Acertar en previsiones estratégicas, acaba teniendo sus ventajas, y eso se percibe a lo lejos si has conseguido dejar fuera de juego a alguien que en la política movía bien la baraja, aunque no se había declarado ninguna sospecha de que fuera tahúr. Solo hay que poner a trabajar a distintos sujetos imprescindibles para que hicieran de su trabajo el valor para rematarla.
El activo que para los socialistas suponía Zapatero, ha quedado relegado al cuarto oscuro en el que se amontonan reproches y arbitrariedades. Toda esa buena campaña que se prometía con el primer espada, quedará eclipsada sin su comparecencia en discursos de elevado matiz "mitinero". Nos preguntamos cómo lo estará llevando el propio interesado, cuando por su mala cabeza se arrojó al vacío de la incomparecencia.
De los ex se ha dicho mucho ya y no todo bueno, pero quien más rédito sacó (sigue sacando) ha sido Aznar con su parlanchina forma de mover el árbol, aunque caigan de él frutos ya podridos. Pero da igual, el caso es saber agitarlos para que se oiga el ruido suficiente que haga daño a los oídos. Sería por lo tanto un poco injusto, considerarles a todos por igual, a pesar de todo lo acontecido en cada caso, de cuya trascendencia quizás no lo conozcamos todo nunca. Felipe sigue también ahí, con su pregón casi diario, y nadie le reprocha con igual consistencia, toda aquella corrupción que se paseó junto a él unos cuantos años.
Vivir para ver, aunque los más jóvenes estén siempre a la última en sus tamañas indagaciones...