Es a lo que aspiran todas ellas, al nivel particular en que se encuentren, aunque no les sea tan fácil para algunas, si caminan desprovistas del empaque que tienen otras, en las que su envoltura se define por lo que valen. De nuevo las desigualdades afloran por doquier, cuando llega el momento de arbitrar una defensa.
A estas alturas no creo que hubiera nadie tan ingenuo que pensara que en un juicio, abierto a todas las miradas del público, se pudieran dar circunstancias diferentes de las que se dieron a grandes dosis. Todo resultó, finalmente, como tenía que resultar, y todas las personas togadas aparecieron en escena como les pudiera corresponder, en función de la representación que ejercían. No en vano su vestimenta impone demasiada seriedad, entre el público no iniciado, aunque haya perdido en gran parte la solemnidad que tenía.
De la manera en que ocurrió, observamos de nuevo cómo esa pobre mujer con los ojos vendados, sosteniendo la balanza con el fiel perfectamente alineado en su centro, se va dando tropezones por las esquinas de los lugares que habita, atenta solo a los murmullos que le aconsejan quienes están en los márgenes guiando sus pasos. Hoy esos murmullos se han convertido en griterío y nos hacen temer lo peor para lo que tenga por venir y requiera administración de justicia.
No es de extrañar que desde ciertos sectores, derrotistas y malintencionadas, carguen con saña sobre nuestra democracia imperfecta; los jueces también son personas que se equivocan, incluso a la hora de juzgar los casos que, bajo el prisma de las leyes, no resulta fácil enjuiciar, pero mire Vd. por donde, cuando llega la hora de establecer las defensas de los "importantes" se siente una protección demasiado cantosa, de parte de la presidencia de un Tribunal que, a la vista del vulgo, resulta de parte de quienes debieron estar encausados y a los que se les evitó el mal trago de sentarse entre los acusados más bien.
Así lo hemos visto y así nos ha parecido, a quienes nunca dudamos de una Justicia emplazada a dirimir lo que haya de ser juzgado... La protección tampoco es igual para todas las sociedades inmersas en la vida diaria.