Cuando al doblar la hoja no coinciden los gráficos es que el dibujo no está bien diseñado o figura distorsionado desde un principio. En el PSOE están tocando arrebato, seguramente se hayan desenvainado los sables y esté cada cual por su lado, esperando recibir noticias. Es hora de que las afinidades se pongan de manifiesto y lo hagan cuanto antes, no vaya a ser que aparezcan nuevas figuras que acaparen el vacío que puedan dejar otras.
Todos los partidos políticos sienten la necesidad de renovarse o morir en el intento, aunque en el caso español cualquier renovación pase por la asunción de criterios fósiles. Las intromisiones de González o de Page solo pueden ser vistas como demostración de un ego supino, que en su propio ambiente necesita ser cultivado. Sobretodo en el caso de Page con el respaldo de la derecha más viva de su Comunidad, con la que se lleva a las mil maravillas. El nunca fue de izquierdas y Felipe lleva años que tampoco.
La realidad de Zapatero, por lo que sea, ha dejado de ser lo que era, afincado en un buenismo que, como se está viendo, no era tan bueno, y eso con presunción de inocencia y todo. Claro que pensar que los próximos al poder puedan llegar a ser ángeles, es de un infantilismo preocupante a según qué años. Lo de que el poder corrompe, frase acuñada a finales del siglo XIX, no tiene vuelta de hoja y esa sí con asimetría, donde casan izquierda y derecha milimétricamente.
La historia seguirá sus pasos, orientada quizá a diferentes cauces, pero siempre con esa sensación lacrada bajo el fuego de la llama, que induce a pensar que estamos y estaremos en manos de quienes puedan hacer de nosotros cuanto deseen y sin que seamos capaces de desasirnos del todo.
¿Vendrá la alternancia indeseada? ¿Sobrevivirán los retazos de aquella izquierda ilusa? No es cuestión de hacer acertijos, será lo que tenga que ser y vendrá de la mano de los más interesados en que exista algún cambio...
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