Al fin aparece algo en el horizonte, que quizás nos haga pensar que no todo es horizontal ni perfecto, ni que las personas son incapaces de movilizarse por lo que más les conviene, más allá de asistir a sus perentorios deseos de atender sus gustos. Desde luego que es incómodo, incordiante, capaz de provocar un estrés que durará el tiempo necesario hasta calmar esa frustración que está durando demasiado y que los políticos solo hacen que mantenerla e incluso aumentarla pero, cuando se colma el vaso, habrá que hacer lo necesario para que no se derrame el agua por más tiempo.
Eso parece ser lo que esté ocurriendo ahora en Tel-Aviv, la ciudad del Oriente bañada habitualmente por el sol, en la que las cosas aparentan no tener reflejos, ni hay espejos en los que mirarse, mientras las sirenas incomodan mucho más de la cuenta a sus moradores. Es hora de salir a la calle a protestar y se hace con las de la ley no escrita, la que se debe superponer a lo que mandan algunos desaprensivos, en contra de la mayor placidez perseguida: la paz.
La disconformidad ha saltado a las calles y se enfrenta a los agentes que están enseñados para reprimirla. Allí los ciudadanos deben ser mayoritariamente recelosos con las protestas, pero como se ha visto, hasta que la autoridad (incompetente) no cesa en intensificar una guerra que les está llevando a situaciones límite que, además, traerá consecuencias de muy grueso calibre para el futuro. Los lemas, según nos cuentan los noticiarios, se intuyen desde hace ya un tiempo y refieren dineros propios empleados en contra, posibles guerras perpetuas establecidas también en contra de pequeños negocios en crisis, o de la normalidad empeñada en inseguridad constante... toda una panoplia de casos que afectan a gentes sencillas que no se van a sentir nunca atraídas por la falsa promesa de un final definitivo.
Cuando un pueblo dice ¡¡Basta!! hay que atenderlo, porque si no terminará por decidir por sí mismo lo que le conviene, haciendo caso omiso de lo que promulgan sus gobiernos, cuando llevan tiempo dejando de hacer lo que deben...
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