miércoles, 25 de marzo de 2026

Crisis envolvente

 

 

Los días pasan y las circunstancias mandan, los acuerdos abandonan los lugares donde hacerlos y las economías se resienten para los más y crecen para los menos. Una teoría que reafirma lo que ha ocurrido siempre, que las guerras se emplazan para que sean la puerta de entrada a la siempre socorrida maniobra de mudar los capitales de sitio. Detrás de ellas, pese al barniz con el que se quiere lograr el brillo, se esconde una intención nunca declarada abiertamente, pero que, con el paso de los años, se descubre como trampa.

 

El ¡¡NO A LA GUERRA!! es la frase de moda, pero no por pronunciarla estamos haciendo algo más que sentirnos un poco aliviados ante la situación creada. Es también la reafirmación de que no podemos hacer más que gritarla, cuando en determinados ambientes importa muy poco escucharla o saber que se va a seguir pronunciando en las calles. 

 

Muchos de los políticos de nuestro país, como los de los demás, se quieren subir al carro de la rebeldía pero, en verdad, disienten en la forma de incorporarse al deseo de sus conciudadanos, si es que se pone en peligro la viabilidad de sus presupuestos en marcha, que se verían afectados por los resultados de las contiendas. Desde Occidente siempre se han visto las cosas con complejo de superioridad, presuponiendo que lo peor está fuera, aunque casi siempre esté detrás de las causas que las provocan.

La fórmula más y mejor empleada es la de que, desde este lado, se paguen las consecuencias en forma de crisis a superar desde la base, para que sea ella la que pague todas las facturas que se vayan originando (también en vidas humanas propias) y sean tomadas por inevitables desde los altos despachos. Lo malo es haber nacido allí, donde se ceban los poderosos, para sustraerles lo poco que tengan sus vidas...        

Frente amplio

 

 

El hecho constatable de la derecha europea, tratando de ampliar su frente con la ultraderecha, en un entorno del presidente norteamericano al que no termina de desautorizar, coloca al mundo entero en una posición bastante preocupante, de la que no va a ser fácil salir, a pesar de las extravagancias y los errores de bulto practicados sin tino.

 

Ese conglomerado de fuerza, asistido de capital discordante, poco receptivo ante cualquier cambio, no parece contener en su interior a ningún personaje capaz de cambiar su rumbo, vistos los suculentos dividendos que acabarán proporcionando las crisis abiertas, en detrimento de las clases más vulnerables, que seguirán viéndose obligadas a emigrar, presionando a los países ricos, necesitados de mano de obra barata.

Todo ello no hace sino violentar aún más la estabilidad anteriormente conseguida, tras la II Guerra Mundial que propició el revulsivo de la reconstrucción europea y que ahora podría reproducirse en los distintos lugares donde los conflictos bélicos han deshecho lo urbanizado con facilidad pasmosa. Se lo debemos a la nueva Entente que no va a sacrificar esfuerzos, mientras sus nacionales les sigan apoyando en tal sutil y vergonzosa tarea. Los europeos nos resistiremos mientras podamos, sin caer en el engaño propiciatorio que quiere adueñarse del mundo entero...

   

martes, 24 de marzo de 2026

Oficio y negocio

 

 

Una convalidación de la que pueden presumir las ultraderechas, que llegaron sabiendo de sus posibilidades para hacer de la política algo rentable y así lo viene demostrando VOX, con cuotas de muy alta repercusión, aunque entre sus propios militantes haya quien no quiera sopesar su trascendecia, a la hora de conciliar resultados.

 

A Abascal le faltan recursos en defensa de la nitidez que reclama a sus contrarios, cuando la opacidad en la que se sumerge huele ya a podrido. El se sabe todavía fuerte, a la sombra de Trump, el emperador irreductible, pero dista mucho de poder ganar todavía más de un populismo que se irá apagando, a medida que sus propios correligionarios se vean precisados de cambiar el rumbo a la situación favorable que aún viven. La calle gritona e inconformista con todo, salvo con sus propios defectos, encabezados por esa incultura supina, que evita a toda costa la verdad doliente, y que acallaría las críticas con lo que siempre quedará a su mano, la violencia infinita con la que poder amedrentar a quien ose enfrentar su vuelo.

 

Todas las noticias que estamos conociendo, de boca de sus propios fundadores, hacen pensar que pueden acabar demostrando que, detrás de tanta falsedad, hay todo un negocio en el que se ha empleado oficio, mucho oficio, para engrosar unas cuentas que nunca jamás han estado claras... 

Buena forma de hacer política para el pueblo llano al que siempre dicen dirigirse. 

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.