O el comentario vulgar que surge en cualquier ambiente, sofisticado o sencillo, en el que se pone también en juego el nivel de los participantes, sean de clase baja o de clase alta, funcionarios o empresarios, laicos o religiosos, jueces o políticos de altura, militares o policías, que se ven obligados a participar en cualquier concierto que les corresponda interpretar, con arreglo a lo que se esté instruyendo en cada momento.
De cada participación se pueden sacar conclusiones después, para asumirlas en el puesto de trabajo al que haya que acudir al día siguiente. Por eso quizás se diga que los jueces no puedan ser del todo imparciales, al verse sugestionados por lo que se pueda pensar después de lo que cada cual interprete y de lo que haya que dar cuentas a quien corresponda en la escala superior.
Quizás lo que Vd. o yo pensemos no tenga la misma trascendencia, pero tratándose de gente importante, que maneja asuntos delicados, las cosas cambien a modo influyente, mucho menos imparcial de lo que pueda pensarse.
Viene a cuento de lo que algunos jueces podrían estar practicando en privado, sobretodo cuando se ausentan por vacaciones y pueda quedar, sin tratar debidamente, lo que se iniciara con meditada estrategia. Si las cosas tienen que funcionar, no pueden quedar teclas sueltas sobre las que cualquiera pueda actuar impunemente.
Añadamos cierta impasibilidad acumulada, en quienes se han venido acomodando a lo que se hubiera dispuesto desde los centros de poder, y estaríamos hablando de juegos de estrategia con los que poder derribar a un enemigo que empieza ya a sentir las muestras de fatiga, ante tantos errores cometidos.
Todo ese cúmulo de acciones iniciadas, regadas de buena dosis informativa, sea o no verídica, refrendada, distribuida sin ética periodística, pueden marcar un sinrazón que acabe dando al traste con cualquier formulación que esté funcionando, aunque lo haga bien incluso.
No hace falta ser muy puntilloso con el análisis de lo que está ocurriendo, para darse cuenta de que cada día se van sumando consecuencias negativas que, sean o no verdad, minan el poco desarrollado intelecto de quienes no tienen tiempo para pensar en lo que de verdad les conviene, empezando por aquello que pueda caerles encima.
Las ideologías se siembran en momentos indicados para que acaben, con el tiempo, ofreciendo sus frutos y, contra más se riegue el campo, los frutos se verán mucho más crecidos. Sigamos pues observando la labor de las distintas comidillas, para ver cómo gestionan sus cosechas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario