martes, 16 de junio de 2026

Margen de maniobra

 

 

El escaso que le queda a la mayoría para poder salirse con la suya, que no es otra que sacudirse el poder que tanto le esclaviza. Si las desigualdades siguen avanzando al ritmo que lo hace el consumo desenfrenado, más pronto que tarde veremos aumentar el número de vulnerables con una única capacidad, la de servir a sus propios amos, según el ritmo y la adaptación al medio que consigan.

 

Todas esas mayorías que pululan por el mundo, sintiéndose dueñas pero sin poseer, libres pero con ataduras, inmersas pero grandes deudoras a la vez de sus suministradores, no culminarán nunca ese estado de bienestar que llevan toda la vida persiguiendo. Siempre habrá algo que les incomode, sobre lo que tendrán de manifestarse, día tras día, para no perder lo poco que les quede.

 

Si la socialdemocracia termina por arrumbarse, con todos sus líderes señalados en las calles, quedaremos en manos de los que persiguen sin descanso el liberalismo acérrimo que tanto les protege y en el que creen, como si fuera la fe sacrosanta que bendicen los domingos y fiestas de guardar, para que nada ni nadie les impida seguir creciendo.

Todos tenemos el mente los pecados cometidos durante su época de vacas gordas. Esas que no volverán por mucho que pronuncien jaculatorias ateas, al tiempo que dan pábulo a los obispos. La realidad les carcome como esas hormigas rojas que gustan tanto de su roer placentero. Esa madera que fuera en algún momento noble, se ha quedado solo con la apariencia que le resta a las grandes obras hechas en materiales considerados perennes.

¿Volverán las oscuras golondrinas...? Posiblemente no encuentren ya aquél espacio en que se sentían protegidas.   

lunes, 15 de junio de 2026

Busca y rebusca

 

 

Cualquier investigación tratará de ejercer la búsqueda de elementos interesantes que puedan construir la causa iniciada, con la sagacidad de todo experto que se precie. A medida de que se vaya visibilizando el edificio, cualquier añadido que pueda aparecer, que signifique aumentar la sustancia, bienvenido sea.

 

La intuición también cuenta y, para un investigador, una suposición que pueda adquirir detalles de solvencia, se ofrece como posible garantía de éxito, acumulando pruebas que no puedan resistirse a una posible concreción del delito. Según la tesis que detallo más arriba, díganme si al entrar en cualquier casa en la que haya morado algún prócer, no va a ser posible encontrar algo significativo que sirva de imputación en algún caso delictivo. A Sarkozy le acabaron encontrando pruebas y a quien no, habiéndose relacionado con jerarcas árabes, siempre dispuestos a ofrecer suntuosos regalos.

 

A partir de ahí, creernos la honorabilidad del representante público es como la fe del ateo, que recela siempre de lo que viene de arriba, así que el buen criterio policial pasaría por abrir las cajas fuertes de cualquiera de ellos y verificar su contenido, del que levantar acta detallada para que siga su curso hasta el final del proceso, remedio que, supuestamente equipararía a todos por igual (incluido el emérito) para que nadie pudiera sentirse, de alguna forma, disminuido en su honra. 

 

Mi pregunta sería porqué no han aprovechado las diligencias para abrirlas al unísono y comprobar el grado de honorabilidad de todos los presidentes gubernativos, de los que ya conocíamos alguna faltita, aunque se les haya propiciado el momento evasivo por el cual han sabido salirse por la tangente.

Sumen notoriedad, imagen nítida en su momento, entereza del concepto añadido de inviolabilidad del cargo o la lista interminable de amigos íntimos con los que relacionarles y obtendrán un amplio resumen de emolumentos, fáciles de conseguir, que puedan quedar sin ser vistos por esa misma ciudadanía cansada de aplaudir sus mensajes.

Si es verdad lo de que han colonizado las instituciones, que de momento lo parece, añadamos frecuencias y obtendremos historias interminables que, de ser nuestras, podrían colocarnos en condiciones muy precarias.    

domingo, 14 de junio de 2026

Siga la línea de puntos

 

 

O complete los espacios en blanco, son las estrategias simples para la dirección, en la eficacia de instrumentos de apropiación del sentimiento popular. Un ciudadano confiado es un ciudadano ganado para cualquier propuesta de resultado afirmativo, lo demás es nadar en completa discordia, sin garantizar el éxito en las contiendas políticas.

 

Una vez más la ciudadanía suiza nos confirma su grado de compromiso social y su capacidad intrínseca para ejecutar fórmulas de consenso. La apuesta por el lado extremo pretendía unirse a lo que en el resto de Europa persiguen sus socios continentales, pero no ha habido cuórum, lo ha impedido la racionalidad de unas gentes con elevado sentido cívico que además conoce bien en qué ha de basarse el bienestar que disfrutan. Lo demás es tontería o querer sacar los pies del tiesto.

 

La desigualdad, en términos de comportamiento, es elevada y responde a un nivel cultural que no permite ninguna clase de concesiones a la indecencia, lo cual no quiere decir que no haya excesos con repercusión penal, como en otros sitios, sino que evidencia superioridad moral, con consecuencias prácticas, que tampoco se dan en países del entorno. Es como la isla solitaria y pacífica que en la práctica resiste cualquier embate de mar embravecido en sus costas y, por lo general, inadmite el que aparezcan medusas urticantes en sus playas.

El resultado aportado en las urnas habla de la ciudadanía suiza como la de una madurez que sabe elegir lo que más la conviene y a la vez se expresa con la contundencia necesaria para convertir la convivencia en objeto a destacar, con un rasgo multicultural digno de alabanza.

Quien haya tenido tiempo de pasear por las calles de cualquier ciudad suiza, habrá tenido tiempo también de comprobar cómo mantienen sus calles impolutas y mantienen el respeto a las conductas señalas como apropiadas. En ellas uno se ve impulsado a seguir la norma pero no por obligación, sino por conciencia de participante, de un pueblo que se respeta a sí mismo y entiende como nadie de donde ha de partir el inicio de la excelencia.

Por inercia, todo el que llegue allí queda enseguida imbuido de lo que tiene que hacer, si quiere ser respetado. En nuestro país, por ejemplo, esto queda mucho más difuminado, al ver cómo no somos tan estrictos, empezando con nosotros mismos.    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.