En ella solemos fundamentar nuestro ideario, aunque habría que llegar al fondo con el que maniobramos las noticias recibidas, en base a los porcentajes de veracidad, de transparencia, con los que vamos a ser capaces de construir nuestra propia versión y no las distintas que se nos ofrecen como relativas a hechos reales que aún no hayan sido eficazmente probados.
Mi opinión propia, unida a la del resto de ciudadanos, constituyendo la propia que subyace en lo público que, como ya hemos visto en otras ocasiones, puede finalmente verse totalmente mediatizada, no suele llenar los libros de Historia ya que, para terminar viéndose impresa en ellos se requieren los análisis más profundos que puedan realizarse, acudiendo a unas fuentes que sean desde un principio fiables y no nos lleguen viciadas por las distintas intervenciones hechas con fines espurios o simplemente tendenciosas. En política, cualquier política allí donde se haga, parece que vale todo y mucho más a la hora de tender puentes y sensibilidades proclives a los fines que se desean y que las estrategias recomiendan.
De ser más conscientes de que podamos estar siendo utilizados, interesadamente, para decantarnos en favor de unos líderes que gobiernan la escena mundial se llamen como se llamen y tengan sus miras puestas en sus intereses particulares, estaríamos perdiendo, gravemente además, esa capacidad del ser humano para atender en justicia, y con la intención puesta en la mayor ecuanimidad, lo que nos llega por distintas vías y sabemos contiene mentiras o datos erróneos.
La avalancha de medios informando, la cantidad de opiniones desparramadas sin mucho sentido, inciden en la concepción que pueda acabar teniendo la Opinión Pública soberana, que pueda verse influida, sin remedio, a la hora de adoptar posiciones que representan mucho más que una simple opinión sesgada.
Estemos por el creer, pero no a cualquier precio, que para eso fuimos educados, para no quedarnos con el primer fulgor del horizonte que, aún siendo humeante, no concrete del todo de qué lado se puede mostrar una Justicia ciega, pero no idiota.