Los que ya tenemos muchos años y hemos vivido ya lo suficiente como para no tener que asombrarnos por casi nada, asistimos hoy a cosas que nos quedaban por ver, gracias a la Naturaleza que, con aplomo y persistencia, intenta trasladarnos en qué consiste su poder de persuasión y cómo, con nuestra soberbia, hacemos caso omiso de sus avisos.
Y no es que no sepamos, sino que ignoramos, a conciencia, el inicio de las nuevas propuestas que, hace ya un tiempo, aconsejaban los expertos de estos manejos que, a escala planetaria, deberían implementarse. El caso es que pasan los días y ahí estamos, todavía pensando en si el proceder que recomiendan es el adecuado y tiene relación causal con el progreso que se nos ha venido insinuado por quienes tienen la sartén por el mango y mantienen el guiso en la forma acostumbrada, sin añadir ningún aditamento que pueda sustituir a aquello que es claramente perjudicial a nuestros intereses, que no a los suyos. En último extremo, ellos podrán construirse búnkeres o localizar en el globo los últimos paraisos que puedan sobrevivir, aunque solo sea por el periodo de estancia en la Tierra, programado hasta ahora, mientras encuentran la pócima que les alargue la vida sin término, que con dinero, toda será posible.
Aquí entonces, de lo que se trata sería de conjugar eso, su dinero, con la posibilidad real de que esa Naturaleza, que hoy les es esquiva, acabe siendo definitivamente conquistada. Es decir, un poder fáctico contra otro más real y ajustado a leyes físicas.
Entre tanto, aquí vemos a los negacionistas, amantes del petróleo, del consumo al límite, de las ventajas que ofrecen los productores desmesurados... dando a la tecla de lo obtuso pero sin convencer, solo aparentando, para no tener que ofender a sus verdaderos amos, sino agasajarlos con sus barbaridades inconexas.
No sabemos a qué esperarán para facilitarnos las cuentas claras sobre lo que puedan estar contando a las cuentas públicas todos los destrozos que, desde años atrás, se hayan podido ir acumulando. ¿Acaso les está dando miedo publicarlos? Bueno, menos mal que todavía podemos permitirnos el recurso de la Declaración de Emergencia y de los supuestos apoyos. ¿Se podrán llegar a acabar en algún momento?