martes, 30 de junio de 2026

Presencia de escayola

 

 

Al indagar de qué pueda estar hecha la casa en que vayamos a vivir, no solo sirve la buena presencia, también hay que indagar la clase de materiales con la que ha podido ser confeccionada, las cuadrillas que hayan intervenido, con su profesionalidad incorporada... y así un etcétera del que se desprenda que su valor está relacionado con lo que en verdad cuesta.

 

De tal naturaleza sistémica, es decir de cómo se han ido componiendo las cosas, las instituciones, la fábrica, en definitiva, de cualquier edificio que llegue a ser público, se desprenderá después el conocimiento que atesoran las sociedades, en su camino hacia el futuro. Si nos fijamos en los partidos políticos, también hay que valorar sus perfiles, hasta obtener respuestas que aseguren una cierta fiabilidad que debiera haber ido creciendo con el tiempo transcurrido. En España los dos grandes partidos, con su solera, ofrecen al menos esa garantía que, al pasar por tantas alternativas, les han hecho crecer con solvencia.

Las nuevas incorporaciones en el panorama nacional, son las que nos permiten acumular dudas de gran calado, sobretodo en el caso de VOX donde hay una clara ausencia de fiabilidad a partir de sus líderes, muy poco o nada formados, salvo para seguir una línea marcada por el insulto o la mentira, la rapacidad o la idea prefijada de sacarle partido económico o prebendas cuantiosas, exprimiendo ideas obtenidas de cualquier fondo que alcance notoriedad en el mundo foráneo, que siempre aportará lo novedoso que a tanta gente conmociona. Si viene de los EE.UU. mejor que mejor, ya que el Imperio está declarado como La Meca occidental para cualquier que se precie de moderno.

Que el Partido Popular se vea precisado de amoldarse a algo que no parece ser de su cuerda pero le favorece en su trayectoria a La Moncloa, les obliga a adoptar para sí lo que nunca pensamos sería de recibo, para un ideario fundamentalmente democrático, basado en reglas totalmente asumidas, sin necesidad de introducir deformidades deconstructivas. 

La escayola solo da apariencia, no constituye el material sólido que garantice aquello que no se ve a simple vista.    

Sujetos

 

 

Agentes y pacientes, envidiados a menudo por el resto del mundo, los ciudadanos europeos no acaban de ser del todo complacientes con lo que representan. Es lógico que le pidan más cada día, a su participación social en el concierto ciudadano, lo conseguido, aún sin ser nunca lo suficiente, lo es por amplia mayoría, aunque en el conjunto de derechos y obligaciones quede por alcanzar o se descuiden en algún momento.

 

La pertenencia a cualquiera de los países que componen la UE, nos reporta mucho por presumir y, casi sin apreciarlo, nos va haciendo cada día más dependientes unos de otros, hasta el punto de pensar lo que pueda llegar a depender el Norte del Sur y el Este del Oeste, para imaginarnos solidarios con los problemas que sufrimos y las debilidades que tenemos. Conviene pues recordar, de vez en cuando, todo lo que nos debemos y todo lo que tenemos que seguir construyendo en común, para que nada cambie y, si lo hace, sea para mejorar en lo sustancial.

Por eso, cuando se ciernen todavía sobre el Continente las amenazas que nos impiden crecer, los vaivenes políticos que nos quieren retrotraer al pasado, con todas aquellas secuelas que inventaran los individualismos nacionalistas, tratando de diferenciarnos por simples acuerdos raquíticos, es necesario que se recuerde de dónde venimos y a dónde vamos, para no olvidar nunca los procesos de cambio que iniciáramos con tanto éxito. 

Hay que hacer por tanto lo posible para que, en nuestra decadencia, que asoma por los costados, no terminemos plegando nuestros mejores propósitos de seguir por el camino adecuado, sin faltar al respeto a quienes nos precedieron en el deseo de seguir siendo principales en cultura y gobierno...    

Que surjan ahora en España movimientos partidistas, de índole nacionalista, que quieran apartarse de la idea de Europa, nos llena de preocupación y de desencanto. 

lunes, 29 de junio de 2026

El fiel de la noticia

 

 

La noticia no acaba en el resumen del producto. La primera impresión recibida tras su conocimiento causa casi más efecto que la conclusión a la que pueda llegarse después. De eso se valen los sensacionalistas para que los más despreocupados alienten los bulos diseminados.

 

Aunque siempre los hubo, los bulos sirven de mucho, en ese entorno al que le basta el vulgar comentario para hacer de él ciencia cierta, que ya vendrá el momento de los desmentidos aunque no adquieran valor probatorio. Hay siempre una mayoría que no atiende a ninguna razón y es capaz de apostillar cualquier mentira, con tal de hacerla verídica.

 

Ahora les da por algo en lo que nadie antes se fijó, al considerarlo totalmente improbable: el pucherazo. Pero las cosas adquieren razón de ser cuando la imagen que pueda proyectar cualquier espejismo convenza a nuestros ojos, como consigue la IA para quien se lo propone. En las sociedades modernas, avanzadas, cultas... parece que pueda recuperarse el afán del engaño generalizado, que devuelve a la incultura una apropiación de la mentira para usos malévolos.

Se trataría de insistir, a pesar de la imposibilidad, para que acabe incrustándose en algunas mentes inhabilitadas para la reflexión sosegada, solo predispuestas a creerse lo que ya de antemano se percibiría como sustancial, que ratifique la teoría de la confusión ampliamente extendida. No hace falta que no hubiera pasado antes, ni que los procedimientos admitieran posibilidad alguna, solo la villanía o la estrategia de una difusión marcada con el signo de la impudencia, serán suficientes para rematar un proyecto que solo ofrece ganancias si no se alcanza el éxito.

Los periodistas, difusores automáticos, tendrían que exagerar el marco en que se mueven, para hacernos creíbles las noticias que después nos venden, so pena de caer también en la incredulidad de todo lo que cuentan, para lo que ya faltaría muy poco... Junto a funcionarios y distintos emisores participantes, se siguen incrementando las infidelidades que, para el ciudadano medio no iniciado en cuestiones políticas, no hace sino incrementar su desencanto.

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.