domingo, 2 de agosto de 2026

Antagónicos

 

 

Aunque atravesado por un eje en el que puedan darse algunas coincidencias, estamos los pobladores de este globo en el que raro es el día en que no aparecen discordias que hacen imposibles los consensos. Un día será la migración, otro el ideario, los más los odios insuperables... todos con la necesaria combinación de elementos combustibles para prender el espacio, precisamente en tiempo de incendios y de contratiempos que las casualidades otorgan sin querer (o queriendo) para dificultar aún más el entendimiento.

 

Los ciudadanos comunes, es decir, no sujetos a ningún compromiso político o de los otros, entroncados también en la política, vivimos expectantes, sorprendidos también y hasta con tiempo para sentirnos compungidos por todas las muertes que, pudiendo haber sido evitadas, solo han servido para repartir culpas entre intervinientes, pero eternamente preocupados con lo que hay y nos viene, de la mano de esos poderes fácticos que lo intervienen todo, quedando a la espera de si se resuelven por la vía que a ellos interesa. Y si no, hacer lo posible para que así sea.

Ocurre que pueda estar pasando que entre ellos mismos (los poderes) haya sus más y sus menos, en el ánimo de intervenir, desde el ruido mediático que costean, para llevarlo todo al agua que a cada cual convenga.

Tiempos de meditación, entre lo vulgar y lo sofisticado, para tratar de encontrar algunos de los caminos disponibles para vivir felices, sin complicaciones, aunque modulados por quienes lo maniobran todo con su estrategia.

Le peor es que vivimos tan polarizados, que nos da la sensación de que se haya ensanchado el eje aún más, separando los polos hasta un límite casi imposible del que todos vamos a ser responsables, a menos que nos empecemos a tomar en serio, con raciocinio, el poder de convocatoria de los que más saben. 

sábado, 1 de agosto de 2026

Imágenes

 

 

Si se nos ofrecen distintos planos, la realidad adquiere también distintos significados y no puede valorarse del mismo modo que una foto fija, que no admite dudas. Esta vez Ceuta le puede ofrecer a cualquiera toda una serie de explicaciones que quizás no se busquen, pero que aportan teorías capaces de desmontar idearios.

 

La primera que invade mi mente, también centra una invasión de alegre juventud, engañada en sus ensueños de realización imposible. Su resultado condujo a la muerte de unos cuantos, que seguro que no venían con esa intención, la de morir por nada, o mejor por aquello a lo que fueran enviados por quienes, de manera criminal, cifraban sus expectativas en terreno impropio. Y que no me venga la ministra echándole las culpas a unas supuestas "mafias".

 

La segunda, la de los oriundos de la bella ciudad tomada como símbolo de lo posible y a la vez inalcanzable. Les pilló por sorpresa y quedaron aterrados, pensando en algo que nunca se produciría, pero servía para inquietarles a pesar de lo incruento; toda una invasión de jóvenes que venían con buena intención, pero prometía quitarles la paz de su buena vida. Tener que plantearse una acogida que les implicara reparto, le supone a cualquiera una razón de peso muy sustanciosa, aunque no para querer echársela a la espalda, sobretodo con trazas de odio hacia un invasor que viene a llevarse lo que es nuestro.

La tercera, una más distinguida pero menos valorada desde su interés humano. Me refiero a la desigualdad, de interés creciente, que pone sobre la mesa toda una serie de explicaciones que nos deberíamos dar sobre la forma de encarar nuestra propia existencia, entre ellas la de considerar si tenemos que participar, de manera individual, en la nueva concepción del ser humano como ser social, por encima del interés material que nos empuja hacia determinadas conquistas.

De momento estos son los distintos planos que ofrece la situación creada, en la que se han retratado unas cuantas miserias, protagonizadas por algunos políticos de alto nivel europeo. 

 

Por la espalda

 

 

Es hora de fijar la vista también en ese siniestro mundo de Hamás, empeñado solo en obtener un triunfo imposible ante un enemigo demasiado potente. Por delante se está llevando la esperanza de tanta gente a la que le es imposible lograr una paz duradera, mientras hay una juventud que se desgasta por completo a ambos lados de la desesperada situación que se está viviendo. Mientras los grandes culpables sigan inmersos en sus objetivos genocidas, nada podrá devolverla a un punto de partida.

 

Que desde algún lugar nos digan que todavía se pueden encontrar amistades entre judíos y palestinos, nos remonta a aquellos tiempos en que se logró una paz continuada, negocios en común, comprensión mutua y hasta deseos compartidos. 

 

Las armas son traen muerte y va aparejada con sensaciones de destrucción mutua, empezando por la invasión de territorios por parte de unos colonos bien pertrechados de ellas y resueltos a quedarse con todo. Del lado contrario una forma distinta de odio pero con reminiscencias ocultas y siempre dispuestas a la revancha. ¿Así puede fundamentarse algún futuro distinto, capaz de alcanzar algo de bienestar? Imposible.

Mientras, el mundo Occidental mira para otros lados y se muestra claramente impotente, ofreciendo sensaciones inequívocas de que al Estado de Israel no se le toca por los muchos vínculos que se mantienen y afectan, sobretodo, a unos intereses económicos e industriales que quedan muy por encima de cuestiones sociales que no venden, solo compran miseria y muerte.

Estamos siempre a la espera, pero ni los unos ni los otros parece que quieran realmente volver a un inicio que aparque las guerras...      

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana.