Los plazos, las mediciones, las circunstancias, los objetivos... son demasiadas cuestiones a tener en cuenta, cuando los negocios se han de mantener en línea e incluso adaptarse a la ola de incremento en la demanda, cuando están en juego otros factores más importantes, como las vidas.
La idea de negocio, buen negocio, que subyace tras las alternativas de incorporación de más compañías de transporte, en todo ese compendio que administra ADIF, quizás pudiera interferir demasiado en la gestión, aplazando lo que tendría que ser inaplazable. Vaya por delante toda esa información que nos están suministrando muchos de los expertos convocados por los medios de comunicación, que dios me libre de enjuiciar desde mi punto de vista profano, pero al menos pongamos en tela de juicio lo que llama poderosamente la atención, al hablar del negocio que cabalga a toda prisa desde que se iniciaran conversaciones con los demás actores, con una estructura, la de Renfe, que se había ganado a pulso la mejor consideración de los españoles, salvo alguna cosa, como diría Rajoy, pero habituada a cumplir con buena nota hasta ahora.
Y ahí aparece la colaboración público-privada que también en el Reino Unido dio tanto que hablar en su momento, cuando no hacían más que aparecer los problemas. Que si líneas, que si vehículos, que si operadores... todo se convirtió en un atajo en el que prevalecían intereses, demasiados intereses, contrastando con la seguridad en los trenes.
La interconexión ha fallado, según se ve, por problemas humanos, pero también hay que escuchar a los conductores maquinistas, que ofrecen versiones que si no son muy distintas, sí ponen el acento en el enfoque que hay que darle a sus condiciones de trabajo y sus demandas continuadas para que se introduzcan mejoras, cuando les afectan de lleno a su propia integridad física y salud mental, que debieran estar mucho más coordinadas.
¿Qué dicen, si es que dicen algo, las otras compañías que integran todo el paquete ferroviario actual? Quizás no estén muy interesados en destapar, por su aspereza, otras cuestiones confluyentes ahora.