Desde que este blog iniciara sus pasos, hace ya 13 años, con intención de apoyar acciones de buen gobierno, de gusto por la integridad, hemos abordado muchos temas y hasta sugerido conclusiones, acertadas o no, con la idea puesta en que mejorara la sensación que pudiera ofrecer el ambiente, respecto a logros completados en su caso.
Lamentablemente no se han producido en la medida que esperábamos y no es por ineficacia, a la que nunca apelamos, sin ser poco más que esa palabra en el desierto que pudiera ser reconocida de manera aceptable. Ha ido apareciendo pruebas que han sido incontestables, abundando en una pérdida imparable de buenas prácticas que teníamos el agrado de publicar al conocerlas, pero que, según hemos visto, se han ido ocluyendo con la llegada de idearios fundamentalistas desde una extrema-derecha que, apoyada desde algunos centros de poder, se van consolidando en nuestras sociedades y en sectores, hay que decirlo, poco proclives al análisis y al rechazo, con teorías además insostenibles.
Con serenidad, sin nervios, poniendo objetividad frente a ruido, tenemos que ser claros en destacar la ofensivo que, bien por deméritos propios, bien por la insistente presión que ejerce la derecha para conseguir sus fines, con aportaciones significativas, desde lugares que siempre han sido favorables y ahora ven cómo se ofrecen visibles datos de inseguridad, a la hora de cubrir etapas imprescindibles, sin el consenso de los aliados, las oportunidades de gobierno en buena lid y mejor sustento, han decaído por la cuesta imparable del derrotismo.
Entre tanto podemos ya observar que se han ido descomponiendo grupos antifraude en Comunidades gobernadas por el PP que, con tal de acceder definitivamente a La Moncloa, hace oídos sordos, cuando no incentiva aún más los procesos, planteando recursos judiciales con poco recorrido pero suficiente entidad como para ir posicionándose en el inmovilismo. Los inmigrantes han de pasar todavía por tiempos de zozobra y las leyes promulgadas se encuentra en riesgo de reversión en plazos relativamente cortos. Osea, lo concreto sustituye a lo prosaico, mientras la izquierda que pretendía acabar con el bipartidismo, no se encentra siquiera consigo misma.
Todo ello nos lleva a considerar que quizás donde podría encontrarse mejor el progresismo, es volviendo a esa Oposición sincera que se esfuerza y trabaja por volver al espacio del que nunca debió perder, con tal de ganar todo el tiempo perdido, asomándose a esa corrupción endémica que se resiste en dejarnos.