domingo, 15 de febrero de 2026

Reflejos

 

 

De un bipartidismo tocado, pero no hundido, al que los partidos que lo conforman puede cegarlos si quieren seguirse amparando en lo que ya disfrutan por errores propios, tras su grado de ligereza y conformidad en las que, la no invención, les sume quizás en el ostracismo. Tanto el PSOE como el PP están casi muertos si no son capaces de reinventarse, menos mal que, a falta de pan, buenas son las tortas que les van haciendo entre sus extremos.

 

A la vista está que VOX nunca será capaz de liderar nada que no sea el desencanto. Su absoluta falta de creatividad, la baja calidad intelectual de sus líderes y lo propensos que son a los bulos y a las falsedades, solo les proporcionan un uso partidista de los números que restan a la izquierda, mientras ésta no deja de quejarse de las querencias del PSOE, hacia modos y formas que gustan más de estilismos que aciertan más entre firmas que consiguen beneficios como los que ahora tienen, aunque rechinen de influencias izquierdosas de las que los socialistas no pueden separarse.

Esta próxima semana veremos en qué queda el posible conglomerado de izquierdas, en el que gustaría a Rufián aposentarse, pero ya se están dando señales de desacuerdo, cuando afecta a las figuras que quieren seguir usando de influencias conseguidas hasta ahora, en ese marco fallido en el que se inventara Sumar para acabar ahora en el punto de inicio.

Las orejas del lobo ya aparecieron hace mucho, pero todavía no se han armado lo suficiente para hacerle frente, en el descampado en el que puede verse, con toda claridad, por donde llegan unas alimañas, con componente global, que han decidido quedarse a plena autoridad del territorio. Trump y su fabuloso equipo de tecnócratas está dispuesto a arrasar por donde alcanza su vista, que es demasiado aguda. 

sábado, 14 de febrero de 2026

Diferencias

 

 

Ni todo el mundo quiere, ni todo el mundo sabe, apreciar las diferencias porque parece haber llegado el tiempo en que se las tiene demasiado miedo como para siquiera probarlas. Así nos andamos moviendo, cuando se nos pone en el brete de tener que elegir sobre lo no practicado antes, para no tener que aborrecerlo.

 

El panorama se nubla, se nos hace especialmente agudo, a quienes tenemos los años suficientes como para saber discernir entre lo que había y lo que hay hasta poder evaluar, con cierto racionamiento, lo que se nos aparece ante nuestras narices sin haberlo probado lo suficiente.

 

Hay ansia por conocer lo nuevo, pero se limita quizás a la experiencia gozosa de sentirnos superiores, de alcanzar supuestas metas a las que los demás no podrán llegar nunca y poder sentirnos así con la desigualdad suficiente como para no tener que padecer tanto hábito inconsistente, con preludio de acabar siendo un don nadie.

En esa zozobra estamos, rodeados de una desigualdad brutal que no deja de acosarnos y pendientes de que lo nuevo no sea más que el paso previo de la decadencia anunciada. Así lo veo yo y por eso lo cuento, para hacerme ver a mí mismo engullido por unas circunstancias sobrevenidas de las que nunca podré ser consciente...    

viernes, 13 de febrero de 2026

San Valentín

 

 

Enamorado, en lo metafórico, del escritor Muñóz Molina, siento que el vínculo de las izquierdas en este país es más de teoría que de facto, como ya se viene verificando de antiguo, cada vez que hay que acudir a las urnas y se vuelve a demostrar la tesis. Su artículo en El País lo deja meridianamente claro y le lleva a lo melancólico, tras su deambular por su propia historia.

 

Yo me atrevería a dar un paso más, hasta significar que todo lo que no consiguen las derechas, por la vía de sus propias acciones, lo rematan las izquierdas, sumidas en el sempiterno tira y afloja, con personalismos incluidos, del que no ganan siquiera en su propio círculo de amistades.

 

Compartir es más que querer llegar al summum de la ciencia política, supuestamente llevada a término. La ligereza de mostrar desafectos continuos sin entrar en la autocrítica, a la vista de cualquiera que se empeñe en entender de lo que hablan, tan incomprensible y tan insensato. Compartir es atender, con la agilidad debida y el oportuno consenso, lo que demandan esas bases a las que solo se acercan, en los mítines organizados para auto ensalzarse.

Sí, no es de ahora, viene ya de antes, pero nunca dejaremos, los que estamos fuera, viendo sus fracasos simultáneos, de poner la tilde donde falta y provoca lo ininteligible del discurso.

A ver si ahora, los más jóvenes, atentos a los aconteceres que no paran de sumar deméritos propios y ajenos, es verdad que se concilian de algún modo y sacan a relucir todas esas fallas y las tumban del plumazo que se impone, cuando todo ese poder que concentran las derechas, con aliados tan fuertes como con los se están descubriendo, termine por adueñarse por completo de lo poco que nos queda de democracia, para rematarla sin compasión por su pérfida altisonancia. Comunistas, anarquistas, socialistas todos, terminen de una vez con sus disputas ideológicas y pónganse a trabajar en serio por lo que a todos conviene: la unión frente al desconcierto...  

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.