jueves, 14 de mayo de 2026

Abiertos en canal

 

 

¿Qué podemos hacer, aparte del seguidismo? Posiblemente nada más que sumarnos a uno u otro lado de la parrilla y proseguir la senda que desde más arriba nos marquen. Nuestro sino es tal, que nos desborda completamente el poder que nos sustenta; igual da que sea en los deportes que en la política, que seguimos con la mirada puesta en los triunfos que consiguen, según dicen, para nosotros, pero que disfrutan solo ellos en demasía.

 

Como las reses, cuando son diseccionadas, nos abren en canal y nos reparten por lotes atendiendo a la calidad de nuestros miembros: por un lado las partes más nobles y por otro los despojos, para ser consumidos con distintos precios. Así estamos repartidos en los mercados y así funcionan a la manera de quienes los proyectan y dirigen.

 

La pieza a repartirse hoy es de una importancia extrema, nada menos que un Club de Fútbol que no tiene parangón en el mundo y sigue y seguirá siendo muy apreciado allá donde corra un balón y se metan goles en las porterías.

¿Quién puede dudar hoy de las estrategias seguidas para situarlo en el lugar que ocupa? Nadie, evidentemente, gustoso de co-disfrutar de los trofeos conseguidos y de las noches de pasión satisfechas. Su presidente ha llegado a violentarse por las críticas recibidas. No está acostumbrado a recibirlas, solo a disfrutar de las ganancias derivadas de una co-gestión bien llevada, aunque los títulos signifiquen para su hinchada un alimento insustituible.

Lo que les ocurre  a los grandes de los negocios (lo estamos viendo con las tecnológicas, con Elon Musk y Cía.) es que prefieren quedarse solos para dominar por completo el "cotarro" sin tener que dar explicaciones ni participar a nadie de sus logros infinitos, que para eso se lo están currando ellos, asumiendo las cargas que les provocan sus desagradecidos seguidores, pobres como ratas, dispuestos a hacerles la vida amarga y su autoestima incompleta.

Sigamos pues dispuestos en el matadero, esperando que nos llegue, al fin y al cabo, la hora en que tengamos que acabar siendo engullidos del todo... 

 

 

 

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