jueves, 23 de julio de 2026

Mano dura

 

 

Me pregunto qué delito habrán cometido los cubanos para ser tratados como lo están siendo. Ponerse en su piel sería solo cuestión de vivir con la luz apagada, durante unas cuantas horas, en nuestro ampuloso mundo donde no falta nada. Solo fue aquel apagón que sufrimos y saltaron todas las alarmas como si nos fuera la vida en ello. A diferencia, aquel pueblo caribeño recio, se ha venido acostumbrando a carecer de casi todo y lo compensa con la alegría de vivir los rayos de sol y sus finas playas.

 

Frente a esa dureza increíble a la que se ve sometida, mayormente por otro cubano, que disfruta en el país vecino de condiciones extremadamente dulces, apenas vemos reacciones en su defensa y los hoteles que daban cobijo a los turistas enamorados de la isla, han salido pitando de ella por unas razones económicas que distinguen su buena marcha anterior, en perfecto orden de libertad de negocio.

 

Las imágenes que nos son servidas, no pueden ser más tremebundas, mientras están al acecho unos cuantos buitres prometiendo una liberación absoluta, a cambio de la radicalidad en el ideario, asumido por una población que hace mucho que dejó de creer en él pero sabía vivir del juego de la palabra y el acondicionamiento a lo que pudiera mantenerles con vida.

Los adalides comunistas les abandonaron a su suerte, pero también lo han hecho quienes desde la humanitaria Europa se olvidan del cariño que merecen esos habitantes de la isla perdida.

Ojalá puede convenirse alguna solución, pero sin tener que renunciar, por completo, a esa sabia manera de entender la vida a la que nosotros renunciamos hace ya mucho tiempo...     

No hay comentarios:

Publicar un comentario