miércoles, 7 de enero de 2026

Más allá

 

 

Si no lo hubiera, estaríamos realmente perdidos, pero sabemos que el Apocalipsis, que tanto juego dio en el pasado, solo está hoy en las mentes atormentadas por los sucesos que acaecen , a los que no se les ve salida. Pero no, hay futuro más allá y conviene no olvidarnos nunca de que existe y que debe ser conquistado no solo por las tendencias en uso, significativamente anti-humanistas, sino por todas aquellas verdades que teníamos perfectamente asimiladas y se nos quieren convertir en paja.

 

Cuando se vino abajo el Imperio Romano seguro que ya pensarían sus moradores que venían los bárbaros a ejecutar, en medio de las persecuciones violentas de Domiciano, lo que posteriormente acabó dando origen a un tiempo nuevo. Pensar entonces que todo acababa podría ser comprensible, pero es la Historia, con mayúsculas, a la que apenas concedemos sus efectos comprensivos, la que nos sitúa en esa parte de verdad que nunca se extingue: la de que cualquiera que llegue a este mundo tiene la posibilidad de modificarlo, solo hace falta poner los medios, esos que casi nunca vemos al alcance.

 

EE.UU. no es solo su presidente, aunque sus palabras, sus gestos, estén ahí como certificando que su poder es omnímodo aunque, al menos en lo cultural, sus incorrecciones nos muestren a un millonario subido de tono, dispuesto a hacer de lo suyo el eje principal de todas las suertes.

Imposible parece que terminen triunfando sus tesis, en medio de tanto descalabro que afecta a tantas personas. Imposible que caigamos todos en la vacuidad de sus contenidos o simplemente de promesas incumplidas, la reacción general no se va a hacer esperar y lo hará cuando se vean remedios estructurales que pongan a cada cual en su sitio, no solo en las alturas, también en el llano.

Fijémonos en las hormigas, pacientes, trabajadoras, siempre bien encaminadas, dispuestas cada una a realizar su trabajo perfecto. La confianza tiene que ganarse día a día, sustituyendo lo falso e imponiendo lo verdadero, que es como se empieza todo, para restituir la fe antes perdida.   

Alta política

 

 

¿Sabemos algo, o no sabemos nada? Esa sería la cuestión de fondo a dilucidar y creo que más bien estaríamos en lo segundo, a partir de las interrogantes que se plantean en aquellos asuntos que, a principios de este año tenebroso (por lo que aparenta) se van a seguir suscitando, en tanto se posicionan nuestros titubeantes líderes europeos. ¿Lo harán al unísono, o derivarán según los intereses particulares de cada cual? Si lo que se espera es que lo hagan en conjunto, tendríamos que saber equilibrar antes los poderes con los que cuenta el Imperio, que no son pocos, y cómo pretende utilizarlos en contra de cualquiera que se oponga.

 

La maravilla reside en la fortaleza que pueda seguir exhibiendo, pactando antes con aquellos que les puedan hacer sombra y que pasaron de ser enemigos a aliados; toda la verborrea que medie durante la toma de posiciones, no puede significar más que eso, verborrea. Mientras tanto, los objetivos marcados con opacidad, sin mostrar ni una sola de las cartas en público, van a seguir un curso que tendrá de todo menos comedimiento, puede que sigan por lo tremendo, que para eso no dejan de llegarle al puto amo  señales evidentes de que, ni dentro ni fuera de su ámbito, va a salir nadie capaz de pararle los pies y no solo a él, también a los que le acompañan, que también son más que fuertes, apostando al alza para salir después ampliamente beneficiados.

La democracia, en tanto, podrá seguir esperando, sobre todo en Venezuela, hasta que le salgan pelos a las ranas, con toda esa serie de malversadores que la siguen dominando, que no son tan malos como los pintan a juicio de quienes han demostrado, con creces, saben hacer negocios, mucho mejor de lo que la Sra. Corina podría garantizarles.

El corte de mangas que el propio Trump le ha hecho a las derechas, es para completar el top ten de los memes que circulan por el mundo. Adivina, adivinanza... ¿quién seguirá impartiendo doctrina liberal en el mundo?.

lunes, 5 de enero de 2026

Contraste de pareceres

 

 

Es decir, aprender a saber diferenciar entre lo que nos ofrece la vista y el acercamiento a la realidad que se nos quiera imponer por distintos motivos. Es verdad que esta última se nos suele presentar con carácter indefinido, con recovecos que se nos ocultan por distintas razones, también las propias, que se ven influenciadas por esos aspectos más favorables, de las opiniones más ajustadas a nuestra razón, en el momento determinado en que acontecen los actos en discusión. Si esa razón varía, si permitimos que nos conquisten aquellas tendencias de moda que se anteponen al raciocinio, no vamos a poder ser justos con la integridad con la que debamos juzgar.

 

Los juicios paralelos se forman a base de opiniones y tantas veces sin contrastar por medios a nuestro alcance, solo por impresiones relativas a lo que nos marca un subconsciente demasiado embebido, no liberado de ataduras que ideológicamente pueden marcar el parecer.

 

La confrontación de dictaduras a la que asistimos, de corte radicalmente opuesto, debería ser vista con la necesaria imparcialidad que marcan los hechos, sin actuar de parte hasta que las comprobaciones resulten operativas, si es que dejan de funcionar las influencias de los encargados de emborronar noticias y nos sumen en ese limbo en el que es fácil perder el norte. Ya hasta el torero señorito, harto de producir sangre de toro, se muestra en sintonía con una de ellas y le recomienda a su jefe que nos asista, a los españoles, en la situación, para él similar, que ofrece el Gobierno de España.

Las sintonías no han tardado en aparece por ambos lados, aquí por parte de exiliados con dinero suficiente, allí por parte de otros que, con apenas unos pocos euros, tienen que sobrevivir como pueden. En el contraste que ofrecen, me da por pensar en los perjuicios que nos acarrean quienes pretender movilizar a unos contra otros y sin hacer disquisiciones, solo mediando exabruptos para tratar de inclinar la balanza.

Yo de momento me quedo con el hecho de que se han provocado, entre ambas, incautaciones de derechos fundamentales que han supuesto el sufrimiento y hasta la muerte de personas inocentes, a las que habría que reparar de algún modo y no solo robando también su impreciso futuro. Vaciar las cárceles de Venezuela es la primera urgencia, pararle los pies a Trump, la segunda. Pero ocurre que el poder se decanta por este último y hasta sus últimas consecuencias.