miércoles, 9 de septiembre de 2026

Información

 

 

Necesaria, habitual, veraz, abierta al debate... todo ello como consecuencia del proyecto democrático más sustancial, que pueda y deba llevarse a cabo. Pero aquí surgen inmediatamente las dudas sobre quien o quienes la proporcionan, cual es su utilidad, que compromisos comporta... y algunos más que omitimos para no atosigar al buen lector que busca noticias... y también opiniones.

 

Hoy nuestro presidente aporta Informes cualificados, según él, que sin duda serán examinados con todo detalle, hasta sacarles, como corresponde, todo la punta que sea necesaria, al lápiz con el que hayan sido escritos. Y ese sería el quíz, poder confiar en los autores y en la autoría última de sus connotaciones, si eso puede ofrecer alguna fisura que no pueda después ser convenientemente aclarada, estaríamos en la realización de un trámite con suficientes lagunas como para desecharlos.

Informes y contra-informes, posibilidades reales de confundir a la opinión pública y más aún, arrostrar, con mucha dificultad, las posibilidades de esclarecimiento, añadiendo datos sin verificar, hasta el punto de invalidar en parte, o en todo, según qué contenidos.

Las crisis operativas dan para mucho, desde luego, gobierno y oposición, enfrentados permanentemente y sin atender ninguna recomendación de la calle, no van a concluir, de la noche a la mañana, lo que se necesita para culminar alguna acción conjunta. Luego la gran extensión de niveles que establece la política en su modo inicial, hasta el supranacional que apenas se tiene en cuenta, sobre todo cuando lo que interesa es que se resuelva en casa, aquello que no se pueda resolver en Bruselas. Tímidas respuestas desde allí a lo acontecido en Ceuta, reiterando lo ya sabido e instruido anteriormente, por unas autoridades que aprendieron a comerciar con la ley cuando les interesa.

Por cierto y hablando de informes, los que ya conocía Netanyahu, antes de producirse el asalto de Hamas y que no tuvieron consecuencias positivas para evitarlo.  

martes, 8 de septiembre de 2026

Efecto llamada

 

 

El que se nos seguirá haciendo, desde que AfD triunfara arrolladoramente en Sajonia. Una manera de perder el miedo a lo que podría interpretarse como nueva señal para enfrentarse al modelo de democracia "pasiva"; la que resulta de esa inacción continuada, sobre aspectos que no tienen solución y que deciden cambios profundos, aunque puedan revertir, con el tiempo, en lo ya gastado.

 

El líder Merz perdió enseguida su pobre carisma, hasta enrarecer el clima de desconfianza que se ha venido cerniendo sobre él, en cuestión de tiempo y en el que ha pesado, y mucho, esa economía en declive que empaña los cristales desde cualquier punto de vista. La ciudadanía no es tonta, a pesar de lo que algunos creen, y se rebela aunque sea sin el acierto que pretende encontrar en otros, que son los que, al fin y al cabo, podrían sacarla del barro. Un cambio estimulante, aunque sea a base de contrastar continuamente todas las decisiones que se adopten, aunque sea de la forma más brava que se encuentre.

Las izquierdas están desaparecidas, en sus aspiraciones trasnochadas, así que, pulsando a la radicalidad que viene "apretando", como ya dijera Feijóo en sus últimos discursos, copiando fórmulas agresivas que al menos llaman la atención, aunque vengan de donde vienen, con aliados de peso específico, resulta mucho más fácil sortear las dificultades del no saber qué hacer ni como proponer soluciones motoras, que no sean las de contentar a sus clásicos, hombres y mujeres de bien, empresarios y promotores de negocios al alza, sin las querencias formales que exigen unos tiempos de sostenibilidad indispensable.

Así las cosas, Pedro Sánchez, es verdad, se está quedando solo en el Continente y va a ser difícil que sostenga su postura, en medio de tanta virulencia y tanta corrupción en sus propias filas, por mucho que quiera hacerse pasar por víctima inmolada.

Pasar a la oposición, aunque la "progresía" tenga que sufrir episodios de gran impedancia, es decir, presión continuada en su ejercicio de alternancia de mérito, sería quizás la mejor manera de ganarle el peso que ahora no tiene, demostrándose, de facto, que tendría más éxito ahí que gobernando.

El cambio de manos en el poder, que actúa a propósito ante cualquier amenaza vea deslumbrarse en el horizonte, y así lo viene haciendo desde hace ya bastante tiempo, terminará ejerciendo en la sombra y posiblemente sea él quien incida en otra mejor idea de la que servirse de forma "moderna".

La llamada está hecha y hay que ponerse las pilas para los nuevos tiempos... 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Lo peor

 

 

Uno aprende a no resistirse, cuando los cambios se muestran inexorables y con parecidos frustrantes, pero siempre digo que no hay que ponerse en lo peor, sino experimentar con lo que viene para lograr, en definitiva, aquello que se está buscando. Creo que es la mejor manera de hacerle frente a la adversidad, cuando llega y se la espera.

 

Conduciendo tu propio coche, caso de ver cómo se aproxima frontalmente otro coche, creo que sea mejor conservar cierta compostura, para adivinar cuál pueda ser la trayectoria que debieras tomar para evitar el crash aunque acabes paralítico.

 

Las cosas no vienen porque sí, vienen porque se han estado buscando y se adivina que pueda hacerse "normal" lo que solo era impensable. Así sería posible favorecer la huida, cuando todo está perdido y has conservado la calma que dicta tu mejor sentido. Lo irremediable no existe, a menos que caigamos en el convencimiento de que vaya a ser imposible actuar en contra.

Hoy me refiero a los europeístas alemanes, esos que un día vieron la luz y se adaptaron a su fuerza, proyectada a base de ilusión y sobre todo de esperanza. Aquella salida airosa, cuando todo parecía perdido, les dio alas para elevarse por encima del suelo y acabar rindiendo como se rindió, todo un país, a la mejor expectativa posible. Salieron manos de todos los lugares, empujaron italianos, españoles, turcos... pensando también en sí mismos, pero colaborando (sin saberlo) en que se alcanzaría una meta que, de todo punto, se veía inalcanzable: aquella RFA que supuso el éxito inicial de lo que sería años después la Unión Europea.

No todo está perdido, pero desde luego no se puede uno quedar de brazos cruzados... 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Troya y su caballo

 

 

Lo embrollado de esta historia que viene ocupando ya demasiado tiempo, guarda similitud, a mi parecer, con aquella que ocurrió hace siglos y que tanta algarabía, causara entre los participantes de entonces. Lo significativo de ahora son esas víctimas inocentes de las que ya nadie se acuerda y constituyen asunto clave de responsabilidad criminal y no precisamente de España.

 

Las imágenes vistas ayer, de ser reales, no manipuladas, y pertenecer a los hechos citados, bajando de camiones a los jóvenes, bajo la atenta mirada de un uniformado, son prueba eficiente de que, lo ocurrido, pudiera estar planeado. Falta averiguar ahora por quienes, aunque no nos resulta demasiado difícil conociendo cómo está organizada la política en Marruecos y en qué pilares se sustenta.

 

El caballo introducido en Ceuta, para sembrar la enorme discordia, está teniendo unas repercusiones que, si no medidas al detalle, si calculadas con algún detenimiento, pero para la UE, al parecer, no han tenido demasiada relevancia, solo lo han considerado asunto menor al que Sánchez no ha sabido adoptar la solución adecuada. Así hemos sido tratados los españoles del Sur, considerados todavía miembros de segunda categoría, detrás de los drones rusos perdidos en el Este.

No nos merecemos el trato y mucho menos un presidente díscolo que parece tener todas las bazas perdidas, en un Continente escorado a la derecha o más aún, a su extremo, cada día más potente.

La realidad supera la ficción, está claro, y está siendo, la contaminación, tan corrosiva, que beneficia claramente a los ultras, más invisibles de lo que constituyen el puñado de jóvenes exaltados que se hacen ver en las calles. No es tiempo de pasar por alto toda esa propensión a manifestarse en las calles, aunque algunos la prefieran por su facilidad de expansión, ante los grupos más débiles de las sociedades en crisis continuada.

Las consecuencias no han terminado del todo, pero veremos de qué lado inclinan la balanza... 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política.