jueves, 19 de marzo de 2026

Papel y materia

 

 

Sorprendente, la acción que provoca una guerra accionada a conciencia, sin que esta tenga visos de poseerse en manos de gentes que solo adoran la cultura del poder, en tiempos en que el humanismo ha perdido casi todo el sentido. Ahora tenemos a gente "importante" reunida para observar, desde su balcón, todo aquello que les preocupa a los efectos raquíticos de las economías. 

 

La destrucción implica reponer los anteriores cauces, pero... ¿cómo se instruye una reconstrucción, sobre las mismas bases de las que siempre dependimos? Difícil se intuye, pensar que Lagarde lo pueda arreglar subiendo o bajando los tipos, o que el billete verde, emitido a discreción para salvar los muebles, sin la consideración primera y principal de parar de inmediato una guerra iniciada desde un minúsculo país y desde una mente perversa.

 

Ahora que confluyen las prisas por arreglarlo todo, lo macro y lo micro, no queda tiempo para la contemplación de lo que pueda servir la razón secuestrada, solo es momento de poner a salvo lo que queda y, si se puede, aumentar el lucro para el futuro, que camina incierto y con prisas por retener los prejuicios, antes de que, este mundo nuestro, se acabe pronunciando y sin remedio por la sima abierta a propósito.

El Imperio Romano acabó subyugado por el mundo bárbaro, destructivo y sin clase, arropado en la fuerza bruta de sus gentes incultas. La premonición sobre lo que pueda depararnos el futuro inmediato, solo es cuestión de seguir atentos a los acontecimientos que se estén preparando desde distintos puntos de observación, que saben bien de materia y tienen mucho papel preparado para lo que surja.   

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