¿Sabemos algo, o no sabemos nada? Esa sería la cuestión de fondo a dilucidar y creo que más bien estaríamos en lo segundo, a partir de las interrogantes que se plantean en aquellos asuntos que, a principios de este año tenebroso (por lo que aparenta) se van a seguir suscitando, en tanto se posicionan nuestros titubeantes líderes europeos. ¿Lo harán al unísono, o derivarán según los intereses particulares de cada cual? Si lo que se espera es que lo hagan en conjunto, tendríamos que saber equilibrar antes los poderes con los que cuenta el Imperio, que no son pocos, y cómo pretende utilizarlos en contra de cualquiera que se oponga.
La maravilla reside en la fortaleza que pueda seguir exhibiendo, pactando antes con aquellos que les puedan hacer sombra y que pasaron de ser enemigos a aliados; toda la verborrea que medie durante la toma de posiciones, no puede significar más que eso, verborrea. Mientras tanto, los objetivos marcados con opacidad, sin mostrar ni una sola de las cartas en público, van a seguir un curso que tendrá de todo menos comedimiento, puede que sigan por lo tremendo, que para eso no dejan de llegarle al puto amo señales evidentes de que, ni dentro ni fuera de su ámbito, va a salir nadie capaz de pararle los pies y no solo a él, también a los que le acompañan, que también son más que fuertes, apostando al alza para salir después ampliamente beneficiados.
La democracia, en tanto, podrá seguir esperando, sobre todo en Venezuela, hasta que le salgan pelos a las ranas, con toda esa serie de malversadores que la siguen dominando, que no son tan malos como los pintan a juicio de quienes han demostrado, con creces, saben hacer negocios, mucho mejor de lo que la Sra. Corina podría garantizarles.
El corte de mangas que el propio Trump le ha hecho a las derechas, es para completar el top ten de los memes que circulan por el mundo. Adivina, adivinanza... ¿quién seguirá impartiendo doctrina liberal en el mundo?.
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