jueves, 10 de septiembre de 2026

Divorcio inconsciente

 

 

El que se está fraguando entre los principales poderes del estado, en una democracia en caída libre, o eso parece, en vista de los derroteros por los que avanza, casi sin freno, el poder judicial y el político. Quien sabe de quien es la culpa y porqué, a pocos meses vista de una elecciones que ya empiezan a fijarse en la mente ciudadana como causa mayor de su desconfianza.

 

Ayer se vistieron de largo sus señorías, con sus "puñetas" blancas, de postín, fruncidas a unas mangas    de amplio recorrido, quizás les convenía a todas ellas hacerse notar, una vez más, en el desasosegado panorama que proyectan en ambientes amplificados, gracias a la cantidad de asuntos jurídicos que tratan y resoluciones no ya que proponen, sino que ejecutan. Su verdadera obsesión, según parece, es seguir viviendo en la sombra de todos esos prejuicios que los lerdos, en las calles, tratan de solucionar por la vía rápida de la incultura clásica.

En los divorcios siempre hay motivos ocultos, aderezados con inclinaciones ideológicas que se interponen para hacer más difícil su repensado. De no ser así, las explicitas referencias dadas por Perelló en su discurso, exigiendo un respeto que algunos jueces no mantienen y que insisten en propiciar, sin ser siquiera sancionados, llama poderosamente la atención a quienes por momentos nos asombramos de la eficacia producida, sobretodo en procesos de renombre, encausando a propios elementos de la judicatura y sin pruebas realmente consistentes. Y eso lo vimos todos, incluido el mundo que quiso verlo, claro, y no se contuvo de aplaudir con descaro.

Pero bueno, tendremos que seguir sospechando hasta ver cómo, en nuevos procesos a la vista, pendientes de sentencia, se nos certifica o no, la tesis de que todo ese poder que a veces se planta en la calle, haciendo huelga, se inspira en la concienzuda tarea de impartir verdadera justicia. 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

De hijos y nietos

 

 

Herederos de revoluciones, siempre cruentas, de las que parece no haber sacado nada en limpio, están hechas las sociedades modernas de nuestra vieja Europa. Desmemoriados hoy de las catástrofes no naturales, que se inventaron algunos, para llevarnos por un camino al que se nos quiere volver a llevar, asistimos sin proponérnoslo a la mayor decadencia humanística en mucho tiempo y sin que encontremos pastillas-remedio, como las encontramos cuando nos llega el dolor de cabeza.

 

Claro que la memoria solo sirve a quienes vivieran en carne propia, la mayoría ya enterrados, y tantos en fosas comunes, incapaces de volver a mostrar aquellos padecimientos, no compensa tener que volver a repensar lo que fue, para meterse en el lío que citara Moreno Bonilla, cuando le apareciera la sombra de VOX en el terreno baldío de su presidencia.

 

La fiebre inoculada desde el exterior, hace de nuestras fronteras capítulo aparte, y todo para rememorar lo que perdimos haciendo guerras inevitables, presumiendo de un nacionalismo que vuelve con fuerza, para invitarnos de nuevo a la razón más salvaje que se pueda amparar en una bandera. Cuesta creer que no aprendiéramos nada, pero ahí están las nuevas generaciones burguesas a las que no les falta sino que les sobra, para atestiguar su miedo a la ofensiva que llega de fuera para arrebatarles lo conseguido y no para hacerles aún más confortables sus días.

Hijos y nietos que están hoy más preocupados por comprar inteligencia que por poseerla, sin aportar tan siquiera la mínima parte de lo que heredaron, se rebelan ante la falsa intención de querer ser, poseyendo primero todo lo que encuentren a su alcance.

En la encrucijada de los días venideros, están más perdidos que Carracuca, aquél que se asustaba al ver su propia sombra esparcida en el suelo. 

Información

 

 

Necesaria, habitual, veraz, abierta al debate... todo ello como consecuencia del proyecto democrático más sustancial, que pueda y deba llevarse a cabo. Pero aquí surgen inmediatamente las dudas sobre quien o quienes la proporcionan, cual es su utilidad, que compromisos comporta... y algunos más que omitimos para no atosigar al buen lector que busca noticias... y también opiniones.

 

Hoy nuestro presidente aporta Informes cualificados, según él, que sin duda serán examinados con todo detalle, hasta sacarles, como corresponde, todo la punta que sea necesaria, al lápiz con el que hayan sido escritos. Y ese sería el quíz, poder confiar en los autores y en la autoría última de sus connotaciones, si eso puede ofrecer alguna fisura que no pueda después ser convenientemente aclarada, estaríamos en la realización de un trámite con suficientes lagunas como para desecharlos.

Informes y contra-informes, posibilidades reales de confundir a la opinión pública y más aún, arrostrar, con mucha dificultad, las posibilidades de esclarecimiento, añadiendo datos sin verificar, hasta el punto de invalidar en parte, o en todo, según qué contenidos.

Las crisis operativas dan para mucho, desde luego, gobierno y oposición, enfrentados permanentemente y sin atender ninguna recomendación de la calle, no van a concluir, de la noche a la mañana, lo que se necesita para culminar alguna acción conjunta. Luego la gran extensión de niveles que establece la política en su modo inicial, hasta el supranacional que apenas se tiene en cuenta, sobre todo cuando lo que interesa es que se resuelva en casa, aquello que no se pueda resolver en Bruselas. Tímidas respuestas desde allí a lo acontecido en Ceuta, reiterando lo ya sabido e instruido anteriormente, por unas autoridades que aprendieron a comerciar con la ley cuando les interesa.

Por cierto y hablando de informes, los que ya conocía Netanyahu, antes de producirse el asalto de Hamas y que no tuvieron consecuencias positivas para evitarlo.  

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.