jueves, 30 de abril de 2026

Organicemos el pensamiento

 

 

Por favor, no siga la línea marcada, eso solo vale en los incendios para dar con la puerta de Salida, pero si cuando aparece no había logrado antes salirse, más vale que corra despavorido hacia el extremo opuesto para que no le alcance la llama, le servirá simplemente huir del humo.

 

Las ideas suelen ser muy bonitas, solo las más horrendas se califican solas, pero hay otras que, sin embargo, distraen con el espejismo que proyectan y nos conducen irremediablemente a lo de verdad indeseado, sin sustancia, abiertamente nocivo.

 

No se trata de salir a filosofar, de manera furtiva, solo de ir poniendo avisos en los árboles para procurar un mínimo cuidado de no caer en las trampas que se nos ponen con tanto empeño. Los que adolecemos del mal de la ingenuidad, que bien podría tratarse como si fuera bien, aunque asumido con antídoto, no podemos estar seguros en muchos sitios, ya que la maldad, que siempre se suele mostrar confusa, no hace cuentas de quienes la padecen, inoculando ese germen que siempre resulta contagioso.

Las ideas tienen que ser calibradas, ensayadas, puestas a rendir para que sean útiles a nuestros días. Sin llevar a cabo esa práctica, esa actualización que requiere el día a día, podríamos estar navegando en aguas muy peligrosas, infectadas de tiburones que dicen que no muerden, pero si te alcanzan te terminan destrozando el alma.

Todos los ensayos que, durante generaciones, se han ido llevando a cabo, han dado como resultado muchísimas muertes en las cunetas, de las que no se sabe bien la fe que dieron sus vidas. Si es que fue esa fe de la que nadie ha respondido nunca, salvo la que registran los clásicos libros sagrados.  

 

      

Si yo fuera fugitivo

 

 

Podría empezar diseñando, de principio, qué estrategias debería seguir para el caso en que me acabaran echando el guante y pudiera salir, si no del todo ileso, al menos con la mayoría de objetivos logrados a salvo, y a medida que fuese cubriendo etapas, escalando proyectos, hacer lo posible para irle sumando amigos de todo orden que pudieran acabar influyendo en esa perspectiva general en la que se abarca lo que, de lo salvado, se termine librando.

 

Fiel reflejo de lo que digo fue la historia recreada en la película "El General", que retrataba al famoso capo irlandés Martín Cahill, perseguido durante años, que supo instrumentar toda su vida de bandido haciéndole burla a la Justicia. Lo de hoy, con Aldama en nuestro país, quiere reflejar, bien a las claras, que lo que en realidad está cogiendo más recorrido, es la estela que está haciendo crecer gracias a las referencias que viene dando sobre el propio Pedro Sánchez acerca de múltiples datos, sacados de la manga, sin pruebas, con los que le acusa de ser auténtico capo. De momento lo que sí parece haber logrado es no aparecer por la cárcel, bajo la promesa de arrojar todos los datos que sabe, aunque sí que estemos viendo cómo su dilatada historia delincuencial se va resistiendo, hasta ahora, a seguir detallándose con toda la notoriedad que exigiría la aplicación de esa misma Justicia.      

A la hora de sembrar patatas, no se salva nadie, cualquier patán las coloca en fila y las riega, esperando que algún día den fruto. Mientras tanto el sol, el aire, los distintos sustratos... harán lo suficiente para que podamos comerlas hasta hartarnos.  

La tinta del calamar

 

 

Nada tan sorprendente como el recurso que emplea el calamar, en su ambiente, que el de esparramar la propia tinta que genera su cuerpo, para sembrar de desconcierto su ámbito y evitar así que sus enemigos naturales, aprovechados de la posible vulnerabilidad que ofrece su cuerpo, frente a quienes sienten alguna atracción por hacerse con el bocado.

 

No es solo una cosa banal, sino que forma parte de estrategias seguidas en el mundo animal, aunque no solo, para hacerse con un botín o, al contrario, perderse entre las nebulosas que ofrezca el sistema, que haberlas hay muchas y constituyen una verdadera despensa en la que guardar todas ellas.

 

La misión de los estrategas que se reparten por todo el mundo de la política, los negocios, los trucos ensayados en los escenarios, a veces son muy hábiles en trastocar una enorme cantidad de posibilidades con las que engañar al incauto y, además, salir mejor parados de lo que entraron por esa siempre bien oculta a las miradas, de doble fondo y pared falseada.

Así vamos caminando los mortales, entre engaños que adquieren formas de muy distinto espectro, entre las que es muy fácil terminar apostando por aquello que ni siquiera puede llegar a ser verosímil, pero se disfraza con cobertura excelente.

Pasa algo parecido con esos espejos existentes en las ferias, que nos reflejan ese cuerpo innatural más gordo que el nuestro o más alto y desproporcionado, saliendo de allí con ese concepto que termina anulando tu comprensión hasta hacerte risible. No hay nada mejor para echarse unas risas, pero lo más triste de ello es llegar a creerte todo lo que te cuentan, bajo el tintado de esa tinta negra que todo lo oscurece. ¿Hay que ser ya tan desconfiado que no puedes fiarte de nada ni de nadie?         

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana. 

viernes, 18 de julio de 2025

Ejemplaridad

 

 

Los abuelos hemos de tener presente hoy el siguiente dilema: cómo enfrentarse a la obligación de hacer partícipes a nuestros nietos, la idea necesaria de tener que ser honestos, cuando en nuestra contra todos son casos de corrupción y, lo que es peor aún, la asunción de que quizás sea un mal necesario, en este mundo tan competitivo y dedicado a medrar a toda costa.

 

Particularmente mi tesis ya la conocen, estriba en una voluntariedad que tiene que ser indiscutible, incluso a pesar de los riesgos que (estamos viendo) sufren quienes están dispuestos a todo para aferrarse a la ética, en lugar de seguir el curso que marcan todos esos "masters" que inculcan la necesidad de prevalecer como piezas fundamentales de ese capitalismo, tan agresivo, que distingue muy bien entre cualificados y no aptos, a la hora de poner en marcha las prácticas. Precisamente ahora, cuando están proliferando aperturas de escuelas de "negocios", deberíamos interesarnos más por la forma de instruir a nuestros jóvenes en línea con el ultraliberalismo tan de moda.

Si nos decantamos por la idea de que la honestidad no vende, y sirve solo para románticos, nos espera un futuro en el que la depredación va a estar en la cúspide de la comportabilidad humana, dejando a los más débiles al borde de la extinción, como especie rara a eliminar y a la que hacer "bullying" hasta el punto de apartarlos del ámbito.

Aún conservo esperanzas de orientar a mi nieto, por un camino de verdad y de justicia, a los que solo él podrá acceder con sus propios principios...  No sé si voy a poder convencerlo, en esta Sociedad nuestra tan bochornosamente inclinada, de que siga siendo, pese a sus dudas, tan honesto como lo ha sido hasta ahora.