Se dice de la imagen que vale más que cien palabras y así lo podemos constatar en la reciente comparecencia de IDA ante las cámaras, evidenciando desprecio al consejero que a su lado intenta asistirle y obtiene rechazo. En asuntos de corrupción es un tema crucial, tratar de poner tierra de por medio si las cosas se tuercen y hay que salir huyendo de cualquier situación comprometida, cuando te pueda afectar personalmente.
El demonio de la corrupción muestra sus tentáculos y surge inmediatamente el zafarrancho, allí donde pudo haberse iniciado cualquier mala praxis, que requiere borrar cualquier rastro que pueda dar pie a cualquier investigación que detecte fraude y si algo falla, inmediatamente, desde la cúspide, poner a funcionar los sistemas de alerta temprana.
De primero de corrupción y de primero de cinismo cómplice, habrá que fijarse en alguien que haya de soportar el furor de la plebe, sobretodo si ha quedado constancia de lo sucedido. Y la constancia lleva ahí prendida desde abril y la puso de manifiesto un maldito periodista de investigación de los que siempre andan husmeando donde no deben, mientras los nuestros, los que están pagados para contrarrestar las noticias feas, viven felices en sus cuarteles televisivos.
Veremos dónde termina la actuación y cómo se materializa la reprimenda, con cese, sobre alguno de los principales que no sea quien debiera ser, aunque después haya que buscarle algún acomodo por los servicios prestados. Son prácticas habituales que se corresponden con los asuntos feos que debieran haberse evitado, a los que no queda más remedio que darles algún tipo de solución.
Que a la fecha de nacimiento de nuestra democracia, tengamos que estar viviendo aún todas estas actividades, nos da idea de lo mucho que queda por hacer para confiar del todo en ella.
Hasta cuando habremos de esperar para que el gobierno de Sánchez se implique formalmente en la instauración de medidas útiles que detengan esa corrupción rampante. ¿Será que a los políticos no les acaba de interesar, porque les impediría ejecutar distintas maniobras?. Los remedios no se resuelven con parches, por muchos que, con ellos, intenten camelarnos.