viernes, 24 de abril de 2026

Escasez en el horizonte

 

 

Las razones argüidas por VOX, en boca de su representante extremeño de máxima potestad es, ya lo saben, que no hay para dar de comer a todos. Se queda tan pancho y además presume de solidaridad pero solo para los españoles que advierten lo que ello puede significar, a poco que se pongan las cosas un tanto más "duras", tras los embates de Trump al problema originado que, sobretodo para él, no revestirá la mínima importancia.

 

La opulencia que se ofrece sin vergüenza en unos lares, en otros podrá significar, al mismo tiempo, la contemplación de muertos de hambre por las calles, al estilo de lo que se vio en las de EE.UU por el fentanilo. Osea que, llegado el momento fatídico, hay que asegurarse de que ningún español con carnet de identidad pase ninguna penuria mientras sus vecinos de al lado, oriundos de países lejanos, quizás se vean precisados de salir a ellas para aprovisionarse de cualquier modo.

 

Así se está orientando la convivencia, muy a pesar de lo que ya supone la emigración extranjera en la Europa civilizada y gastosa que se nos enseña, con datos, y todos los días, en los reportajes tratados en las televisiones, con multitud de personas disfrutando ampliamente en las playas, consumiendo también en las terrazas. Las diferencias están ahí para servirse de ellas, llegado el momento, y usarlas en términos de bofetada teórica. Es lo que propone la extrema derecha, la misma que no le hace ascos a poderse servir, con amplitud, de lo que sobra a raudales en los establecimientos de comida, servidos por gentes extrañas de color y trato diferente.

No va de cuento, la crueldad que proponen, lo estaremos viendo, con toda su gravedad, en solo unos cuantos meses, cuando las consecuencias de esas guerras inventadas determinen que no puede haber para todos y hay que restringir su uso, solo para nacionales...

La fiebre del oro

 

 

Superproducciones cinematográficas, con el inigualable Charlot y su Quimera del Oro en un puesto preferente, nos han ido reflejando la historia de aquellos hombres obsesionados con su búsqueda, que tantos aconteceres desgraciados culminó. Aquellos trámites fueron in crescendo hasta el día de hoy, resuelto ventajosamente por una insigne minoría que aún se afana por encontrarlo para seguir sumando, en una proporción que ni ellos mismos soñaban.

 

Afortunadamente para ellos, no se detiene el encuentro del filón, hábilmente seguido por profesionales que hacen de las guerras, de los excesos, de las carencias... símbolo al que adorar, con tal de no agotar las existencias. Se diría que el aumento de promotores, de conquistadores, de señaladores de caminos no siempre fortuitos, ha sido tal, que prácticamente todos apareceríamos involucrados en algún momento en su conquista a mayor o menor precio. Es innegable que nos han imbuido del todo para que pongamos, en primerísimo lugar, aquello que da premio a quien encuentra la manera de hacerse un hueco entre los triunfadores, en detrimento de los perdedores, que suponen la mayoría.

Así se nos está ofreciendo el engañoso "progreso" de cara a un futuro en el que no cuentan ya los billonarios, por haber quedado al margen, enredados en conquistas espaciales mucho más altivas, dignas de esos nuevos caballeros que, desde la Edad Media, están copando los mejores puestos.     

Los efectos de la trasposición parecen inagotables, mientras los embaucadores sigan dándolo todo por convencernos de lo que vale y sirve el recurso brillante del metal, con el que algunos "iluminados" cubren sus despachos. Destruirlo todo parece ser la solución, para volver a construir sobre las ruinas y seguir alimentando las ideas retrógradas en las que se inspiran.

Lástima de una maldita fiebre que les inutilizara para siempre...  

jueves, 23 de abril de 2026

Sociedades protegidas

 

 

Es a lo que aspiran todas ellas, al nivel particular en que se encuentren, aunque no les sea tan fácil para algunas, si caminan desprovistas del empaque que tienen otras, en las que su envoltura se define por lo que valen. De nuevo las desigualdades afloran por doquier, cuando llega el momento de arbitrar una defensa.

 

A estas alturas no creo que hubiera nadie tan ingenuo que pensara que en un juicio, abierto a todas las miradas del público, se pudieran dar circunstancias diferentes de las que se dieron a grandes dosis. Todo resultó, finalmente, como tenía que resultar, y todas las personas togadas aparecieron en escena como les pudiera corresponder, en función de la representación que ejercían. No en vano su vestimenta impone demasiada seriedad, entre el público no iniciado, aunque haya perdido en gran parte la solemnidad que tenía.

 

De la manera en que ocurrió, observamos de nuevo cómo esa pobre mujer con los ojos vendados, sosteniendo la balanza con el fiel perfectamente alineado en su centro, se va dando tropezones por las esquinas de los lugares que habita, atenta solo a los murmullos que le aconsejan quienes están en los márgenes guiando sus pasos. Hoy esos murmullos se han convertido en griterío y nos hacen temer lo peor para lo que tenga por venir y requiera administración de justicia.

No es de extrañar que desde ciertos sectores, derrotistas y malintencionadas, carguen con saña sobre nuestra democracia imperfecta; los jueces también son personas que se equivocan, incluso a la hora de juzgar los casos que, bajo el prisma de las leyes, no resulta fácil enjuiciar, pero mire Vd. por donde, cuando llega la hora de establecer las defensas de los "importantes" se siente una protección demasiado cantosa, de parte de la presidencia de un Tribunal que, a la vista del vulgo, resulta de parte de quienes debieron estar encausados y a los que se les evitó el mal trago de sentarse entre los acusados más bien.

Así lo hemos visto y así nos ha parecido, a quienes nunca dudamos de una Justicia emplazada a dirimir lo que haya de ser juzgado... La protección tampoco es igual para todas las sociedades inmersas en la vida diaria.  

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.