domingo, 5 de abril de 2026

Autodefinido

 

 

Tratándose de un juego, el de buscar palabras y ajustarlas en el contexto del crucigrama, diremos que estamos todos al día, a la hora de matar el tiempo libre, combinando sinónimos y antónimos, a la vez que nos distraemos. Otra cosa será enfrentarse a lo que nos plantean los juicios que se iniciarán en los próximos días, y que posiblemente se terminarán resolviendo, aunque no sin antes abocarnos a problemas de distinción entre los propios interesados, a saber, si los castigos a imponer por los jueces serán verdaderamente de utilidad para que los delitos no vuelvan a producirse, al menos, con aquella "naturalidad" con la que se orquestaron por personas en las que los ciudadanos llegaron a confiar y que después provocaran tanta desconfianza.

 

Son varios y de diversos calibres, según las calificaciones que circulan por los medios, que los tratan por colores, blancos, grises o negros, según su importancia, aunque para importancia cualquiera que atentara contra la supuesta honestidad de los políticos implicados. Pero la primera de las objeciones, sin duda alguna, es la del tiempo tomado en la instrucción que, en términos de afectación, ofrece lagunas en las que se habrán podido bañar, sin desnudarse, muchos que se las apañaron para salir por cualquier puerta falsa o, si no lo hicieron, se han permitido deslucir, casi por completo, muchas de las consecuencias que casi nadie reconoce o ha olvidado a propósito.

 

¿Qué decir de los resultados económicos? Poco o nada sobre lo recuperado, a pesar de lo dilatado y conciso en el tiempo, los cambios físicos de los personajes involucrados, su falta de memoria, etc.etc. con especial cuidado en que no se vean afectadas sus "seguridades jurídicas" defendidas, cómo no, por los artesanos (caros) adscritos a despachos de abogados a nombre de gentes también ilustres, a los que ni Vd. ni yo podremos nunca acudir.

Esperemos a ver, pero no confiemos demasiado en que sea del agrado de los paganos contribuyentes, agredidos por las cuantiosas "mordidas". No es de extrañar que no sumen desconfianzas, estando tan enchufados en los ideales, sin pararse en exigencias de "libro". Enfin, esperemos los resultados ahora... 

sábado, 4 de abril de 2026

Algo se mueve

 

 

Al fin aparece algo en el horizonte, que quizás nos haga pensar que no todo es horizontal ni perfecto, ni que las personas son incapaces de movilizarse por lo que más les conviene, más allá de asistir a sus perentorios deseos de atender sus gustos. Desde luego que es incómodo, incordiante, capaz de provocar un estrés que durará el tiempo necesario hasta calmar esa frustración que está durando demasiado y que los políticos solo hacen que mantenerla e incluso aumentarla pero, cuando se colma el vaso, habrá que hacer lo necesario para que no se derrame el agua por más tiempo.

 

Eso parece ser lo que esté ocurriendo ahora en Tel-Aviv, la ciudad del Oriente bañada habitualmente por el sol, en la que las cosas aparentan no tener reflejos, ni hay espejos en los que mirarse, mientras las sirenas incomodan mucho más de la cuenta a sus moradores. Es hora de salir a la calle a protestar y se hace con las de la ley no escrita, la que se debe superponer a lo que mandan algunos desaprensivos, en contra de la mayor placidez perseguida: la paz.

 

La disconformidad ha saltado a las calles y se enfrenta a los agentes que están enseñados para reprimirla. Allí los ciudadanos deben ser mayoritariamente recelosos con las protestas, pero como se ha visto, hasta que la autoridad (incompetente) no cesa en intensificar una guerra que les está llevando a situaciones límite que, además, traerá consecuencias de muy grueso calibre para el futuro. Los lemas, según nos cuentan los noticiarios, se intuyen desde hace ya un tiempo y refieren dineros propios empleados en contra, posibles guerras perpetuas establecidas también en contra de pequeños negocios en crisis, o de la normalidad empeñada en inseguridad constante... toda una panoplia de casos que afectan a gentes sencillas que no se van a sentir nunca atraídas por la falsa promesa de un final definitivo.

Cuando un pueblo dice ¡¡Basta!! hay que atenderlo, porque si no terminará por decidir por sí mismo lo que le conviene, haciendo caso omiso de lo que promulgan sus gobiernos, cuando llevan tiempo dejando de hacer lo que deben... 

Exogenia

 

 

Aunque el "palabro" se las traiga, es solo una referencia a lo que nos pueda llegar desde fuera, y que quizás pueda ser la única manera de ver la Tierra desde perspectivas más halagüeñas. Así, añadir a la espectacular vista desde Artemis 2 de una Tierra tan diferente a la real, se puede convertir, para sus tripulantes, en una especie de cuento de hadas sobre el que hacer, todavía más sublime, un final más esperanzador que el que corresponda por ley del mal vivir y peor estar, entre humanos que aún no han aprendido lo suficiente sobre la perfecta convivencia.

 

Las imágenes que nos llegan desde la minúscula cabina, ni pueden ser más expresivas, con esa esfera que rezuma brillos, al tiempo que flota parsimoniosamente en el espacio. Ningún alienígena, de existir, se podrá hacer idea de lo mal que nos llevamos dentro y lo poco instruidos que estamos para llegar a buen puerto a ningún sitio. La comparativa con toda la ciencia que se haya podido concentrar, hasta lograr la conquista del espacio sideral, contrasta enormemente con la brutalidad y la impotencia para alcanzar esos mínimos que serían suficientes para llevarnos al menos con esa paz necesaria que podría ser capaz de lograr beneficios.

 

La semana que nos hemos dado de asueto, puede que haya servido, aunque solo en parte, para mitigar un poco los efectos de tanta noticia burra. Pero solo de ella se han podido beneficiar, sobretodo, los de la parte más bondadosa de la Fiesta, mientras que la desigualdad se ceba con todos los demás, que ni pueden ni saben sacarle más provecho porque, lejos de estar sobrados, están faltos y necesitados, sin la caridad que solo, cuando es sobrevenida y ampliamente anunciada, a bombo y platillo, aparece colmada de virtudes.

Todas las Semanas Santas son iguales, aparecen en medio del desierto, para desaparecer después, una vez recurridas las imágenes de los cristos y las vírgenes, sacadas a pasear como testimonio de un lujo rebosante.

El próximo año, si no hemos desaparecido por arte de algún mal nacido, volveremos a hacer lo mismo, para gloria y furor de unos ritos que permanecen para dar gusto a tradicionalistas y anclados en el pasado.

Desde afuera todo se ve mucho mejor que desde dentro...