martes, 26 de mayo de 2026

Demolición

 

 

Un placer de los sentidos, para quienes ven cómo impacta la bola enorme sobre lo que fuera construcción notable, aunque no todo el mundo se regodee de ello. Son esos sentidos que se extrapolan, en virtud de las necesidades que van surgiendo, a medida que avanza la historia particular de cada momento.

 

Esa marcha a la que llamaron por la dignidad, quizás sin saber muy bien lo que significa la palabra en toda su amplitud, nos reflejó, a través de imágenes, justo lo contrario, es decir la indignidad de una falta de respeto a los principios asumidos por la mayoría, que contempla absorta la ingravidez de unos cuantos insensatos que pretenden acabar por la vía rápida lo que tanto costó levantar durante años. La violencia ejercida en palabra y obra, invalida por completo los efectos de cualquier intento de defender cualquier causa.

 

Personas mayores que han conocido sobradamente los efectos de una dictadura, clamando contra otra supuesta dictadura que les permite acciones jamás ensayadas con Franco, es la paradoja que evidencia hasta donde puede estar calando la sinrazón de la ultraderecha que ensalza al corruptor como si fuera adalid al que premiar por los delitos cometidos. Supuestas amas de casa, resignadas a acatar los principios que les imponen sus maridos, profiriendo insultos escandalosos a una figura que ni conocen ni mucho menos pueden enjuiciar, desde su más inculta preparación política.

Lo peor de todo... el encabezamiento de la marcha, por gentes que fueran miembros de una derecha, que se decía civilizada, a la que le llovieron escándalos por medio de ranas. 

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