martes, 10 de febrero de 2026

Regreso al futuro

 

 

Si pudiéramos considerar, o mejor, trascender, lo que nos esté pasando a resultas de lo que estamos viviendo, quizás cayéramos en la cuenta de que nos viene dado algo con lo que no contábamos, pero que está presente para motivarnos respecto a lo que tendríamos que hacer, para salir del agujero en que nos hemos metido, saldríamos mejor parados para el futuro que esté por llegar.

 

El futuro como algo a temer, no es la solución sino el principio de lo que habría que reformar, basándonos en la aventura del saber, y querer aprender sin miedo, como hicieran aquellos aventureros que, con su osadía su inconsciencia se las prometían felices, sin pensar en lo que podrían salir perjudicados, que era mucho, respecto de lo que ya tenían experimentado. Cada día que pasaba era para ellos un paso adelante y no un paso atrás. 

Gracias a ellos, todos los avances que consiguieron, a todos los niveles, nos han servido para situarnos en los mejores tiempos vividos, en facetas que van desde la salud a la economía, de la pobreza a la prosperidad, aunque esto más para unos que para otros, a los que se les sigue negando progreso.

Por todo ello, no deberíamos negarnos a la riqueza del pensamiento, para tratar de entender cómo dar los siguientes pasos en nuestro entorno, colaborando, pero sin pagar los precios abusivos que nos quieran hacer pagar con señuelos que se apartan de una realidad que no existe y que solo ha sido creada para confundirnos.

Si somos conscientes de que al ser le falta aún recorrido sobre el tener, estaríamos mejor orientados y seríamos menos esclavos de lo que nos puedan estar ofreciendo para un futuro todavía más alienante de lo que pueda estar resultando el presente. Todavía sigue siendo muy prometedor embarcarse en acciones destinadas a nuestro crecimiento personal y no en sucedáneos que nos embrutezcan todavía más.       

 

 

Amor u odio

 

 

Que hacen redundar a la población de esa isla caribeña en la que, una revolución frustrada, ha permitido a sus poderosos vecinos denigrarla hasta límites inauditos. Sin embargo, quienes hayan sabido soportar la presión, podrán sentirse de algún modo satisfechos con la filosofía mantenida, aunque exhaustos por el comportamiento de sus líderes, incapaces de aportar soluciones.

 

Todo o nada se resuelve, sino que queda pendiente, en espera de obtener la compasión de quienes, conociéndoles, aprecian cuanto hay de bello en ella, pero sin querer poner demasiado empeño en ayudarlos. Así se ve, a lo lejos, esa Cuba que, desde Castro, ha podido resistir los embates ultra-liberales que, al tiempo que se aprovecharon de ella cuanto pudieron o quisieron, la han utilizado como escarnio improcedente.

 

Tampoco a los que huyeron, en su momento, les va mejor en USA, solo los muy espabilados, afines a técnicas ultra-conservadoras se han hecho, en Miami, el hueco que ahora menosprecia Washington. Su odio al régimen, que en origen les daba acogida, se vuelve como un boomerang para golpear su rostro, tostado por el sol, en un país siempre extranjero.

¿Qué se puede hacer por Cuba hoy? Quizás lleguen antes las ayudas particulares que las oficiales, que sopesan muy mucho los enfados que susciten en la Casa Blanca. Tampoco parece movilizarse la UE, en tiempos en que ella misma ha de preocuparse por su supervivencia.

Los revolucionarios de aquellos días, estén donde estén hoy, debieran pedir disculpas por lo que hicieron, sin pensarse antes las consecuencias que atraviesan hoy sus herederos. Su romanticismo les dejó anclados en un punto al que no querrían volver, habiéndolo sabido.   

lunes, 9 de febrero de 2026

¿Inesperado?

 

 

Sinceramente creo que no, que de lo que se trataba era de conservar Azcón la poltrona, sin andarse con prejuicios sobre la alianza que ahora tiene que hacer con los indeseables que siguen sumando, con un afán de protagonismo sin fin, aún a sabiendas de que no podrán gobernar nunca, pero sí facultar la pretendida vuelta a un pasado en el que se sentirían más cómodos.

 

Los políticos de VOX van a lo que van a lo que van, a reventar la situación que incomoda, en las alturas de unas sociedades organizadas en contra de la filosofía "sanchista", desde grandes empresas del Ibex a ultra-católicos en la Iglesia de siempre y no digamos de las restantes innombradas pero tenidas en cuenta en el acervo de una realidad política que sigue atascada también en lo de siempre.

 

Entretanto ya vemos en qué queda la izquierda, desnortada y sin rumbo, renegando también de un Sánchez acomodado en La Moncloa, resistiendo impávido cualquier avatar que se le presente. La verdad es que, después de tener que lidiar con distintos infortunios, aún le quedan arrestos, pero poco a poco va perdiendo el carisma y se va entregando al destino marcado, que no es otro que el de acabar abandonando, más tarde o más temprano, la posición en la que muchos confiaban pero que, en su propio partido, ni siquiera comparten.

Los ecos de Trump en todo el planeta resuenan cada vez con más fuerza y no cabe duda de que, con el poder que ostenta, va a llegar lejos, mientras los demócratas no terminen de resolver el jeroglífico en que también están instalados. Pero da igual el perfil del presidente, en un enorme país acostumbrado a seguir la huella que marca la Casa Blanca, por desastrosa que pueda ser la labor de quien la presida, que para eso siguen siendo el Imperio y con trazas de continuar siéndolo.

A nosotros, a los "progres", nos toca esperar pacientemente a que caiga el maná prometido, pero con tan poca creencia, que del agnosticismo no se puede sacar más que lo que ya desconfiamos...   

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.