De entre los miles y miles de expertos con los que cuenta el Pentágono... ¿no hay ninguna mente preclara que sea capaz de detener el desastre que sigue instalado en la Casa Blanca? ¿Una vez más han de ser los militares norteamericanos quienes paguen (sin culpa) las tropelías de sus más altos jefes? ¿Acaso han de ser estos los más indicados para continuar sembrando cadáveres, bajo el símbolo de barras y estrellas, que no se compadece de sus propios mártires?.
No, pues no, la maquinaria bélica, costosa y redundante como nunca, no atiende a razones, se multiplica y se expande allá donde, los dos buenos amigos impulsores, creen necesario proseguir en contra de todo el universo que le sea incómodo a sus planes de conquista genéricos. De su parte también se ponen muchos, incapaces de distinguir más allá del valor del billete verde, superado en extensión por todo lo que represente valor intrínseco, para afrontar cualquier crítica que les llegue.
¿Dónde se pone el foco para aplacar a la Opinión Pública? En todo lo que, apoyado en mentiras, pretenda hacernos ver que los iraníes, independientes de la teocracia que les ahoga, también estarían dispuestos a abandonar sus casas, antes de verlas derruidas por completo por la salvajada inventada con propósitos espeluznantes.
Las alternativas las tienen dispuestas, aunque no serán como las que se lograran en Irak, de tan desdichado resultado. Las diferencias entre ambos pueblos son notables y cuentan mucho las raíces de un pueblo que toda su vida ha estado protegiendo sus días de una presión sionista que nunca les ha dejado vivir en paz, con el motivo expansionista que pretende Netanyahu desde el comienzo.
¿Qué será lo próximo? Nadie lo sabe, dependerá de otros tantos factores de influencia multilateral que aún no se están poniendo de acuerdo, pero que enfilan hacia un posicionamiento proteccionista de la razón que siempre le ha interesado al mundo y que no tiene que ver, en absoluto, con lo que los dos amigos proyectan.
De camino a los lugares de conflicto concretos, seguramente los jóvenes norteamericanos, militares de profesión, se preguntarán hasta cuando tendrán que ser utilizados para fines demoníacos, con riesgo para sus vidas...