Ante un estado de opinión que golpea sin piedad a los excesos, a la vista de desigualdades enormes y sucesivas concurrencias de una jet-set, luciendo sus propiedades y logros continuados, ahí tenemos también a los ganadores mundialistas exhibiendo, cómo no, unos trofeos que (según dicen ellos) han sido conseguidos por todos, aunque sean precisamente ellos los que ostenten las ventajas, como si se tratara de algo que, para la mismísima Humanidad, hubiera supuesto el alcance de una vida inmortal que todo el mundo persigue.
Creo llegado el momento de parar de dispensar tanto adjetivo triunfalista, que ha sido solo un juego que, a la fecha, solo ofrece corrupción y poder complaciente por parte de quienes lo presiden, seguramente conscientes de que su aura seguirá en ascenso, tras el veneno inoculado en una población que lo ha visto crecer inusitadamente, sintiéndolo desde su momento inicial como proveedor de los mejores principios, convertido ahora en lo que es, la fuente más poderosa, manando ilusiones inconcretas.
Yo, todavía enamorado de Kubala y de Di'Stefano, me hago cruces escandalizado, por lo que fue y en lo que lo hemos convertido, haciendo de unos cuantos jóvenes la piedra filosofal que perseguían los alquimistas, capaz de hacer distingos, al llenar de vacuidad lo que solo representa lo que es: una habilidosa forma de patear un balón, hasta llevar e introducirlo en la puerta contraria.
Parece que no estemos en condiciones óptimas para cambiar de rumbo, más bien seguimos insistiendo en darle al actual todo el mérito de según que cosas vanas, aunque estupendamente explotadas.
Menos mal que ha habido alguno de los famosos a quien se le ha atribuido una pequeña donación, para rebajar el dolor de los incendios de este verano. Eso sí, no tuvo el valor de dejarlo en el anonimato quien lo recibiera, quizás por falta de deseo expreso.
Vivimos la pasión desmesurada como un vestigio de poder ansioso. Ojalá surgieran muchos más relatos triunfadores, en términos mucho menos pomposos y más cercanos a los que no tienen nada.