sábado, 21 de marzo de 2026

Sin pausas

 

 

El futuro nos llega sin pausas, con una celeridad, a veces provocada, que nos hace contener el aliento hasta poder digerirlo todo y saber por donde nos viene lo próximo. Es como si todo se nos estuviese volviendo en contra, sin ofrecernos la posibilidad de descubrir paso a paso, por nuestra cuenta y sin que nadie nos empuje, lo que durante tantos años fuimos experimentando en paz y buena compañía.

 

La Naturaleza esquiva y rompedora, quiere hacernos sentir su fuerza, y todo en conjunción con los deseos anhelantes, y perniciosos para su propia salud mental, de quienes presumen de artificio en sus males artes, haciéndose acompañar de enemigos provocadores, a los que se les ha hecho primero el extenso resumen de procedencia, que justificarán ampliamente lo malos que son, en comparación con los más sofisticados de nuestros recursos, incluidos espías muy experimentados que saben bien lo que ocurre más allá de sus propias cabezas y quien sabe si no de las nuestras.

Toda esa gran acumulación de tecnologías, de dineros invertidos bajo el eufemismo de la protección, en aquello que va a ser capaz (lo veremos todos si la cosa no la hacemos cambiar) de transformar nuestra mentalidad, asustadiza y sumisa, con objeto de dejar libres las vías para sus conquistas, servirá también para implantar ese nuevo mundo del que hablaba Von Der Leyen, para el que no se encuentra remedio.  

Lo ultra está tomando ventaja y solo será posible detenerla si terminamos cayendo en la cuenta de que, lo que se nos propone, es nuestro propio suicidio, en un medio que ya ha dejado de ser "pacifista". 

La batuta

 

 

Un elemento que para un director de orquesta es algo consustancial a su labor, también puede ser el sinónimo de quien, desde sus adentros, está imbuido de poder para llevar a cabo una obra que quiera ser sublime, a ojos de quienes le observan, desconociendo sus intenciones reales, que van más allá de lo que se observa, en conjunción de aparatos puestos a su servicio.

 

Tal podría ser el caso de Netanyahu, quien aprendió a dirigir no solo su propia orquesta, también la que representaba a la mayor democracia que ha habido hasta hoy en el mundo. ¿Qué ha podido pasar, para que se trastocaran las cosas, hasta ofrecerle la dirección y el destino de nuestros días? Sencillamente que ha conseguido susurrar al oído, de un rico y poderoso destinatario, todo aquello que podrían organizar juntos, dejándonos a todos los demás a sus pies y sin posibilidades de defensa.

 

Han tenido que contar con ejércitos fieles, gobiernos dóciles que callan y otorgan... y hasta jueces que seguramente no quieran entender, en tal caso, de esa justicia que les afecta pero que no llega a intervenir, para no interferir en una prueba de vida y muerte que les supera ampliamente.

La batuta manda y los músicos obedecen al unísono, mediando tal cantidad de beneficio que más vale tocar los instrumentos necesarios para que suene, como suene, esa partitura inventada en noches de insomnio por gentes que, posiblemente, no siquiera conozcan cómo se termina de componer la música.

Se hablará en el futuro de ellos, como se habla hoy de Franco o de Hitler, estabulados en el rincón del vago del que no dejan de copiar los que nunca han sabido... ni quieren saber.

jueves, 19 de marzo de 2026

Más madera

 

 

Es lo que pide el Pentágono, más madera, si lo que se quiere es ganar la guerra, por encima de cualquier otra preciada recurrencia. Doscientos mil millones de dólares, nada más ni nada menos, que habrá de salir de los bolsillos del sufrido contribuyente norteamericano, el pagano de todas las guerras, pasadas, presentes y futuras, descontando garantías de éxito.

 

A mí me recuerda mucho las ínfulas del emperador Napoleón, cuando no escatimaba medios para conseguir los triunfos de altura que, al final, acabara perdiendo. Por aquél entonces nada jugaba en contra del corso. No existían en cadenas televisivas las críticas feroces que ahora se dan, ni tampoco las irreverentes fauces que devoran los principios, ahora los antojos se ofrecen más caros aunque los nuevos hacedores gocen de las cifras nunca vistas anteriormente.

 

La maquinaria armamentista también devora toda la madera de que se dispone, que no es poca, pero quizás no cuente con el arrojo del oponente, que no escatima nada, con tal de seguir dando por viva, con el ardor de un sinfín de correligionarios, una causa que se ha ido proyectando desde que la ausencia del Reza Pahlavi marcara su nuevo destino al pueblo más orgulloso de la Tierra.

De no agotarse, veremos si no se agota antes la manera de descabalgar a los autores de tanta ignominia, forzada sin respeto y pendiente de terminar una tarea que se nos antoja de gran envergadura, hasta poderla concluir con éxito. 

Los ciudadanos del mundo seguiremos esperando, con infinita paciencia, a que alguien, en algún lado, formule los requisitos válidos para detener lo que no solo nos cuesta, sino que nos costará digerir durante demasiado tiempo. Si al menos los emperadores de hoy se parecieran un poco a los de antes, ganaríamos algo en cuestión de estrategia. 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.