viernes, 4 de septiembre de 2026

En línea

 

 

La derecha va dejando constancia de alineamiento en todo el sistema planetario. La fuerza se retroalimenta con cualquier crisis migratoria, y ésta, cuando la quieren poner al día permanentemente, da mucho réditos entre los que no quieren ningún tipo de mezcolanza, solo la que porta consigo una buena billetera. Eso sí que da réditos.

 

Netanyahu aviva la cuestión que le compete, que no es, ni más ni menos, que la de expandirse para acompasar su potencia en alza con la magnitud territorial que precisarían sus colonos, para aumentar los kibuts, que han significado mucho éxito hasta ahora, promediando al alza una realidad que no cesa de imponerse.

 

Toda esa multinacional discordante, que sabe bien por dónde se anda, no dejará de impartir bulos para que todos se pongan de su lado, aunque sin convencer del todo. Las hordas comunistas, que están en horas bajas, sucederán en las izquierdas a los mismos que siempre andan discrepando, sin aportar soluciones para que las consideremos, al menos, un tanto viables. De eso se aprovecharán también los ultras, haciendo divino su ascenso meteórico, sobre todo en una Europa desgastada y timorata.

La ocasión la pintan calva, para un momento sobrevenido, sembrando por doquier la destemplanza. Las manifestaciones callejeras, lo dijimos antes, solo sirven para acentuar las promesas de salvación de un Trump que solo gobierna para sí mismo. 

Evidentemente, está en línea su estrategia decidida que, al menos hasta noviembre, cuando quizás encalle, sus conciudadanos establezcan si están detrás para apuntalarlo.   

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