En nuestra anónima cita de hoy, hablemos de otras citas, las que protagonizaran esos buenos amigos, Trump y Natanyahu que no pasan por las mejores horas y, seguro, habrán decidido cosas que tenían en común acerca del cómo y el porqué en modo sustantivo y no como debieran haberlo hecho, con miras al pueblo que ambos gobiernan.
¿Que pueden haber estado tramando? ¿el fin de las guerras iniciadas? ¿el progreso de sus ciudadanías? ¿su responsabilidad en asuntos de estado? Quizás esté llevando demasiado lejos las expectativas de quienes carecen de diferentes a las suyas propias. Quizás lo que se les pase por la cabeza sea aprovechar el tiempo que les queda de gobernar para rematar lo que se les haya ido quedando por el camino, después de haber masacrado a tanta gente desconocida pero al fin y al cabo redundante en sus objetivos.
Seguro que van a pasar a la Historia ambos, como lo hicieron otros tantos autócratas que la encaminaron por derroteros tan desafortunados para la Humanidad, creída en su fortuna. En esta complejidad tan enorme que constituye el mundo, tiene que haber de todo y sería lógico pensar que en sus vaivenes haya siempre alguien que distorsione su rotación, día tras día, pero cuando advertimos que algo no funciona bien, también podríamos ser capaces de revertirlo. La pregunta es si queremos hacerlo o nos vemos tan sumisos e incapaces como para asistir a todo lo que nos echen.
Sigo creyendo todavía en ese activismo capaz de mover montañas, aunque sus signos no sean del todo palpables y sufran también, sus promotores, en las lagunas de su entendimiento. No importa, sabiendo que existen, lo que hay que hacer es ayudarles en lo que podamos, mientras nos pueden los otros.
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