miércoles, 4 de noviembre de 2026

Algo que decir

 

 

Y se ha dicho, alto y claro, reflejando en las urnas lo que le convenía al pueblo norteamericano. Ya se les estaba haciendo cuesta arriba soportar a un presidente que resumía en su persona una egolatría que superaba con creces lo que se podría soportar, sin intervenir en el relato. No nos quedaban dudas de que en algún momento habría de producirse, de no hacerlo hubiera sido demasiado oneroso, hasta el punto de ser verdaderamente insoportable.

 

Todavía le quedan recursos, y no pocos, vía decreto, desde un despacho presidencial que mira por encima del hombro a todos los demás y los siga suscribiendo con el desparpajo de quien se sabe poderoso y con capacidad de desprecio de lo que, a cualquier gobernador decente, le supusiera una barrera moral inexpugnable. Todo el contubernio que aún le pueda estar siendo favorable, aún perdiendo dinero, estará calculando la manera en la que pueda seguir haciendo de las suyas con su omnímodo poder, capaz de mover montañas. Los armamentistas, los dueños del petróleo, las carreras espaciales con sus alocados proyectos... no pensarán detenerse por tan pequeño inconveniente, la alternancia, como aquí el bipartidismo, aseguran su recorrido inquebrantable.

Tengamos al menos esa cierta confianza en que el voto sirve, aunque solo sea para apostillar tan lívido poder, representado en quienes se saben pobres pero no estúpidos, llevando sus escasas posibilidades al límite para que no se confunda su prudencia con la falta de recursos mentales.

Norteamericanos de segunda, de tercera, sigan afianzados en su poder que, aún siendo pequeño, todavía les sirve para manifestar sus desacuerdos. Los logros de esa bella y grande nación están ahí para demostrarle al mundo dónde puede llegar la democracia, cuando estemos empeñados en que subsista ante cualquier amenaza que nos llegue de arriba...       

martes, 3 de noviembre de 2026

La cebolla

 

 

Ese bulbo que tajado a la mitad sorprende con sus aros concéntricos, se me asemeja mucho a la economía que no para de engordar a ritmo frenético. Claro que para los expertos economistas, duchos en la materia, no significará lo mismo ni tendrá trazas que les resulten perjudiciales. Hay que entenderla como lo hiciera Rato o el mismo Montoro, aplicándola para sus guisos, con propiedades antioxidantes reconocidas, aunque lo fueran solo para casos realmente especiales, no para los comunes que sufre el vulgo.

 

Quienes caminamos pegados a la tierra y vivimos muy pendientes del azar al que nos entregan algunos economistas de fama, sentimos en nuestras carnes el valor tanto de las cifras macro como de las micro, así que estamos obligados a recomponer, casi a diario, todo ese laberinto de cuestiones ligadas a la nuestra propia, la de la conciliación, y a veces arrojo, con el que tenemos que lidiar al toro de las compras, posponiendo las más, imaginando otras muchas y rematando con los distintos medios que nos dejan al alcance para subsistir. Una vez superada la época vacacional, tirando de tarjeta de crédito, lo siguiente dependerá de si tenemos o no inventiva suficiente como para retomar el camino por andar.

 

Así, volviendo de nuevo a la cebolla, acumulando aro sobre aro, acabaremos con la misma sensación incómoda que nos produce el lloro al cortarla. Claro que hay unos cuantos que no tienen que pasar por esto y que consiguen que se la sirvan en sopa, al estilo francés, con su tapa de queso fundido encima. A ellos siempre les viene bien la cebolla y no se inmutan siquiera con el descalabro que nos produce el precio de la energía, justo ahora, cuando comienza a nevar en las cumbres y el frío consiguen atravesar las paredes del edificio en que nos refugiamos.

Toda aquella bonanza que rompieron ipso facto quienes estimaron que hacían lo mejor, iniciando una guerra tan insatisfactoria como oportuna, se nos está volviendo irremediable a nuestra propia economía, hasta el punto de que no deja de resentirse hasta hacerla intratable, mientras se observa a todas luces cómo las petroleras, las energéticas, inflan sus cuentas de resultados a velocidad de vértigo. ¿Dónde queda la naturaleza económica registrada? Eso, hay que saber entenderlo, como diría Rato y apostillara después Montoro, a quienes nunca veremos ubicados donde debieran estarlo.   

lunes, 2 de noviembre de 2026

Anónimos

 

 

Personas que conviven con nosotros, que se explayan con franqueza cuando toca, pero que no suelen alzar la voz hasta que les duele en el alma lo que han hecho con ellos, surgen de tarde en tarde, cuando su paciencia se agota hasta el límite de lo imposible, a resultas de lo inesperado, pero que debiera de haber sido evitado por la consecuencia causada, habiendo motivos de sobra para poder hacerlo, aunque acabara recayendo todo en cualquiera otro, coincidente en el momento inadecuado, son las que, de hacerlas caso, nos enseñarían el camino adecuado, pero no, porqué tendríamos que hacérselo cuando nos creemos todos con la sabiduría suficiente como para acondicionar nuestro futuro sin problemas.

 

Pero lo que no está nunca previsto es que las cosas fallen y que, para que así ocurra, los astros, expresados en causas, tienen que coincidir con más cosas alternantes que nunca están acompasadas del todo al orden establecido.

 

Nuestro personaje en cuestión, ha escogido una frase clave para sintetizarlo todo, también su profunda pena por la pérdida que le atañe a su alma: Capitalismo con prisas.     

Posiblemente no la hayamos terminado de digerir con la profundidad que se merece, y que no afecta a nadie en particular, sino que lo hace a todos en general. Si no, y somos capaces de llegar hasta el fondo, analicemos todo lo que hay detrás y no está referido en exclusiva a los dueños de siempre, también, y eso sería lo más interesante a destacar, a nuestro propio rictus, que esta vez haya podido salvarse, y que debería adentrarse fundamentalmente en la parte que nos toca, porque ya lo creo que nos toca y lo hace con la plena intensidad de quien propaga lo que se está viviendo con amplia aquiescencia.

Ese mismo capitalismo que ahora se queja por el parón que posiblemente sufra el sector hostelero del que dependen muchas bocas, y obvia con suma naturalidad lo que acontece pero les merma en sus ingresos. Sí, es verdad que así lo hemos venido mamando desde que llegamos a este mundo, que las cosas han de seguir siendo así, cerrando cualquier posibilidad a cualquier cambio que fuera capaz de impedir el crecimiento. Eso sí, el precio que lo paguen siempre otros, los más desdichados, que para eso están ahí y de esos solemos vivir con la placidez que nos toque.

Para los religiosos sería como aquellas bienaventuranzas de aquél Jesucristo que dicen que vino a salvarnos. Lo peor es que, si creyéramos en todo lo que dijo, estaríamos apañados para siempre. No los "buenismos" tampoco funcionan, hay que tener otras... competencias.  

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.