martes, 12 de mayo de 2026

Apogeo y perigeo

 

 

El movimiento de los cuerpos celestes trae consecuencias. Lo explican bien los expertos astrónomos. También cómo mueren las estrellas cuando les llega la hora y, otro dato sorprendente, el del fin del Cosmos al irse perdiendo y dejar de nacer al ritmo que lo hacían. Conclusiones a las que llegan después de mucho estudiar y sondear de qué está hecho y cómo lo miramos y lo vemos, desde nuestro minúsculo puesto estelar.

 

Pasa allí, pero también aquí, donde las estrellas de carne y hueso se debaten entre la vida y la muerte, esperando que alguien las mantenga vivas, a base de tenerlas presentes. Ellas sufren igualmente del apogeo de la proximidad y del perigeo de la distancia, pero con más ductilidad si cabe, según la materia de la que están hechas, como ese chicle extensible que puede ser hábilmente manejado en la boca para que desde ella ofrezca globos increíbles. 

 

Son tiempos ahora de desencuentros, de riñas, de marcar alejanía... cuando toca lo contrario, aproximar lo mucho y bueno y dejar lo malo y absurdo para los tiempos de la indigencia suprema, que nos llegará, si no logramos remediarlo. Mejor apreciar todo lo bueno, venga por la derecha o por la izquierda, por arriba o por abajo, reconociendo que aún queda mucho margen para seguir creciendo.

Las almas se resienten y lo hacen muchas veces sin pudor, cansadas del dolor del sacrificio por construir ideas y principios, edificios y haciendas como templos de valor efímero, pero no por ello faltos de interés para toda esa Humanidad empeñada en ser mejor y crecer como lo ha venido haciendo en medio de errores y fracasos, aciertos y propuestas infundadas pero llenas de pasión y de merecimiento.

Toda esa leyenda de ángeles y demonios enfrentados, de dioses a caballo entre humildad en un tiempo y soberbia en otro, a los que deberíamos tratar con la ecuanimidad que les corresponde, como imperfectos que son, pero a los que hay que atribuirles un máximo de respeto. Criticar por criticar, sin establecer previamente esos mínimos que merecen, por la estela que proyectan, me parece a mi, acostumbrado a hacer críticas, adentrarse en algo injusto.

Todas las ideas merecen respeto, siempre que no vayan en contra de normas elementales o atenten frontalmente contra el derecho y el deber de usarlas, y además de protegerlas.  

 

 

 

Distintas categorías

 

 

Sabido es que seleccionamos por categorías, ya que no es lo mismo nacer aquí que allí y, por supuesto, ser más que menos, teniendo en cuenta la representatividad que nuestras formas y modos adquieren en términos de sociabilidad, que inciden sobremanera en aspectos que nunca se pasan por alto. No lo hace nadie, lo de pasarlos por alto, se sea de la clase que se sea, aún presumiendo de tener superada la lucha de clases.

 

No hace falta ser progresista tampoco, pues esa funcionalidad, la que no parece fijarse en cuestiones banales, reconoce para sus adentros que hay lugares en que las diferencias se hacen muy notables y contra ellas no vale la pena luchar por considerarlo inane. Las Sociedades son como son y se muestran en toda su extensión como han de aparecer, para que nadie se llame a engaño. Luego está la representación gráfica que la prensa del corazón no cesa de documentar, a petición de la parte que vive entusiasmada con el "glamour" de las estrellas, elevadas hasta lo imposible para que sean ellas mismas las que reconozcan el lugar que ocupan.

Ahora se me vienen a la cabeza todos esos filipinos contratados en el ya famoso crucero, fondeado por un día en un puerto de Canarias. Servidores necesarios a los que les prestamos solo la atención que merecen al ser reclamados para que nos asistan, sin mediar las carencia que, como personas, tienen. 

domingo, 10 de mayo de 2026

La verdad insondable

 

 

El escalofrío que recorre los huesos de quienes trabajan en contra de la Corrupción, escrita a propósito con mayúscula, cuando observan por donde van los tiros, una vez iniciados los procesos judiciales, tendrá que contrarrestarse con fuertes dosis de paciencia y de caldo caliente; no en vano la frialdad con la que están siendo tratados algunos corruptos de libro, posiblemente les deje a ellos helados por mucho tiempo.

 

Si nos hacemos eco de lo mucho que está aumentando la gestión criminal y lo poco que parece resolverse contra sus artífices en todo el mundo, la goleada está siendo descomunal y provocará el gran desánimo que incluye tener que soportarla, además, con esas muestras de recochineo y burla a la salida de las vistas orales, por parte de los más que supuestos defraudadores de lo público que hacen gala de un servicio a la Sociedad, auspiciado en el buen hacer de sus magníficos abogados.

 

El riesgo que supone adjetivar en positivo la supuesta "colaboración" con la Justicia, al tiempo que incorporan a la política en uso, la estrategia de hacerle bien al mismo pueblo al que se le roba, no hace sino reafirmar cómo es posible aprovecharse del todo, ratas incluidas, sobre aquello que acreciente sospechas, por descabelladas que sean y sin pruebas contundentes, para llegar a puerto.

 

Revisando la casuística, analizando los pasos dados desde su incorporación a la vida comercial y de negocios de Aldama, se observa una escalada que nunca terminó de producirse, con un aprovechamiento de amigos y socios que contribuyeron en gran medida a su esplendor, contando con ayudas inestimables de gentes siempre despiertas y atentas a la asociación indispensable, capaz de mover las montañas más altas. Su ambición sin límites no dejó de abrirle puertas de niveles tan altos como reseñaran los contactos y sin menospreciar ninguna actividad productiva, que incluía el deporte del fútbol, que ya sabemos el terreno que pisa en el mundo y su apreciación general, diseminando negocio.

Que ahora sea capaz de conseguir su absolución total, sin tener que volver a entrar en la cárcel, nos parece tan humillante para las fuerzas de seguridad, encargadas de perseguirle, que las remeda a no querer volver a iniciarse en persecuciones que no acaben definitivamente con el delito...   

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.