viernes, 21 de agosto de 2026

Hacer y deshacer

 

 

Cuando se estrechan los trajes hechos a medida, los sastres no pueden recomponerlos como si tal cosa, es mejor volver a tomar medidas y diseñar una nueva hechura, cueste lo que cueste y se trate de quienes se trate. La confección a medida, reservada solo a grandes consumidores, se está viendo supeditada a lo que quieran hacer de ella para los nuevos tiempos.

 

La mirada está puesta ahora en el TPI como tribunal jurídico internacional al que parecen quedarle los días contados. Creado en tiempos en los que la ONU aún tenía prestigio, fue fundado en los inicios del siglo XX bajo el amparo del Estatuto de Roma. Su utilidad principal llegó tras la conclusión de las guerras mundiales que tuvieron lugar en el Continente, con objeto de aplicar penas contundentes contra los responsables de tantos hechos de lesa humanidad que tuvieron lugar en ambas. Todo se trató bajo la más impecable pulcritud, en base a unos hechos probados.

En la compra-venta en la que todos los días se ofrecen vicios y virtudes, hay quienes pretenden librarse siempre de lo que hubieran merecido y no escatiman medios para hacerlo, simplemente por creerse ajenos al deber de hacer justicia ante actos deplorables que se hayan cometido y de los que ellos mismos, incluso, han sido responsables. De ahí que les moleste tanto que exista un tribunal al que tuvieran que enfrentarse.

Sienten quizás que, en cualquier momento, pudieran ser objeto, por parte del mismo, de tener que dar cuentas ante cualquier descuido. Por eso se creen dueños de poder hacer y deshacer en favor de cualquier ausencia de principios.

  

jueves, 20 de agosto de 2026

La piel del otro

 

 

Desde luego que, si no te importa, no vale lo mismo que la tuya ni la de los tuyos, independientemente de lo que puedan valorarse ambas. Lo tuyo es lo tuyo y lo demás es solo cuestión de convivencia, pero cuando ésta no es buena, sobra lo demás y surgen las consabidas dificultades que empeoran, aún más si cabe, cualquier relación humana que se imponga.

 

De ahí a hacer una disgregación completa, solo hay una cuestión de tiempo que ha de ser, sin duda, el menor posible. Actuar con celeridad, en casos como el de Ceuta, es de una exigencia candente, ya que es posible que, en el filo de la navaja, afilada y sensible, se den circunstancias que empeoren todavía más las cosas.

La ciudadanía ceutí es también compleja, parece dividida en cuestiones de fondo y también de forma, pero si no cesan de llegar elementos queriendo dificultar todavía más cualquier arreglo, el disparadero a la que se le coloca será detonante de lo que nadie quiere.

El que sean niños y jóvenes mejora mucho la situación creada porque ni son violentos ni llevan encima la idea de desestabilizar el lugar que les ha acogido, aunque no del todo, por una población desacostumbrada a tales sobresaltos. Sus deseos son diáfanos y son expresados por cada uno de los entrevistados por los medios desplazados a la ciudad. No vienen en son de guerra ni pretenden lo que otros nos quieren hacer ver con las gafas oscuras puestas.  

Así, la empatía cobra especial relevancia, pero sin contar con la idea de poder mezclarse en el lugar de la polarización que algunos pretenden y de la que se sirven como plato principal, de una cena que celebrarán en privado, cuando gane su insidioso cometido.

El resto de Europa expectante, con discursos que ahora invalidan la gestión, más humanitaria que calculadora, para quienes tienen que lidiar con ella y quizás no sepan bien cómo hacerlo. Pero de incompetentes sabemos ya mucho y no todos están en el lado de Pedro Sánchez.

Los rostros, los signos visibles de los cuerpos en litigio, dicen bastante de por sí, en una historia que tenderá a repetirse, mientras la UE persista en su modus operandi.   

miércoles, 19 de agosto de 2026

Invasiones bárbaras

 

 

Lo que unos tildan de invasión de jóvenes desesperados otros, de carácter bien distinto, la tildan de insoportable levedad turística. Así lo estamos viendo absortos quienes estamos al margen, ausentes de la primera fila del teatro del mundo.

 

Se señalan a quienes favorecieron en Ceuta la llegada de 80.000 (muertos incluidos) pero también se hace en otros muchos lugares de este país donde los turistas, con su invasión incruenta pero dañina, y con mayor número de participantes, millones, invaden las plazas, las playas, las comunidades de pisos turísticos, de acciones insoportables; la diferencia es bien clara, en este último caso proporcionan dinero a raudales a quienes incluso viviendo distantes del fenómeno de masas, se forran contentos de su osada inversión productiva.

 

Una actuación y su opuesta que requieren distinta crítica, pero también con significados bien distintos. La columna vertebral que supone el Turismo para con el PIB está llegando a unos límites insoportables en su afán por explotar hasta lo inasumible, un terreno de juego que se está volviendo impracticable y lo que es peor, insostenible por lo que está quedando baldío, una vez se vuelvan los visitantes por donde han venido. Los casos lacerantes de Venecia, de Grecia con sus cruceros, no hacen sino confirmar lo que, en las calles de Palma reproducen unos vecinos agotados por su explotación incesante.

En este caso, a diferencia de los llegados a Ceuta, que solo traen miseria, son siempre bienvenidos, aunque el deterioro sea infinitamente menor que el causado en lugares abiertos al ocio indiscriminado.

Diferencias encontradas al vuelapluma, que no debiéramos pasar por alto, quienes estiman en algo el curso de nuestro días sobre el planeta Tierra...  

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana.