Hay quien al que, incluso cuando le es hostil, sabe sacarle provecho. En el mundo animal han sabido aprender de sobra lo que a nosotros nos cuesta una enormidad y cuando enfrentamos, casi siempre salimos perdiendo. Pienso que a pesar de los muchos avances tecnológicos que hemos logrado, hemos sido incapaces, la mayoría, de hacer lumbre frotando un palito contra una piedra, como hicieran los primeros pobladores.
Sin embargo sí que sabemos abusar del medio en que nos instalamos, en el que solemos buscar esa comodidad que ilustra todos nuestros pensamientos. Salir al campo y pensar en hacer la hoguera con ese combustible sólido que nos venden, para mayor facilidad, todavía (obviando prohibiciones) nos mueve la sensación sin ni siquiera saber apagarlo después, cuando ya no nos sirve de nada.
Los seres humanos parece que no estemos preparados para convivir con el medio natural ni tampoco con aquellos animales a los que criamos, para poderlos comer una vez ganada su consistencia. En definitiva, impera la idea de que, como somos los reyes del mundo, podemos hacer con él lo que se nos pase por la imaginación y sin preocuparnos después, al menos una gran mayoría, de la conciencia de ser partícipes de lo que dispuso la sabia Naturaleza para todos sus seres, también los vegetales.
Confío y deseo que en la conciencia se acabe instalando algún día el respeto debido a ese Medio Natural que nunca dejó de respetarnos, salvo cuando nuestra mendacidad se interpuso para hacernos dominantes, mientras tanto tendremos que seguir asistiendo, atemorizados, a las respuestas que ordenan acontecimientos que, aunque parezcan improvisados, responden a realidades incuestionables en las que siempre participamos para destruirlo todo.
Seguiremos sufriendo los fuegos y posiblemente lo hagamos en el futuro con mayor intensidad, a medida que sigamos interviniendo, para nuestro propio futuro imperfecto, en aquello que hace tiempo se nos dijo que fuera absolutamente necesario hacer y nosotros desoímos también, con absoluta irracionalidad, solo pensando en "progreso" aunque en nada relativo, sino mordaz, con lo que debiera inspirar nuestras conciencias.
Una pequeña retrospección que hiciéramos en nuestras vidas, nos serviría para volver a aprender aquello que tantas veces hemos olvidado. Aunque siempre hay un día para volver a ser o parecer lo que algún día hemos sido...