Se ofrecen a menudo cuando escasean las soluciones, se acumulan los errores, se dan palos de ciego... sin acertar en la confluencia de caminos que se ofrecen, para darle mejor sentido a la marcha. Se dirá que es producto quizás de un desgaste, en procesos de larga duración en los que la única salida era seguir siendo los mismos, con el mismo traje de pana que llevara aquél presidente carismático que logró la mayor concentración posible en el ideario socialista, hoy completamente reducido a escombros.
La socialdemocracia, sostenida en nuestro país por esos grupos de izquierda minoritarios que al tiempo que la bendicen, por su dependencia, la maldicen por su tendencia inmovilista, está en horas bajas y solo necesita un empujoncito para terminar de precipitarse. ¿Estaremos en el momento señalado para tal circunstancia? Siendo lo que ha sido Zapatero en la parte positiva, en la negativa fluyen poderosas razones que acrecientan las dudas y en el mar de trampas en que se halla, es fácil que resbale en alguna y veamos cómo la ultraderecha consigue el deseado éxito que persigue.
Si su economía liberal manda, se tendría que reconocer que va a remolque de unos presupuestos que persiguen sus aliados, pero que nunca llegarán a término, gracias a todos esos elementos que pueden incidir en políticas presupuestarias con sesgo capitalista. Los reproches son continuos desde algunos márgenes del propio gobierno y lo vemos, sin producir escándalo, a cada paso, precisamente con los Presupuestos Generales sin aprobar.
Los casos alemán y francés están ahí para constatar la mala racha y el ascenso simultáneo de la radical derechista con la que no tienen prejuicio de alistamiento la que se dice conservadora y amante de una justicia social que, en sus tiempos de gobierno, se ha señalado justamente por lo contrario, con casos, además, de grave corrupción anotados por la Justicia, a la que recurren con cotidianidad, cuando les viene bien y les hace falta.
Todos esos partidos minoritarios que ahora muestran sus reticencias por el caso Zapatero, tendrán que vérselas en lo sucesivo, y de seguir perdiendo votaciones, en una escalada que les hará pagar con creces su atrevimiento en el apoyo a Sánchez, de ahí que sea ahora Rufián quien pretenda capitalizar la ofensiva de una izquierda capaz de prometer, con posibilidades, una huida hacia adelante.
Podríamos estar haciendo distintas simulaciones, para imaginar las perspectivas de lo que pueda ocurrir cuando Sánchez ya no esté y la socialdemocracia que representa termine sus últimos días. Inconsistencias para dar y tomar frente a un futuro tan complicado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario