Es posible llegar a la conclusión que para juzgar los delitos, desde el punto de vista de los encausados, solo hay que dejar de pasar el tiempo, con la placidez de quien sabe que no le alcanzará ninguna pena. Es lo que se puede esperar de quienes aducen que toda la responsabilidad no es suya, sino de los gobiernos encargados de administrar lo que, los propios jueces, achacan a el mal endémico que padece la Justicia, desde los casos más comunes hasta los más notorios.
Hoy nos desayunamos con que, al pobre Honorable Pujol, no le quedan fuerzas para someterse a más escarnio por la vía judicial de la que lo han salvado por su más que precaria salud, en vísperas de sus últimos días. Es justo, por tanto, que se le siga llamando honorable, al no haber sentencia que reafirme una culpabilidad que a todos nosotros nos parecía ya demostrada. Pero bueno, tenemos que congratularnos porque la misma Justicia se fije ahora en sus hijos, educados a imagen y semejanza, a los que también se les acusa con pruebas.
Desde que Pujol, ya anciano, dijera que iban a caer de los árboles muchos nidos, le ha asistido la razón viendo como así ha sido, en un rasgo de certeza, arropado por su información privilegiada, dimanante del también bueno de Aznar, entregado a las mismas causas y estudioso del catalán en sus ratos libres, a pesar de mantener la inquina del catalán como lengua vernácula.
En una hipotética referencia de los muchos casos juzgados ya, o en vías de querer ajustarlos en el tiempo, aunque lo sean a destiempo, no están saliendo demasiado mal los implicados en todos ellos, de manera que es bastante posible que se vuelvan a reproducir los nidos con idénticas características, dadas las que aún mantienen aquellas familias, a las que se les dotó, tras la dictadura, de los mismos parabienes heredados.
La conclusión sería la de que, el paso del tiempo, está obrando a favor y no en contra, habiendo incluso ganado bastante más de lo que gozaran cuando Franco les reconociera su valía, a efectos de continuar su saga... se mire por donde se mire... facinerosa.