martes, 17 de marzo de 2026

Preparados

 

 

Cuando uno va cumpliendo una edad, le cuesta mucho adaptarse a los cambios. Será quizás porque el peso de tantas jornadas vividas supone tener que cargar con demasiadas culpas y demasiados intentos de cambio. Es comprensible, por ello, que nos volvamos demasiado conservadores, frente a la llamada del progreso, vacilante y traidor las más de las veces, si es que pretendes serle fiel a cada paso.

 

Te encuentras después con una izquierda desfondada, sin criterios de unidad, y te terminas de espabilar sobre los recursos desperdiciados por el camino. Al remedio ni se le ve ni se le espera, solo es cuestión de imaginar lo que sería, si algún día los astros se centran en la línea de exposición a los rayos del sol, creando al menos una ilusión óptica.

 

Y de la imaginación crecen a veces sueños capaces de materializarse, pero sin voluntad es muy difícil que lleguen a hacerse realidad, hasta sustituir la cadencia de fallos por logros cuantificables. 

La figura de Rufián, ese joven que pone muchas veces las cosas en su sitio, aunque solo sea en sentido figurado, alienta a la fe que es capaz de mover montañas, pero hace falta algo más que fe para movilizar a esa roca dura, tan bien asentada, que parece imposible moverla de su sitio.

Desde aquí le pediría que empeñe su juventud para conseguirlo, antes de que le llegue la hora más adulta de la desconfianza... 

Enemigos públicos

 

 

Pocos pueden vanagloriarse de tener un número tan amplio de enemigos como Mr. Trump, presidente del país más rico y posiblemente famoso del mundo, en estos momentos tan duros que vivimos, los que sabemos apreciar la dureza de lo que nos cuesta ganar la supervivencia y mucho más, por supuesto, quienes además exponen sus sacrificadas vidas, al antojo de quienes poseen la capacidad de anularlas.

 

El debe ser consciente de que existan, según nos llegan sus quejas declaradas a sus medios afines. Entre los más recientes están periodistas que incluso se mofan de sus excentricidades y faltas de ortografía en el encaje de soluciones, a muchos de los problemas planteados no solo por él sino por sus muchos colaboradores cortados por el patrón que, a los efectos, extienden por todo el mundo incapacidades y disturbios. Tal es así, que les señala e insulta sin el mínimo respeto que merecen, quienes están obligados a llevar la verdad, desde cualquier lugar donde se encuentre.

Incluye calificativos como antipatriotas, seguramente confiado en que, en aquél país, es gran demérito desde que MacArthur luciera su grandeza en asuntos militares. Pero no acaba ahí, también cerdita, criminal, corrupta... en una extensión de extralimitada concurrencia.

Llama la atención que en el Despacho Oval una gente tan importante no tenga la sensibilidad suficiente como para saber deshacerse de unos atributos tan "salvajes" que no sepan distinguir de entre lo más ajustado y razonable, para establecer con la prensa -la que te gusta y la que no- unos mínimos márgenes de cortesía que a los lectores, de cualquiera que sea su ideología, querrán reconocer y distinguir por sus trabajos en pro de esa verdad, a veces incómoda, que suelen esconder muchos de sus actos presidenciales.

La suma de enemigos por doquier seguro que acabará lastrando su recorrido, bastante lastrado ya y no solo por los medios, tras su errática forma de comunicar intenciones.

Creo que no llegará a noviembre, la fecha indicada para recibir la aceptación o el repruebo. Antes puede que se nos despejen las incógnitas, resolviendo la ecuación de si realmente vale para dirigir los destinos de los norteamericanos o si solamente se ocupa de engrandecer los suyos.

Los ciudadanos del mundo esperan, con mucho interés, que no sea preciso llegar tan lejos.

Mientras tanto, los periodistas sigan por favor comentando sus malas artes y malos modos, hasta quitarle la pátina que lo recubre.      

 

  

lunes, 16 de marzo de 2026

Todos ganan

 

 

Aunque de las muchas lecturas que puedan hacerse, se puedan escoger las variopintas que aportan los propios votantes, seguros o indecisos, a la hora de plantarse delante de la urna elegida. Aquí los urbanitas de provincias tienen su quehacer distinto que, a comparación de los amos del terruño, que han de lidiar todos los días con los inconvenientes que se les enfrentan, propios o añadidos, que no se parecen en nada, se quieren asemejar en parte a lo que se lleva en la capital, para no quedarse rezagados en las novedades.

 

El campo es conservador, y lo sabíamos de antemano, pero es consciente de que se tiene que modernizar empezando a ver las cosas de modo diferente, con los nuevos ritmos que marcan las tecnologías que han de ir engordando, a medida que engordan también las explotaciones. Unas explotaciones elegidas por los fondos de inversión que creen ver una bicoca a medio plazo, para hacer productivas sus inversiones y ganar los mejores dividendos.

 

En el medio están los pequeños y medianos que, esos sí, se las ven y se las desean para subsistir, mientras del exterior llegan las malas noticias que hacen subir los precios, con una contrapartida muy difícil de gestionar, ante los clientes voraces que exigen y exigen sin querer hacer lo propio con sus compras.

 

En definitiva, que mover los tractores para hacerse ver no les trae a cuenta, mientras se superpongan los pactos con Mercosur y los intereses del estado, buscando complacerles pero sin dedicarse a pleno rendimiento. Se sabe que la agricultura nunca está satisfecha, primero con el tiempo atmosférico y segundo con el control y la regularización, descompensadas a su juicio, en momentos nunca del todo satisfactorios.

Mientras, los ciudadanos, en los mercados, se ven presionados por aquello que les hace sufrir demasiado y contra lo que no pueden enfrentarse con sueldos subidos con artificio, pero impotentes a la hora de la verdad, para sentirse en algún momento recompensados.

Ojalá algún día pueda todo ponerse en orden, pero mientras tanto y escuchando a políticos ganadores, las consecuencias de los desastres las pagan siempre los mismos.        

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.