martes, 11 de agosto de 2026

Pendiente de la llama

 

 

Con el objetivo de que no decaiga nunca el fuego, tenemos a un Netanhayu que se opone radicalmente al cese de la guerra, su guerra particular en la que, desde luego, van ganando en víctimas, pero al tiempo hace perder a su pueblo en prosperidad a futuro. No nos caben dudas, este genocida condenado por la Corte Penal Internacional, que presume de tener capacidad suficiente para acabar con el pueblo palestino, quizás esté sopesando que, alumbrar de algún modo la Paz, podría acarrearle los evidentes perjuicios que para los suyos tiene demasiado que ver con ella, en el sentido de consentir que, de algún modo, se pueda restablecer la amistad entre los pueblos injustamente separados.

 

Los israelíes no se manifiestan de momento, en espera de las elecciones que no tardarán en producirse y nos aclararán lo satisfechos que están con el gobierno que ahora les dice proteger, pero que no cesa en producir muertes (propias y ajenas) sin crear alternativas humanistas. Evidentemente, no están estas en la cabeza de tan malévolo personaje, solo la de crear un supuesto paraíso en el que los suyos, ciñéndonos solo a unos cuantos y no a su pueblo en general, se expandan por doquier hasta finiquitar a cualquiera que lo impida.

La negativa cerrada al plan de su amigo Trump no hace sino complicarle aún más en su idea de acabar con esa otra guerra, la que inició en Irán, animado por el hebreo, en su paranoica estrategia de salvar a Israel de una supuesta bomba atómica, en poder de unos ayatolás que nos están demostrando lo difícil que va a resultar acabar con ellos, liderando a un pueblo orgulloso de sus conquistas, desde que Alejandro Magno diera significación a lo que los persas iban a ser capaces.

No hay razones de peso que puedan blanquear a esta pareja de descerebrados (Trump y Netanhayu) en su alocada carrera por hacer del mundo un lugar impracticable...       

lunes, 10 de agosto de 2026

La vida sigue

 

 

Sin pausa que detenga todo aquello que incomoda, a pesar de vivir en vacaciones. Los asuntos no pueden dejarse para después, sino que hay que atenderles, procurando resultados que convenzan y estos no aparecen por arte de magia, sino que hay que implicarse más en ello y no cargarles, aún más, de frustración para quienes están todavía pendientes de ellos.

 

La nueva batalla dialéctica iniciada por Meloni, tratando de aplicar una receta que no ha servido para nada en su propio país, con deportaciones a Albania, donde las modernas instalaciones se encuentran prácticamente desocupadas, no hace sino alterar, todavía más, la de por sí alterada convivencia europea. Es como si quisiera volver a emplear el mismo resorte con el que inició una campaña en Italia, pero solo acompañada por esa extrema recalcitrante que dice a todo que no, para congraciarse con esa ciudadanía que está descontenta con todo y que, según parece, sigue en aumento.

 

Posicionada la derecha, contra un Pedro Sánchez al que no dejan de crecer los problemas, la izquierda más a su izquierda, también presiona lo suyo, sin darle lugar al descanso que para eso es el presidente y se le conmina a resolverlos y, además, con la celeridad que conviene para que Ceuta no termine convirtiéndose en el polvorín que algunos desearían. Las ayudas no le llegan del cielo y los funcionarios de uniforme tampoco le sirven gran cosa, salvo para añadir inseguridad en unas calles ya alborotadas por tanta presión juvenil, a la que quieren sumarle delitos que todavía no se han dado.

Mientras el presidente Vivas, que se pronunció en los primeros días con una sobriedad palpable, hoy se muestra combativo con el gobierno de la nación, seguramente impulsado desde Génova, donde les ha apetecido hacer la mayor sangre posible, a tenor de cómo les va en los asuntos diversos que también se les amontonan.

No se puede esperar más, es verdad, mientras se acerca otra fecha fatídica anotada en el calendario, la del día 15 de este mes, de la que solo sabemos ahora que se podría estar liando una nueva y de la que los servicios de información de España y Marruecos no quieren informarnos como se debiera.

Le va a preceder un eclipse para el que todo está ya preparado. Será por la rentabilidad que se espera obtener de él, mientras que, en la ciudad autónoma, todo son problemas y están totalmente alejados de cualquier producto rentable...     

domingo, 9 de agosto de 2026

Hartura de poder

 

 

Ante un estado de opinión que golpea sin piedad a los excesos, a la vista de desigualdades enormes y sucesivas concurrencias de una jet-set, luciendo sus propiedades y logros continuados, ahí tenemos también a los ganadores mundialistas exhibiendo, cómo no, unos trofeos que (según dicen ellos) han sido conseguidos por todos, aunque sean precisamente ellos los que ostenten las ventajas, como si se tratara de algo que, para la mismísima Humanidad, hubiera supuesto el alcance de una vida inmortal que todo el mundo persigue.

 

Creo llegado el momento de parar de dispensar tanto adjetivo triunfalista, que ha sido solo un juego que, a la fecha, solo ofrece corrupción y poder complaciente por parte de quienes lo presiden, seguramente conscientes de que su aura seguirá en ascenso, tras el veneno inoculado en una población que lo ha visto crecer inusitadamente, sintiéndolo desde su momento inicial como proveedor de los mejores principios, convertido ahora en lo que es, la fuente más poderosa, manando ilusiones inconcretas.

Yo, todavía enamorado de Kubala y de Di'Stefano, me hago cruces escandalizado, por lo que fue y en lo que lo hemos convertido, haciendo de unos cuantos jóvenes la piedra filosofal que perseguían los alquimistas, capaz de hacer distingos, al llenar de vacuidad lo que solo representa lo que es: una habilidosa forma de patear un balón, hasta llevar e introducirlo en la puerta contraria.

Parece que no estemos en condiciones óptimas para cambiar de rumbo, más bien seguimos insistiendo en darle al actual todo el mérito de según que cosas vanas, aunque estupendamente explotadas.

Menos mal que ha habido alguno de los famosos a quien se le ha atribuido una pequeña donación, para rebajar el dolor de los incendios de este verano. Eso sí, no tuvo el valor de dejarlo en el anonimato quien lo recibiera, quizás por falta de deseo expreso.

Vivimos la pasión desmesurada como un vestigio de poder ansioso. Ojalá surgieran muchos más relatos triunfadores, en términos mucho menos pomposos y más cercanos a los que no tienen nada.    

 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana.