viernes, 4 de septiembre de 2026

Sistemas

 

 

Se tienen por imprescindibles, cuando hablamos de elementos relacionados entre sí, aunque también lo es (imprescindible) que sus componentes funcionen racionalmente y se constituyan de eficacia y eficiencia probada para el fin último que, ni más ni menos, tiene que concluir en positivismo, ya que, de no ser así, no existe sistema capaz de realizar su función adecuadamente.

 

Por eso, cuando hablamos de anti-sistema, creemos que algo tendrá que ver en el análisis concienzudo de cuanto se pretende salvaguardar, como la mejor y más edificante funcionalidad de lo que se trata de proteger, para no entrar en litigio. En el momento en que aparezca cualquier aditamento que implique corrupción, habrá que señalarlo para que no influya negativamente en lo que, en su día, se dio en hablar como intratable e indiscutible.

Claro que la complejidad es un punto (a veces insalvable) muy a tener en cuenta, tratándose de su ubicación en sociedades muy complejas también, en las que los hombres imperfectos planifican, orientan, instruyen... sobre la adecuación de las leyes, es decir, las normas que se aprueban para que sean ellas, en definitiva, las que ordenen nuestra vida en común.

Si aceptáramos esta tesis, la de que es imposible ultimar con acierto toda complejidad itinerante y por tanto concluir que el Sistema a veces falla estrepitósamente y por muchos motivos, empecemos a poner en tela de juicio la premeditación y alevosía que algunos tratan de imprimir, en soluciones que sean intocables. Lo que resultaría la mejor manera de atestiguar lo mal que funciona todo Sistema que sea incapaz de asumir unos mínimos de rigor que consigan afianzarlo.

Podríamos a acabar en el filo de una navaja afilada, sobre la que nadie quisiera pender, para no resultar herido, como ya lo han hecho tantos y tantos ilusos que confiaron demasiado y cortaron su piel a conciencia, pero quizás sin ella.

Ello me lleva a poner siempre en duda todo lo que se nos diga que es veraz y está urdido para nuestro provecho.   

Despilfarro

 

 

No sé si somos verdaderamente conscientes de lo gastado de más. Yo mismo no dejo de ponerlo en duda, cuando repaso la lista de la compra y distingo perfectamente lo que me sobra, pero no me parece del todo innecesario, atendiendo a los gustos propios que sobresalen. Y para gustos no hay nada que les detenga. Nuestras economías del bienestar no consienten mermas innecesarias, sino que hay que darle rienda suelta al caballo que galopa en nuestro interior, haciendo méritos que nos distinguen, a falta de otras sensaciones más compasivas.

 

La caridad del despilfarro, resbala por esa pendiente untada de sustancia escurridiza que nunca somos capaces de identificar, sobretodo cuando afecta directamente a nuestra calidad de vida. Para eso están los ermitaños, que esos sí saben distinguir en métodos de buena compostura para con la tierra. La filosofía está tan en baja forma, que nunca suscribe lo que nos sobra y encima lo que nos falta.     

En línea

 

 

La derecha va dejando constancia de alineamiento en todo el sistema planetario. La fuerza se retroalimenta con cualquier crisis migratoria, y ésta, cuando la quieren poner al día permanentemente, da mucho réditos entre los que no quieren ningún tipo de mezcolanza, solo la que porta consigo una buena billetera. Eso sí que da réditos.

 

Netanyahu aviva la cuestión que le compete, que no es, ni más ni menos, que la de expandirse para acompasar su potencia en alza con la magnitud territorial que precisarían sus colonos, para aumentar los kibuts, que han significado mucho éxito hasta ahora, promediando al alza una realidad que no cesa de imponerse.

 

Toda esa multinacional discordante, que sabe bien por dónde se anda, no dejará de impartir bulos para que todos se pongan de su lado, aunque sin convencer del todo. Las hordas comunistas, que están en horas bajas, sucederán en las izquierdas a los mismos que siempre andan discrepando, sin aportar soluciones para que las consideremos, al menos, un tanto viables. De eso se aprovecharán también los ultras, haciendo divino su ascenso meteórico, sobre todo en una Europa desgastada y timorata.

La ocasión la pintan calva, para un momento sobrevenido, sembrando por doquier la destemplanza. Las manifestaciones callejeras, lo dijimos antes, solo sirven para acentuar las promesas de salvación de un Trump que solo gobierna para sí mismo. 

Evidentemente, está en línea su estrategia decidida que, al menos hasta noviembre, cuando quizás encalle, sus conciudadanos establezcan si están detrás para apuntalarlo.   

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.