martes, 28 de julio de 2026

Desenredar

 

 

Un capítulo demasiado difícil, en momentos en que las Redes han logrado un nivel imposible, en tiempos de comunicación demasiado salvaje. Somos propietarios de un gran arsenal de medios y, como si fueran pistolas, estamos casi al borde de un estallido si no cruento, si casi intratable. La dependencia que cualquiera pueda tener, para maniobrar indecentemente con ellos, obligaría a los gobiernos a establecer una regulación mucho más restrictiva, pero claro, eso chocaría frontalmente con lo que se suele interpretar como regulación prospectiva, palabra que se ha puesto de moda, pero que supone la aclaración necesaria de lo que puede ser y no es o viceversa, no es y puede ser.

 

Los influencers se han erigido en actores principales. ¿Cuales son sus principios? Obviamente hacerse millonarios en el menor espacio de tiempo posible, empeñándose en aquello que, incluso sin ser verdad, pueda ser buscado por una cantidad ingente de personas ávidas de noticias "frescas" que culminen aspiraciones similares de aprecio, pero sin la menor impostura. Se convierten por ello en legión cargada de herramientas con las que oponerse a cualquier regulación incómoda.

 

Veamos el perfil de esos influencers y empecemos a ser conscientes del mal que provocan en cualquier persona que se sienta impresionada con sus logros materiales. Que hay que abandonar el país para que no te persigan las hordas de inspectores de Hacienda, pendientes de tus números cifrados.

Estos individuos se atreven ya con todo, inclusive con la política, cuando la ven propicia para sus fines, atacando cualquier ramal por el que poder sembrar la discordia y conseguir no solo aplausos, también fortuna. Osea toda una estupidez moral puesta al servicio de quienes quieran comprarla sin prestar objeción alguna, mientras se disparan relatos propios, que no verídicos, sobre maneras de afrontar la vida desde la miel gustosa del oso, que solo la busca para deleitarse.  

Hasta qué punto hemos llegado y qué poca utilidad nos brindan los lazos educativos que deberían sostenerse desde la Escuela Pública y los consecuentes educadores que viven de ella.

El paso que ha dado Francia nos pone en la senda de la utilidad necesaria para que, desde niños, no seamos pasto de tanto desaprensivo. 

lunes, 27 de julio de 2026

Bajo nivel

 

 

Que los muchos errores del PSOE, con Sánchez la cabeza, no hayan sido suficientes para desmoronar aún su gobierno, dice mucho, a mi juicio, sobre el bajo nivel de los líderes de una Oposición que no sabe cómo atender las crisis que se les presentan en sus jurisdicciones. Está quedando en evidencia un Feijóo que, en cada frase que pronuncia, incluye alguna patochada. La última decir que Sánchez carece de inteligencia, cuando en sus intervenciones suele dejarle siempre al pie de los caballos.

 

Quien no ha sabido, ni sabe, por donde encontrar el hueco para llegar a La Moncloa, con unos asistentes que también hacen mucha agua y solo se dedican a plantear bulos y mentiras, se encierra en sí mismo, en una creencia que justifica un nivel inapropiado para gobernar un país, y sin programa alternativo, solo con esa sarta de insultos y consideraciones que, al público en general, es decir a los ciudadanos, les deja más que fríos asombrados. Añadamos su dependencia de VOX y concluimos con el camino andado a la perdición de votos, en una sangría continuada.

 

La última decisión del PP de no querer refrendar ningún Pacto, quizás por no dar su brazo a torcer y con ello aupar más a Sánchez, les coloca todavía peor de lo que estaban, pendientes de no contrariar a su aliado, lo que le provocaría desangrarse por completo. Madrid es también una china en el zapato para el Sr.Feijóo de la que no sabe cómo desasirse, sin entrar de lleno en el problema candente que tiene en el seno del partido, sobre barones que quieren y que no, a una presidenta que les complica aún más la vida en sus territorios.    

Todo se va enfilando hacia un 2017 en el que, sí o sí, se habrán de tomar decisiones resolutivas, pero mientras tanto Sánchez espera ir ganando terreno y lo hace a costa del bajo nivel que presentan sus oponentes.

Es solo una opinión, por supuesto, pero me baso en todo lo que va sucediendo, a medida que los políticos han de enfrentar decisiones complicadas y sin saber resolverlas. Así que, el que mejor lo haga, seguro que saldrá ganando...  

domingo, 26 de julio de 2026

Queridas señorías

 

 

Por fin se van de vacaciones y nos proveerán de tranquilidad, sin sus continuas displicencias en el trato que nos dispensan. Desde luego, tienen todo el derecho a su disfrute, aunque alguno de Vds. las interprete "sobrevaloradas"

 

Podría ser que a su vuelta, al regreso a las puntillas, a los estamentos y estrados en que se hallan bien instalados, se les ocurriera ponerse a pensar bien en la gente ciudadana que tanto les ha llegado a odiar (o casi) por su incapacidad negociadora, excluidos intereses partidistas, que no de los nuestros. Quizás tengan entonces nuevas ocurrencias que consigan ganarnos, aunque solo sea en parte, .

 

Sabemos que se apoyan en la necesidad incondicional que tenemos de la política, pero no se confíen, que aún existe la posibilidad, aunque remota, de que, desde lugares insospechados, como ya ha ocurrido en otros lares, les aparezcan asquerosas "cucarachas" que les canten la gallina y les dispensen una acogida inesperada en su nueva etapa iniciática.

No estén desprevenidos, porque los jóvenes suelen ser muy eficaces, sobretodo cuando les surge la necesidad de remediar su futuro. 

Se impone un PACTO antes de con antes. Un compromiso de todos para todos que nos aleje de la Era Arcaica en la que nos vemos instalados. 

lunes, 6 de julio de 2026

El puto amo

 

 

No es ninguna adivinanza, es la constatación de todo lo que va a ser capaz de hacer, ante el mundo, para significarse. Lo último ya lo hemos visto, tocar la pieza clave que se rinda a sus pies, para conseguir incluso aquello que nadie osaría, saltándose la norma impuesta. Todo con tal de hacer de su país, o mejor dicho de su hacienda, lo que a nadie le está permitido. Para eso bastaría una llamada de teléfono que movilice a la marioneta puesta a su exclusivo servicio.

 

Claro que hay pocos que se resistan y entre ellos estaría Sánchez, el político que asombra en la parcela insumisa que los demás prefieren evitar. La estanqueidad del resto, agazapada por miedo a quedar a la intemperie, evidencia su escasa valía en cuanto se les pide que afronten la mínima resistencia.

 

En esa escena que se compone cada cuatro años, reflejo de lo que puede servir de apoyo al sustancioso nacionalismo, todo el mundo presume de interés por lograr, con la periodicidad marcada, el beneficio económico capaz de superar cualquier barrera medioambiental que se le presente. Un cuadro perfecto donde se ven reflejados cientos de actores al albur de un balón que rueda todos los días, entusiasmando a millones de forofos.

Cuanta idiotez, cuanta majadería, para mover en poco más de un mes toda esa suerte de datos económicos, de la que se nutren las firmas de moda y en la que empeñan sus ahorros, o su crédito, millones de incautos.

Dentro de unos pocos días se despejará la incógnita de la que se verán ensalzados un puñado de jóvenes agraciados, ya millonarios, a los que la ruleta de la fortuna les emplazará a ocupar el lugar de las estrellas. Todo por meter la bola en el lugar que marca el reglamento, creado para el disfrute, pero administrado para el negocio pleno. Así lo vemos y así lo han convertido, en la historia de las vanidades. Mientras, el puto amo se enseñorea, al tiempo que consigue lo que se le place...    

jueves, 11 de junio de 2026

Pretensiones espirituales

 

 

Imagínense un mundo sin pertenencias, sin élites que no se cansen de apropiaciones indebidas, de fronteras que cierren el paso y de sectas ideológicas que eviten la insumisión de las personas. ¿Nos quedaría espacio para poder retozar con el espíritu? Desde luego que sí, que seríamos más libres de poder alcanzar algunas de las aspiraciones con las que contamos algunos, pero sabemos que no hay nada gratis, que todo tiene al menos el precio de tenerlo que conseguir con mucho esfuerzo y sin descanso a lo que parece que no estemos dispuestos de raíz.  

 

Y si hablamos de espíritu, muchos se confunden con la explicación, se evaden por las ramas del materialismo impuesto que nos hace estar más pendientes de lo último que podamos comprar que de lo que flota en el ambiente para hacerlo desechar de inmediato. Y es el espíritu el que primero se desecha, como intrigante más que como poseedor, de una serie de razones más sublimes que la materia.

 

La propaganda nos bombardea con bombas de racimo, esparcidas por terreno muy abonado para la compra. Me hace mucha gracia cómo se nos sugestiona con la idea de que haya buena y mala propaganda, cuando toda ella adolece del recurso a la reflexión sosegada, que dejamos convenientemente aparcada para que no se interponga al deseo. Sí, así tenemos establecido nuestro comportamiento social, más enfocado al tráfico de cosas que se compran con dinero, más que a lo que pueda conseguirse con la idea razonada de progreso del espíritu, sin duda más acorde con sensibilidad humana que sabe distinguir entre ambas posibilidades.

El consumismo es un cáncer que no distingue entre razas ni credos, solo persigue la creación de más desigualdad entre otras tantas percepciones más sutiles.

La materia gana sobre el espíritu y eso es bien sabido, por eso sería bueno que aprendiéramos a combatir, con más esfuerzo, esas tendencias nuestras a poseer el bien fabricado para nuestro deleite posesivo, bien sea en forma de último modelo de coche o de vestido, que suscite la envidia de nuestro vecino.       

domingo, 19 de octubre de 2025

Personajes clave

 

 

En la política, en la economía, en el pensar o en el proyectar, parecen quedar al margen, aparte del significado que para la historia tengan, aunque se van distribuyendo por ella para insuflarle a nuestros cuerpos, los de aquellos que vivimos casi a sus expensas, el vigor de las causas que previamente ellos han puesto de moda, atendiendo generalmente a sus propios intereses.

 

Y hoy los banqueros han puesto de moda erigirse en concentradores de poder como demostrándole al mundo que se bastan ellos solos para hacerlo. En el caso del BBVA queriéndose engullir al Sabadell, reluce la figura de un tal Sr.Torres, como artífice de la operación orquestada con mucha soberbia, pensando que sería cosa de coser y cantar, hasta el punto de darlo casi por descontado.

 

Y todo viene a cuento del papel que juegan con respecto de la Sociedad a la que dicen servir, pero que la realidad demuestra en buena parte lo contrario, a tenor de los incesantes aumentos de beneficios que al final de cada semestre nos ponen de manifiesto y que apenas suelen revertir en cuestión de zarandajas.

 

Ahora se nos enfrentar en los periódicos a quienes dicen ganan o pierden, pero con la salvedad de ganar en todos los casos más que perder, aunque en esta ocasión no se haya dado el refrán de que el pez chico siempre se come a grande. También se habla de la incidencia que hayan podido tener los políticos en el resultado, pero prima sobre todo la actitud individual de los accionistas de ambas entidades a la hora de sopesar sus propios intereses.

Ocasión propicia, para resaltar el poder que les es conferido a los banqueros frente a la nada indulgente inclinación de prodigar a los clientes más y más comisiones, en cada relación siempre necesaria, que haya de mantenerse con las agencias de servicio público diseminadas (cada vez menos) por el territorio, con enfoque preferente hacia lugares donde el capital se hace más visible y no donde sería más necesario, allí en los territorios donde brillan por su ausencia.  

La imagen de prepotencia que se nos ha mostrado, deja bien a las claras esa intención egocéntrica de quienes se creen sobrados y por encima de todo aquél que a sus pies deba rendirse. Prácticamente el mundo entero. Personajes clave que pintan mucho también en política. 

viernes, 22 de agosto de 2025

Mio, tuyo, nuestro...

 

 

Pronombres posesivos que todo lo alcanzan, que todo lo apropian, incluso cuando haría más falta ponerse a compartir cuando escasea. Nos hemos adentrado en tiempos en los que miramos mucho más por lo nuestro que por lo que necesitamos todos y no solo de lo material, que tanto abunda y a veces se desperdicia, sino por lo que nos abundaría más al espíritu.

 

Parece que de lo del espíritu, de lo que no se ve pero se siente, la gente se acuerda poco y reside en la soledad, que inunda de carestía el alma. Tantos, tantos habrá en estos días, lamentándose de lo que hayan perdido, que posiblemente se olviden de los buenos tiempos en los que apenas carecían de algo y vivían felices pensando en lo que habría de ser su futuro, todavía más prometedor y plácido. 

 

Solo cuando volvemos a ser dependientes, cuando todo parece nublarse por el humo, desafiante y negro, adelantado a la voracidad del fuego, nos damos cuenta de esa fragilidad que siempre nos estuvo acechando y no nos hacía verdaderamente conscientes de lo que podría acabar devorándonos. 

Ahora lo mío ha perdido carácter, lo tuyo se desvanece y lo nuestro no forma ya parte del universo fácilmente asimilable, ahora habrá que volver a empezar y lo habremos de hacer todos juntos, hombro con hombro, codo con codo, voluntad con voluntad, cosidos a mano y con fuerza para que no se nos olvide que estamos hechos de barro, pobre pero moldeable que, unido al querer hacer, vaya dejando atrás todo lo malo que fue pensar solo en ti mismo, utilizando los posesivos como única tabla de salvación, en momentos en los que no sirve de nada insuflarlos de materia vana.