jueves, 30 de julio de 2026

Uno tras otro

 

 

Los problemas en este país no cesan, sino más bien se incrementan cada día, creando la sensación rara de que sus moradores no saben a qué carta quedarse respecto a su gobierno, si lo hace bien o lo hace mal, incluyendo también al resto de gobiernos que, a juicio de la ciudadanía, se debieran estar empleando a fondo para resolverlos, antes de seguir en la senda del desprestigio mutuo.

 

La Frontera Sur de Europa está siendo invadida. Lo estamos viendo en imágenes no adulteradas sino verídicas, en las que aparecen jóvenes procedentes de Marruecos dispuestos a llegar a un mundo mucho más esperanzador que el suyo, en el que, los que viven bien parecen quedar omisos de las responsabilidades que el país y sus gobernantes detentan. La fotografía es solo de uno de los vértices del problema, de los demás no hay reportajes gráficos, solo intuiciones y propósitos no declarados de parte, que incluirían el traspaso del "marrón" al vecino de enfrente.

 

Las cábalas que suscitan cuanto acontece, en este preciso momento, podrían estar detrás de una confabulación sostenida en contra, a pesar de las buenas relaciones existentes, aunque otras relaciones (sin especificar) puedan estar interfiriendo en su buena marcha. Hasta allí, hasta Marruecos se desplazará el ministro correspondiente para tratar de dilucidar qué podría estar ocurriendo en la otra orilla, para que se haya abierto la espita de esa forma tan escandalosa y con perjuicios bien definidos.

No estamos incorporando ninguna pretendida confabulación, entre los muchos bulos ya existentes, solo tratar de buscarle explicaciones a un hecho significativamente grave, en medio de una complejidad de carácter explosivo en una Europa que todavía no ha sabido buscarle solución al problema y se encuentra dividida en su Parlamento.

Ellos sabrán, desde luego, y coincide con ese Ferragosto que ha dejado de ser típico para mostrarse cada vez más extraordinario. El vacío, ahora por vacaciones, podría elevar, aún más, un extraño caso que no nos deja a ninguno indiferente.        

miércoles, 29 de julio de 2026

Las cosas mal

 

 

Se diría, si tú no sabías nada, que alguien, de tu equipo, te quiere mal, porque no hay justificación para lo que, según dicen, se ha hecho en tu nombre. Ningún presidente, en su sano juicio, acomete una compra que sabe lo que dará que hablar por parte de quienes critican , en la Oposición, lo que ha de ser criticable y deba tener repercusión política.

 

Leyendo detenidamente no ofrece dudas lo que la Comunidad escondía a propósito y estaba tratando de no revelar, de no ser imprescindible, como ahora se ha puesto de manifiesto que sí que lo es y que carece de utilidad sobresaliente, sobretodo habiendo otras soluciones mucho más prácticas y asequibles que la compraventa.   

 

Otra más de las ya muchas pifias acumuladas desde un gobierno que se dedica a realizar acciones incomprensibles para quienes, siendo subordinados, ven totalmente ilógico emprenderlas, cuando antes se deberían haber realizado otras muchas, menos costosas, más útiles, y en bien precisamente de una ciudadanía que no deja de manifestarse por las carencias que les son impuestas.

También nos deja totalmente patidifusos que nadie, en el Partido Popular, esté al tanto de una praxis que suena horrenda y encima nos quiera ser tomada con ejemplaridad. 

La imagen pública sigue escalando, pero a la inversa, y lo hace además en varias Comunidades gobernadas por el mismo, encabezadas últimamente por la Comunidad Valenciana, donde se reparten pisos a propios y extraños, pero con indicación de notables, tratando de ocultarlo en todos los ámbitos.

¿Hasta cuando habremos de soportar tanta insidia? 

Las citas

 

 

En nuestra anónima cita de hoy, hablemos de otras citas, las que protagonizaran esos buenos amigos, Trump y Natanyahu que no pasan por las mejores horas y, seguro, habrán decidido cosas que tenían en común acerca del cómo y el porqué en modo sustantivo y no como debieran haberlo hecho, con miras al pueblo que ambos gobiernan.

 

¿Que pueden haber estado tramando? ¿el fin de las guerras iniciadas? ¿el progreso de sus ciudadanías? ¿su responsabilidad en asuntos de estado? Quizás esté llevando demasiado lejos las expectativas de quienes carecen de diferentes a las suyas propias. Quizás lo que se les pase por la cabeza sea aprovechar el tiempo que les queda de gobernar para rematar lo que se les haya ido quedando por el camino, después de haber masacrado a tanta gente desconocida pero al fin y al cabo redundante en sus objetivos.

 

Seguro que van a pasar a la Historia ambos, como lo hicieron otros tantos autócratas que la encaminaron por derroteros tan desafortunados para la Humanidad, creída en su fortuna. En esta complejidad tan enorme que constituye el mundo, tiene que haber de todo y sería lógico pensar que en sus vaivenes haya siempre alguien que distorsione su rotación, día tras día, pero cuando advertimos que algo no funciona bien, también podríamos ser capaces de revertirlo. La pregunta es si queremos hacerlo o nos vemos tan sumisos e incapaces como para asistir a todo lo que nos echen.

Sigo creyendo todavía en ese activismo capaz de mover montañas, aunque sus signos no sean del todo palpables y sufran también, sus promotores, en las lagunas de su entendimiento. No importa, sabiendo que existen, lo que hay que hacer es ayudarles en lo que podamos, mientras nos pueden los otros.   

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana.