lunes, 30 de marzo de 2026

Diosa Ocasión

 

 

Como ya tenemos ampliamente reconocido, debemos a los antiguos romanos muchas y buenas citas traducidas al mundo actual. En este caso nos referiremos a la diosa Ocasión, a la que pintaban, representaban, hermosa, desnuda y calva, de puntillas sobre una rueda y con alas en la espalda, como bien dispuesta a salir rauda ante cualquier nueva oportunidad que se le brindara.

 

Hoy la ocasión la brinda una guerra sin sentido, pero facilitante de grandes oportunidades de negocio a los espabilados que siempre lo encuentran, sobretodo si escasean los bienes o se hace comprometido conseguirlos. Pasó siempre y seguirá pasando, gobierne quien gobierne y se disponga lo que se disponga para prevenir el abuso. Coincidiremos, amigo lector, en que siempre va a ser difícil, no solo descubrir al deshonesto, sino evitar que los mercados no se sumen a la facilidad con la que los precios se expresan con total contundencia para llevar la inflación al punto de no retorno por el que son manejados ante cualquier contingencia: que suben los salarios, subirá el producto, que aparece una pandemia, se nos hará gravoso mantenernos en la línea de la que proveníamos, el caso es atender con la mayor celeridad posible su repercusión y también aprovechar el cambio de mentalidad que va a imperar en los consumidores, a los que solamente saber que es posible que, una carencia, tiene que ser salvada a toda costa.      

Industriales y empresarios también son muy conscientes del momento y, porqué no, se suman a cualquier ocasión, como la que ofreciera la diosa citada, saliendo despavoridos hacia ella hasta completarla, sin quedarse con la sensación de ser el último aprovechado.

Los ciudadanos, aún a sabiendas de lo que se encuentran, tampoco quieren ser los últimos en quedar desprevenidos, ejecutando los resortes a disposición, hasta padecer las cargas que ni los gobiernos ni sus proveedores, están dispuestos a perdonar. Sumemos a esto la falta de transparencia y nos encontraremos ante esa imperdonable lasitud de quienes, pudiendo hacer "algo", se olvidan de hacerlo, mientras la rueda gira y gira, sin dejar de parar, para terminar volviéndonos locos...   

domingo, 29 de marzo de 2026

Camino sinuoso

 

 

La línea dura emprendida en Europa contra la inmigración, auspiciada mayormente por la ultraderecha, deja en evidencia un trasfondo que va lastrando prejuicios que afectan de lleno a los jóvenes que, desde el exterior, estaban pensando en embarcarse a ese mundo mejor que soñaban y que ahora se manifiesta demasiado esquivo. El hecho de que les lleguen noticias de que la UE no es ya el Eden en el que pensaban, trastorna ese proyecto de vida que, lejos de su país natal, se podría presumir realizable.

 

Lo que contrasta entre la necesidad de mano de obra, desde luego barata, y la resistencia ofrecida, no hace sino identificar la casi nula opción de proyectar remedios válidos, con soluciones potables. Más bien se intenta salir por la tangente, cuando tanto empresarios ven urgente concretar medidas, ante la carencia de mano de obra en sus fincas agrícolas o en sus negocios de manufactura obligada, a los que los naturales no quieren acceder al considerarlos de bajo nivel.

La última maniobra de volver a crear guetos en lugares distantes, donde concentrar y reprimir a muchos allegados sin permiso, no hace sino poner trabas, en lugar de crear opciones. Los conflictos bélicos, además, han originado desplazamientos de una entidad tan grande, que a buen seguro creará problemas de gran calado, donde antes no los había, y ahora van a ser materia de muy difícil solución para países limítrofes.   

La vieja y cómoda Europa se resiste ahora a figurar en la brújula de muchos aspirantes a poseerla y ya no va a ser el lugar grato donde decían atarse los perros con longanizas. La equiparación con lo que ocurra en el otro lado del Atlántico, acabará siendo la materia simple a la que reaccionar similares respuestas, y si no al tiempo... 

sábado, 28 de marzo de 2026

Ventajas y desventajas del carné

 

 

Jamás tuve voluntad de acumular carnés, todo lo más de algún Cine-Club, cuando él te permitía entrar en salas especializadas a ver cine del bueno, del que no se repartía por las salas comerciales. Los demás me daban algo de alergia, y más que nada porque parecían obligarte a ser parte de una masa a la que la podía domesticar fácilmente, mientras los demás iban un poco a su aire. 

 

En el trabajo los sindicatos también hacían lo propio, aunque ahí se que podría preciar alguna ventaja llegado el tiempo de la huelga, pero tampoco te hacía sentir demasiado feliz, sabiéndote de alguna manera explotado hasta límites insospechados. De ahí sabemos que en este país las afiliaciones nunca han sido numerosas ni para la fiesta de los toros, tan tradicional ella y tan en declive. Qué decir de los partidos políticos, tan exquisitos a la hora de añadir a quienes se vean movidos por su idea, y sean muy capaces de seguir consignas y vitorear a sus líderes.

Lo anterior no quita para que, llegada la hora de inclinarse hacia lo que más conviene, uno se vea predispuesto a vanagloriar a quienes lo merezcan. En este caso, al hombre que ha sabido interpretar mejor la geopolítica, en contraste con todo lo que no solo aparece repulsivo, por lo genocida, sino por las múltiples reincidencias cometidas a la hora de querer hacernos la vida imposible, a base de guerras con sus mutilaciones y su destrucción sistemática de pueblos y ciudades.

Y es que Pedro Sánchez, nuestro presidente, ha sido capaz de arrostrarse de calamidades y peligros, con la idea de proteger no solo a sus paisanos, sino también a toda esa Europa necesitada de buenos líderes, frente a la mediocridad o el abandono de muchos que se instalan solo para medrar en todas las instancias. Si no fuera por los riesgos que corre, quizás dijéramos que era uno más, a la hora del recuento, pero ya estamos viendo como le están siguiendo en países nada tolerantes con la mala praxis y los hábitos desordenados de la "nueva corriente" que quiere instalarse definitivamente entre nosotros. Dinamarca, Países Bajos y hasta la chovinista Francia, empiezan a hacer causa común y exigen explicaciones para detener tanto estropicio.

Sin embargo, ahí tienen Vds. al PPE y a sus correligionarios de España, un Partido Popular que está viendo fracasar su modo particular de entender la política, haciendo de lo particular su testigo y sembrando de dudas lo que pudiera llegar a ser y provocar su instalación en La Moncloa, por lo que ya ha pasado, sembrando de corrupción todo lo que ha ido tocando.

La lógica del desgaste le puede llegar, sin duda, a un Sánchez que a pesar de sus errores, de sobra conocidos, nos está situando en la corriente en la que podemos navegar con un poco más de seguridad frente a la crisis, que seguro que será mucho más fuertes en nuestros países vecinos...

Todo es cuestión de esperar y de ver cómo se van produciendo unos acontecimientos de los que, sus verdaderos promotores, no van a salir ni medio bien parados, aunque para sus lideres haya razones oscuras que los respalden.

Mucho cuidado antes de sacarse ningún carné, no vaya a ser que termine viéndose involucrado en lo que nunca quiso.    

 

 

 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.