jueves, 13 de agosto de 2026

Distintas velocidades

 

 

Quienes conducimos vehículos aprendimos sobradamente el uso de las distintas marchas que se aplican en la conducción. La primera para iniciar la marcha y, en ocasiones difíciles, sostener por completo al caballo disparado. La segunda para prolongar la iniciación y así sucesivamente, hasta encontrar la mejor utilidad en el tránsito. Eso hasta aparecer el cambio automático que lo acaba resolviendo todo, asemejando la conducción al simple pasatiempo entre el inicio y el destino.

 

Viene a cuento lo anterior para identificar los usos de nuestros ministros en el gobierno. El Sr. Marlaska contemporizando con el vecino engreído a quien no cesa de alabar en público, La españolísima ministra de la Guerra reafirmándose como nunca antes lo hubiera hecho, motivada quizás por las presiones ejercidas desde la trama oscura, que nunca consentirá actitudes diferentes. Materias discordantes que resuenan en las calles, mientras la apariencia en Ceuta acumula retrasos inexplicables.

 

Todo se vuelve más complejo de lo que, para el lego, pudiera tener resolución fácil, en un contexto fabricado a propósito para incidir en las debilidades de una Europa decadente. O si no, que le pregunten al triplete autocrático por donde se están buscando las maneras de acabar con aquella Europa, la que se hacía cargo de las promesas de conversión de los estados en democracias inspiradoras. 

Quizás estemos presenciando una decadencia imparable, después de haber inflado un globo durante décadas, que puede acabar estallándonos a todos en la cara.

Me viene a la cabeza ahora aquél Imperio Romano, digno de la máxima alabanza, rendido a unas hordas salvajes que, sin la organización ejemplar de sus enemigos, dieron por concluida su derrota. 

A mi me seguirá gustando la conducción de siempre, apreciando el sonido de los motores por cada una de sus fases, hasta completar el trabajo agradable de movilizarte de un punto a otro.

La pobre Europa, dirime sus estadios en fases, por las que parece no escuchar el sonido de las marchas.   

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