lunes, 18 de mayo de 2026

Generadores atascados

 

 

La impresión existente entre la población, sobre los fallos de generación que persisten y que no están motivados, proviene quizás de ciertas conexiones que, a falta de revisión, no funcionan como es debido. Así al menos se pronuncian quienes ocupan puestos por los que se ha de conducir la energía, que son capaces de comprobar cuán necesarias se hacen las revisiones casi constantes de los equipos que, hasta hace no mucho, funcionaban perfectamente.

 

Pasar de un extremo al otro, además de crear inseguridad, somete a presiones antes no contempladas, de las que muchos no quieren responsabilizarse. En mis relaciones laborales, en tiempo activo, tenía un compañero que no dejaba de señalar que, para lo que le pagaban a él, no tenían derecho a exigirle; una conclusión, desde luego, poco convincente, conociéndole como se le conocía sobradamente por su aversión al trabajo.

 

Empecemos a echar cuentas, comencemos a resituar cada cosa en su lugar, a devolver los conceptos al modo primitivo y no tardaremos en caer en la cuenta de que las desviaciones sufridas no han sido en todos los casos lo prudentes que debieran haber sido, sino que han servido a veces para atascar los procesos regenerativos que había que haber hecho y se han ido dejando para después, como esa labor que, por desagradable, no se quiere atender con la premura que debiéramos. 

La sima que hemos ido abriendo entre generaciones, ha hecho también lo suyo, y lo que para unos resulta demodé para otros resultaba tan básico que debería considerarse insustituible. La adaptación al medio ha resultado ser un problema que, de no resolverse, afectará a los fluidos, haciéndolos torpes y agostados. La resiliencia se impone y con ella el amor y la pasión que nunca debieron perderse...    

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