martes, 4 de agosto de 2026

Miedo sin fisuras

 

 

O lo que es lo mismo, miedo al pobre, al desesperado que, a ojos vista, pretende quitártelo todo. Esa parece ser la idea y así te la comentan algunos, sin tapujos, sin vacilaciones, solo incrementando sensaciones que solo son fábulas increíbles. Cada día, cada hora que pasa, cada embrollo virtual que siembran influenciadores de pacotilla, se va engrandando el odio y con él la distancia entre personas.

 

Las lágrimas de ese pobre niño, implorándole al militar que no le devuelva al infierno, es solo una gota en el vaso de lamentaciones que no cuesta nada llenar, en el otro lado de la confluencia. Si resulta tan fácil despojar de humanidad a algunos de los que mandan, solo con el propósito de aislarse por completo de quienes, sin armas, intentan su propia revolución incruenta, lo que nos espera, una vez completen su ciclo y consigan ganarnos a todos, será la mejor manera de traernos más miseria mundana, al tiempo que resplandece su éxtasis con una fiebre de logros.

El bueno de Elon y su imparable carrera por la conquista, no ya del mundo sino de la galaxia, seguro que está sopesando la manera de poder cubrir, con más y más adeptos, la fortuna jamás lograda no ya por ser humano, sino por un Satán encubierto.

Inoculándonos el miedo, seguro que lograrán antes lo que los pobres niños están anhelando al otro lado de las fronteras. Mientras, estamos mirando qué coche comprar y qué crucero navegar, en una carrera imparable por completar nuestros sueños, aunque sea tirando de tarjeta de crédito.  

¡Vive la guerre!

 

 

¿A quien interesa la paz, cuando la guerra produce pingües resultados? Las consecuencias se pueden pasar por alto, incluso se ofrecen como mal menor, justificando a las víctimas, que nunca se tienen en cuenta. También, lo hemos visto, las guerras híbridas producen víctimas inocentes que no sospechaban, ni por asomo, que iban a acabar de ese modo, antes de tirarse al mar, en busca de un mundo nuevo.

 

Europa y sus ministros de Interior, culpan a esa regularización verificada en España, de la que ellos, empezando por Italia, dicen ser instrumento que sirva antes a mafias que a ciudadanos. Eso sí, sin poder concretar cuales son esas mafias, quienes las componen y si realmente tienen la entidad que se supone, para amedrentar a todo un conjunto de países en pie de guerra. Mientras, ninguno es capaz de encontrar la varita mágica con la que poder parar esa ilusión desmedida por entrar en la vieja Europa. 

 

Un cinismo que se aparta de una realidad de carácter humanitario, en la que priman condicionantes diversos, al tiempo que no son pocos los empresarios que ven colmados sus intereses de mano de obra barata, aunque lo más alejada posible de sus circuncisiones burguesas.

Todo ese asalto ideado por no se sabe quienes, utilizado como señal inequívoca de carencias fundamentales, pone a nuestro país limítrofe en la situación precaria que vive Ceuta y que ha sabido dar contundente respuesta ciudadana, incluida la porción magrebí que tanto ha hecho y está haciendo por situarla en línea con las bonitas ciudades europeas. Más respeto para ella, empezando por el monarca que desearía para sí el oasis de paz que añora.

lunes, 3 de agosto de 2026

Ofensiva ultra

 

 

Las muestras se van acumulando sin pausa, imágenes distribuidas con profusión, viajes al centro de la tragedia con un interés tan escabroso como desleal, a una ciudad, a un pueblo, el español, que no merece ese trato vejatorio. Así, ese proclamado nacionalismo desde la derecha, solo es fruto de una continuidad en la estrategia de derrocamiento del gobierno. Lo peor de todo es la confabulación, llegada desde muchos lugares del mundo, en contra de una iniciativa del gobierno de Sánchez en el sentido de regularizar a gran número de extranjeros que pretenden la españolidad como documento de serie.

 

Resulta que lo que está resultando verdaderamente positivo, en términos sociales y económicos, para un país que está progresando de tal modo en economía, que saca los colores al resto de países de Europa, se está convirtiendo en lugar de concentración del discurso en contra de Sánchez, figurando Mr. Trump en el primerísimo lugar desde el que pronunciarse.

 

Luego habrá que determinar los muchos fallos habidos que han causado tantas víctimas inocentes, las cuales nunca pretendieron invadir territorio, solo encontrar un trabajo que no es posible hallar en su propio país, donde las diferencias de clase son muy notorias: una élite dominante, que no oculta su falta de interés por una juventud que carece de unos mínimos posibles.

 

La respuesta que han dado los habitantes ceutíes no ha podido ser más frustrante para toda la derecha, que tenía preparada una batería de actos en contra, de la mano de sujetos que hacen deplorable cualquier manifestación que intentan. El Sr.Feijóo tampoco ha podido aprovechar, esta vez, las ocasiones que le brindaban los sucesos para ponerse del lado que más interesa al país, que no es otro que el de una conciliación suprema.

No puede estar más claro, cómo toda esa concentración, esa suma de elementos, también prospectivos, pretende, a todas luces, culminar un proceso que sirva para todas las derechas mundiales, empezando por la que preside el antes magnánimo EE.UU. de América. 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana.