jueves, 4 de junio de 2026

De ayer a hoy



Recuerdo como si fuera hoy, aquella sensación que se vivía en España, cuando nos gobernaba Franco, sintiéndonos completamente aislados sin la consideración externa de ciudadanos extranjeros, empezando por los residentes europeos. Aquella manifestación hiriente que nos llegaba de Francia: África empieza en los Pirineos, que trataba de resolver, de un plumazo, lo poco que contábamos para ellos, a pesar de nuestra dilatada historia desde los tiempos del famoso Imperio de Felipe II e incluso antes, remontándonos a la Hispania romana.

 

Todo ha cambiado mucho y lo que es más viral aún, el mundo entero vive ya, gracias a la información instantánea, sujeto a tantas premisas, que lo hacen interdependiente en grado sumo. Las dependencias a las que pueden verse sometidas los países es tal, que lo que se haga en la otra punta del globo puede acabar repercutiendo, casi de inmediato, en nuestra creída y crecida soberanía, que no quiere perder el tiempo en consideraciones que no estén certificadas, aunque puedan existir en esa parte oscura que domina la política.

 

Lo de la soberanía es un decir, pues está muy sometida a conciertos económicos, industriales, contractuales... que no cesan de interponerse en caminos que antes eran solo de nuestro ámbito. Esa tesis, de tomarla en cuenta, podría terminar aclarando algunos movimientos que, desde centros potentes donde los tecnopoderosos no paran de inventar acciones invasivas, ponen el foco en ganar nuestras conciencias, utilizando herramientas que, según dicen, nos harán la vida mucho más confortable aunque, eso sí, más dependiente.

Hay en marcha teorías de la conspiración que tratan de abordar la relación existente entre super-millonarios para acabar haciéndose con el mayor trozo de una tarta que ya estaría troceada previamente, descontando el trabajo de think-tanks cuyo resultado habría de ser ostensiblemente favorable a sus fines.

Así, de ayer a hoy, cuando todo ha cambiado sobre manera, y no dependemos de nosotros mismos, sería interesante saber hasta qué punto han ganado ya nuestro terreno y nos invitan a dejar las ínfulas de grandeza personal para otros cometidos, mucho más simples y menos perentorios. 

¿Sería esto aplicable a la situación que hoy se vive en Cuba? 

miércoles, 3 de junio de 2026

Adocenados pero no tontos

 

 

Vistos desde el otro lado, es decir desde los que mandan, los ciudadanos parecemos lerdos, incapaces de entender la excelsa misión que están obligados a abordar cada día, sin complejo y con astucia, para mantenernos en buena sintonía, pero olvidan una cosa muy importante, hasta que llega el momento de acudir a las urnas de donde parten sus ascensos.

 

Quizás no se estén dando cuenta, o no quieran reconocer, que el precio que les estamos pagando hace ya mucho tiempo que quedó ampliamente desfasado y repleto de injusticias. Toda esa caterva que vive con soberano desprecio de nuestras necesidades reales, parece no entretenerse en darnos la satisfacción de verlos involucrados en los asuntos serios que para sí reclama Feijóo, en consonancia con los que olvida en cuestión de consenso y proyecto útil. 

 

De la otra parte ya estamos viendo también lo mucho que cuesta acomodar empatía con resolución de mayor calado, que derive en algo que signifique más que defensa a ultranza de un equipo que contiene en sus filas demasiados "fontaneros" bien pagados, sin mencionar a los pagadores al servicio de la firma, que están para lo que les manden e incluso imaginen, por su cuenta y riesgo, lo que han de hacer cuando se presenta la ocasión.

Un bipartidismo defenestrado pero que, en sus últimos estertores, nos deja señales de alarma de las que los minoritarios no saben o no pueden responder, asustados por la repercusión final de tanta inmundicia. Adivinar qué será lo que venga después, no entra tampoco en los presupuestos por aprobar, ni en las cábalas que nos corresponde hacer a quienes ni sabemos ni podemos, aunque sí debamos de exigir que, de una vez por todas, se inicie aquella regeneración anunciada a la que aún no hemos asistido.

Ahora comprobamos cómo, la falta de voluntad, es la que rige, en definitiva, la orientación de los destinos de las mejores prácticas...        

Por la fuerza

 

 

El ciudadano común, que ha de velar todos los días por sus derechos, se encuentra, de vez en cuando, ante situaciones inesperadas, por un carácter que puede devengar en trágico, a pesar de estar imbuido por la idea de creerse en lo cierto. Y todos sabemos lo difícil que es, a veces, ponerse en actitud de defensa, ante unos medios que pueden ponérsele en contra. Medios externos que quizás coincidan en lo relativo a su protección, pero no siempre acordes con el bien común.

 

Intentemos adentrarnos ahora en esas acciones policiales diseñadas para nuestra seguridad que pueden no llegar a buen término y, en sus posibles causas, las hay muy variadas, enfrentadas todas a soluciones indeseadas de resultado impropio. Desde estados de ánimo a reacciones involuntarias, pasando por prejuicios indeseados en cualquiera de los sentidos. En todo caso, creemos que no habrían de tener la misma óptica según se trate de quien sea el ejecutor y el individuo a proteger; el primero con mayor carga que el segundo, al tratarse profesional instruido convenientemente para su labor.

 

Lo que llama la atención hoy es la respuesta dada por asociaciones sindicales, dispuestas a proteger sin ambages a sus asociados, aún cuando se haya podido comprobar fehacientemente que se han podido cometer errores que habrían de tener consecuencias.

La policía no es organización exenta de culpa. Sus márgenes están bien delimitados y nunca podrán superarse, por muy complicadas que puedan llegar a ser sus actuaciones. Si a los agentes se les ha llegado a nominar como profesionales en riesgo, justo sería empeñar sus responsabilidades al sometimiento estricto de unas funciones bien marcadas.

Recibir a unos señalados damnificados, a las puertas de una sala de espera de un aeropuerto, con porrazos distribuidos a discreción, sin que aún sepamos las causas de tal recibimiento, que por muy cargadas de algarabía, sería en todo caso digna de aplauso y no de represión dura, nos parece de una gravedad que supera el límite de lo aceptable.

La democracia se explica, también, por las fórmulas que emplea el funcionariado para acometer sus tareas, abonadas con nuestros impuestos. La fineza con la que deberían emplearse, cada vez que sean requeridos sus servicios, estaría siempre en relación directa con las demandas que desde sus mandos  se imprimen y que, a su vez, les sean también requeridas. A esta sazón no hemos visto aún ninguna declaración del ministro del ramo, al que reconocemos, sin duda, por el trabajo que tiene, aunque no por ello le eximimos de grado. 

Son ya unas cuantas las cruces que tiene en su debe y creemos que ya está siendo hora de saldar cuentas con la exigencia ciudadanía que lo merece. No sabemos lo que pensará el presidente Sánchez, pero ya es hora de que, si no lo ha hecho aún, le formule aviso serio de que, los instrumentos a su alcance, se afinen por completo para que nunca más desentonen.         

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.