sábado, 7 de noviembre de 2026

Malos vs. Buenos

 

 

Los unos buscándose refugio permanente, mientras los otros ofrecen pocas garantías de fiabilidad, en un match en el que no hay goleada, si acaso miedo de ver perforada la portería, por la escasa resistencia que nos ofrece la zaga, expuesta a corrupciones incesantes que tardan demasiado en quedar resueltas por la Justicia.

 

Ahora tenemos el caso Santiago Peña, en Paraguay, donde se acumulan dudas y más dudas sobre quien solo busca ampararse, como sea, para conseguir ser senador vitalicio, como así han hecho algunos otros y no tan lejos del pequeño país sudamericano.

 

El caso es que uno se puede llegar a cruzar hoy en el ascensor con cualquier malo e incluso bueno, sin saber muy bien si lleva puesta una careta carnavalera, solo presumiendo que en el aspecto reside la mejor funcionalidad de su trayectoria personal o pública. 

Solo de la auto-censura, de la autocrítica difícilmente trasladable con garantías, cabría imaginar lo que nos separa o acerca a cada bando en el partido en disputa, mientras lo único que interesa es salir bien parado en una foto que, para la posteridad, solo incluye datos aparentes.

Fiando todo a nuestro mejor criterio, puede ser que erremos el tiro y no consigamos deshacernos del trauma de la polarización que nos aísla por completo del acierto. Una vez que te enfundas en una camiseta, aunque sea para creerte entre los líderes mejor plantados, es posible que empieces a perder categoría en el mundo de los buenos y malos, señalados a propósito.

Si volviéramos a la senda de la confianza plena y de la justicia democrática y no de la ajusticiadora con fines específicos, saldríamos todos ganando, e incluso con mejores expectativas de plenitud que las que tenemos ahora.     

¿Dónde se refugian los delincuentes confesos? La calle piensa que la Costa del Sol y el capitalismo mafioso que Saviano describe con certeza en sus libros, son elementos, entre otros, dignos de ser muy tenidos en cuenta. 

Intermediarios

 

 

Flamantes representantes de esa profesión tan antigua, tan vulgar, como la de el Judas que entregó a Jesús a cambio de unas monedas, según cuentan los evangelios católicos. Y no es que denostemos aquí a todos los comisionistas que se ganan la vida intermediando, la mayoría de los cuales lo hacen con la honradez de quien ha fijado en ella su labor para ganarse la vida, no no va por ahí la cosa.

 

La cosa se centraría más en el procedimiento empleado por quienes, sin hacerlo causa laboral, tiene la habilidad de inmiscuirse en cualquier asunto para deformarlo, con ese punto de maldad que ellos solos conocen, pero que terminan alimentando toda una sucesión de capítulos que pueden acabar derivando en tragedia. Estén o no estén a sueldo de algunas corporaciones, se sientan iluminados para poder ejercer los cambios que otros juzgan necesarios, sean eficaces o no lo sean en los resultados finales, todo nos da que pensar sobre el punto de desestabilización que provocan y que no debería pasarnos desapercibido.

 

En ese mismo punto, atendiendo las debilidades que está mostrando Europa en su conjunto, las distintas velocidades a las que se la somete, ante la pasividad de Bruselas, no sabemos si esa misma preocupación que embarga a sus ciudadanos, e incluso provoca víctimas inocentes, acabará consiguiendo la eficacia pretendida desde lugares dispares.

Utilizar ahora el transporte público, al parecer, entraña riesgo. Subirse a un avión es un acto de fe, por si dentro hace tic-tac la bomba, gastar exagerado dinero en conducir tu propio automóvil, mientras la guerra en Irán sigue sumando improperios hacia quienes la mantienen abierta, es solo una parte molesta de lo que hay que soportar, dejando las otras para el punto central de la cuestión, manejándose en las cancillerías, por otra parte tan alejadas de la ciudadanía como quien se fuma los puros en medio del gentío que trata de huir del humo.

Todas esas guerras híbridas que aparecen ahora, como por casualidad, servidas en bandeja por muchos intermediarios sedientos de protagonismo, posiblemente terminen agotando nuestra paciencia, aunque no les ocurra lo mismo a quienes vigilan nuestra seguridad, echando mano de la IA en todas las circunstancias.

Todos los pasos por delante que nos estén llevando, son escopeta cargada para ser usada en cuanto les venga bien a unos cuantos...    

viernes, 6 de noviembre de 2026

Van saliendo las cuentas

 

 

Las que tienen que propiciar el cambio de modelo, empezando por la Sudamérica de Milei y siguiendo por el resto de gobiernos mutados, al amparo de quien lo decidió, en esa suerte de promesas que pueden verse cristalizadas, a pesar del varapalo, que podrá burlarse a base de decretos. Él es el primer convencido de que lo hará, en el largo camino que todavía le queda.

 

Lo mismo podríamos decir de Netanyahu, ocluido pero no vencido, a la espera de los ciertos cambalaches que podría realizar, con unos opositores que tampoco es que sean de izquierdas, sino fulgurantes defensores de un semitismo que no quiere renunciar a su poder, por mucho que el pueblo se lo pida. Y el pueblo gana más, en general, que subido a la ola progresista.

 

Los árabes seguirán denostados y cualquier operación de reciclaje no pasa por tener que congraciarse con ellos, todo lo más conceder alguna gracia, pero que no tenga que ver con Cisjordania, lo que es asunto tabú en su fuerza expansiva, y no admite la más mínima licencia.

El peso específico que tiene Israel, en los asuntos europeos, no deja ningún lugar a dudas. No hay lugar en el que esconderlo, más allá de una simplona actividad, a cargo de un ondeo de banderas palestinas.

Que Alemania pueda prescindir de su participación, hace prácticamente imposible su ahogo diplomático.     

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.