viernes, 26 de junio de 2026

Sumatorio de detalles

 

 

Quien tenga ojos para ver, además de mirar, se podrá dar cuenta de las cosas que van ocurriendo en el mundo, desde hace ya algún tiempo, que influyen en la percepción que hacemos de él, a partir de las consecuencias de cuanto sucede y pueda estar siendo dirigido quizás desde unos centros de poder que ganan por mayoría, aunque no de personas, sí de intenciones.

 

Percibirlo con todo detalle no es fácil, pues muchas de las cosas se nos ocultan con la sutileza de quien domina la sociología y entiende bien cómo hay que tratar a las personas, para ir ganando no solo sus conciencias, también sus necesidades.

 

Ideas y líderes en ascenso testifican escasos méritos comprometidos, siendo refrendados solo por el grado de empoderamiento que contraen, gracias a un ingente cúmulo de ayudas, muchas de ellas opacas, convertidas en recursos de gran interés que han de devolverse con creces. Por ejemplo, veamos el caso de VOX que ahora reclama del propio estado que le aporte los gastos financieros resultantes de los préstamos contraídos a través del bueno de Orbán. ¿Puede existir mayor desfachatez discursiva?

Recalcar lo evidente, de que muchos entren en política para medrar, no nos faculta poder entender del todo, lo mucho que habría que reprocharles a sus profesionales, cuando incorporan a sus discursos la retórica del beneficio al sector "popular" que puede aventurar los mejores tiempos para el arreglo de sus causas. La ayuda que, al propio tiempo, están obteniendo de los contrarios, por vía de una corrupción que acaba interesando, se mire por donde se mire, es de todo punto inestimable.

El trabajo que nos queda, a la gente de a pie, es el de poder distinguir qué es lo que nos conviene y qué no, a la hora de proyectar, con detenimiento, dónde habrá que colocar nuestros intereses, cuando seamos llamados por fin a las urnas y pongamos en ellas toda la carne que requiere el asador que, sin quemarla, la deje dispuesta para ser digerida después.

Decir lo sensibles que tendremos que ser, a la hora de pensar el futuro, es de todo punto innecesario, si es que razonamos convenientemente y no nos dejamos llevar por la apariencia de los que tratan de llevarnos a su terreno, el de la confianza en que todo siga igual para que nada cambie.

Hay muchas fuerzas que siguen de cerca la oportunidad de hacerse con todo y no deberíamos prestar nuestra colaboración, sin antes poner sobre la mesa nuestros propios intereses, de los que muchos no son coincidentes.     

jueves, 25 de junio de 2026

Razón de ser

 

 

La que podría asistirle a Cuba, en sus horas de reconstrucción nacional, y no termina de completar en todas sus fases. La disociación entre el poder político y todo ese pueblo sumido en la más miserable de las conciencias, es más que evidente, y solo tiene el camino de la reforma en la asunción de nuevos mecanismos que abarquen la práctica totalidad de su vida diaria, alejándola del sometimiento a la ideología castrista.

 

El paso del tiempo ha incidido a peor, por la insistencia del clan dominante, que tiene bien resuelto su porvenir con el que poder mantenerse a flote, mientras el pueblo ve limitada a la mínima expresión su capacidad de desarrollo. Y así no se puede seguir, por mucha fe que se tenga en el socialismo libertario.

 

El correctivo que necesitarían los líderes puede venir inducido de los EE.UU. aunque no sea esa la finalidad que persigue Trump, consciente del filón turístico de la isla y del interés que despierta en los hoteleros norteamericanos, una vez que desplace, como lo está haciendo, a los que estaban hermanados con el régimen que venían alimentando. Y ya está casi ultimado el proyecto, lo demás vendrá por añadidura, cuando los líderes no tengan más remedio que replegarse para poder restaurar la funcionalidad de país en marcha.

La ofensiva iniciada en este nuevo vértice del globo en el que se ha fijado, tendrá que dar también los resultados esperados, a cambio de unas pocas migajas diseminadas y perdones distribuidos.

Mientras, Fidel desde su tumba se estará revolviendo, pensando en lo mal que está acabando su ideario, con toda esa caterva de advenedizos instalados en los puestos clave que dejó a disposición para disfrute eterno.     

miércoles, 24 de junio de 2026

Los puentes

 

 

Son y han sido siempre de gran utilidad, sean de madera o de hierro, de piedra o de cualquier otro material consistente, nos sirven para alcanzar la otra orilla a la que queremos llegar, atravesando cualquier impedimento o corriente enfurecida que pueda presentarse ante nosotros.

 

Pueden servir también de metáfora, tendiéndolos para unir ideas, compromisos, ocurrencias... pero no, no estamos hoy en esas épocas sino en esas otras guerreras en las que todos los puentes han de destruirse para que no haya conexiones válidas. Estamos cargados de imágenes de destrucción que quizás auguren los tiempos que vendrán, cuando la paz se instaure, pero mucho nos tememos que esa paz, si es que algún día llega, vuelva a ser preludio de guerra, al quedar larvados los odios acumulados.

 

En esos ríos que bajan furiosos, da igual a qué orilla mires, ambas están llenas de porquería y es fácil que, de abandonar el puente, caigas en la miseria humana que lo circunda. Agolpados encima, viendo cómo la corriente se lleva por delante lo bueno y lo malo, lo que servía y lo que no, la perspectiva puede llegar a ser más favorable en lo recóndito de tu cerebro y te dé por pensar, aunque te canse, en las cosas que quedan por hacer, que no son pocas, y afectan en mayor o menor medida a cada cual, mientras los tiempos vienen y van por unos derroteros que no satisfacen nuestros deseos ni por asomo.

Sigamos tendiendo puentes y hagamos funcionar sus utilidades, aunque aparentemente no sirvan a lo inmediato. Seguro que habrá alguien, en el futuro, que sepa utilizarlos como conviene...  

 

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.