de los labios de un jubilado low cost, muestra bien a las claras en qué momento de polarización estaríamos. De un lado ácratas, licenciados pero sin casa, ausentes del panorama político que trastoca todo lo que puede, se enfrenta al otro, patrocinado por VOX y la derecha recalcitrante, que ve cómo aparece un nuevo escollo, para ganarse una mayoría muy disputada a día de hoy, con vista a las nuevas elecciones, dirimen muy airadamente unas diferencias de color bien distinto, pero que trazan la aspereza de una falta de acuerdo que se ha ido sembrando hasta hoy, sin que se hayan podido resolver ninguno de los graves problemas que nos acechan.

 

¿Es un calco de lo que ocurre en el resto de Europa? Quizás más acentuado aquí, pero listo para empañar, casi a perpetuidad, esos rasgos de confiada pertenencia a un europeísmo que se perfila como gran perdedor entre los grandes bloques. La apuesta ya está hecha y la van ganando los otros, los que hace tiempo ya que vaticinaban que los tiempos estaban siendo contados para la bonanza. Enfrente tenemos a gente muy poderosa que nos quiere retirar hasta la seguridad y nos aboca a la pérdida de influencia en el mundo.

 

Las componendas entre USA y China están ya iniciadas y van a paso firme para no molestarse entrambas. Las cosas no están para armar nuevas guerras y con las que ya tienen, lo bastante sería dejar de entretenerse en crear desacuerdos en el reparto capitular del mundo. Lo que cuenta es dejarnos al margen y entretenerse con nuestras divisiones internas, las que van por el buen camino de la desunión y el desacuerdo. La socialdemocracia hundida, las izquierdas desnortadas, los extremos en alza, son de por sí elementos cruciales para acabar con una UE que estaría más por el liberalismo económico que por el social, con sus clases medias ganadas por una burguesía simple que está más por lo suyo que por lo de los demás.

De todas maneras, volviendo a la frase del inicio, produce cierto sonrojo, calificar de vergüenza (el acto de la acampada) mientras la otra vergüenza, la de sentido humanitario recientemente proscrito, campa por el respeto de quienes, la propiedad privada, redunda como primera filosofía a tener en consideración, antes que cualquier dato que se interponga entre ella.

El hombre se fue tan pancho de aquella situación tan molesta que estaba presenciando y posiblemente pensara que ningún político será capaz de solventarla, solo una actuación policial como la que proporcionaban aquellos "grises" de Franco, que sí sabían resolver bien las cosas.        

domingo, 27 de septiembre de 2026

Epicentro

 

 

Como diría el rey emérito, "me llena de orgullo y satisfacción" (pero con carácter de realidad) haber nacido en una ciudad como Madrid, tan acogedora y formal como estaba siendo hasta hace bien poco, en la que siempre se acogió a todo aquél que llegaba hasta ella. Con mi ya dilatada edad, se imaginarán todo lo que he podido observar en ella. ¡Jamás! un comportamiento como el que algunos aprovechan, para revertir precisamente nuestra conducta de madrileños, donde ni siquiera reconocemos a las familias del rellano, que antes se prestaban gentilmente a cualquier solicitud de ayuda.

 

Nuestra Sociedad ha cambiado para lo micro, mucho más que para lo macro, y eso va solo en perjuicio de una calidad de vida que antes nos hermanaba y ahora parece repudiarnos. ¿Qué puede haber ocurrido? Está en boca de todos y todos tendrían respuesta, como también imagino lo harán en otras grandes ciudades europeas aquejadas por los mismos problemas.

 

Que ahora podamos ser epicentro de una mejora social que logre poner los puntos sobre las íes, demostrándole al mundo que aún hay juventud aprovechable, que no se rinde ante quienes quieren someterla, puede ser el inicio de algo que no han podido resolver los gobiernos habidos desde el inicio de nuestra democracia, dándole carpetazo a lo que, incluso con el franquismo, lograron las familias con sus contratos de inquilinato.

Formo parte de una gran familia numerosa y cuando envejecieron mis padres, fueron los propietarios mismos quienes habilitaron una solución para ellos que les evitara tener que subir escaleras hasta su cuarto piso, y fue incluso económico-práctica dotándoles de una vivienda de planta más baja, con un complemento dinerario... y sin coste de alquiler de por vida. Aquella generación de "amos" era de otra calaña, mucho más sensibilizada y creyente (no religiosa) de lo que había que resolver con decencia.

Que haya que recurrir ahora al bochorno de tener que señalar a los que, deprisa y corriendo, quieren enmendar su plana, aunque con procedimientos que ya no "cuelan", es la prueba eficiente de que todo ha dejado de ser y tener el momento de conciencia con el que enfilar los negocios "rentables".     

El rio de la vida

 

 

No hay nada tan atractivo como el raftin, dejándose arrastrar por la corriente, sobre todo para quienes gustan de una de las más salvajes aventuras, pero hay más maneras de dejarse arrastrar, aunque no tengas que recurrir al goce de poner en peligro tu vida, sino simplemente hacerte el muerto y dejar mecerse por esas olas que a veces, sin bandera roja que lo impida, te cambien la orientación, entre sensaciones de placidez ahorradas para momentos de angustia.

 

Habría un equivalente con el ChatGPT, capaz de ahorrarte los inconvenientes de tener que tomar decisiones por tu propia cuenta, subido en la barquichuela de tu ingravidez. ¡Qué maravilla! para tantos jovencillos estudiantes, incorporándose a su propio río de la vida. La gran caja de Pandora lista para ser abierta, pensando que resolverá inmediatamente todos los problemas por atajar, sin necesidad de quebrarse la cabeza, ni aprender de las soluciones más orgánicas que prestaría tu innata inteligencia.

Es muy lastimoso escuchar de voces tan jóvenes, cosas tan disparatadas que han recogido, sin someter a escrutinio, con esa masa gris que les dotó la vida. Un razonamiento muy simple, desde luego, pero que pone en evidencia uno de los males más recurrentes, con los que se dotan quienes no se molestan en atender antes principios básicos e inamovibles del ser humano. 

Las redes se están llenando de corrientes muy peligrosas que, lejos de aportar positivismo, te llevan corriente abajo hasta poder estrellarte con alguna piedra del río que no hayas podido visualizar, con el rigor que merecería. 

     

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.