Me pregunto si es posible adoptar una postura reactiva, cuando no existen garantías de supervivencia que puedan darte un mínimo de seguridad. ¿Qué puede estar pasando para que un funcionario, con pistola en mano, la descargue contra alguien que no conoce y a quien, supuestamente, tendría por objetivo defender como ciudadana? Lo reversible y bastante más lógico hubiera sido ponerse en calidad de servidor público, sin tener que usar tan diligentemente un arma que provocó la muerte.
Grave, muy grave la actuación del funcionario, sobre el que seguramente pesaría también la gravedad de su función pública, basada en determinaciones ajenas. Una nueva gota de agua en un vaso que podría rebosar y sobre el que podría recaer un manantial de pesadumbre, en las espaldas de esos jóvenes que cumplen una tarea sobre la que hay indicios de ilegalidad.
Así se están produciendo "accidentes" con resultado de muerte en una Sociedad que no acierta a oponerse a lo que le está llegando de manera inducida. Mientras, hay activistas que, como hemos visto, se juegan la vida por defender, sin armas, solo con su cuerpo gentil, a quien sufre persecución solo por intentar ganarse la vida en un país que no es el suyo, pero reconoce como válido en el que aportar lo que puede y sabe, con tal de hacerse un hueco.
Puede que llegue el día en que desaparezcan de la escena, por miedo a ser pasto de esa justicia inquisitiva que viene de arriba y se ejecuta sin pararse a pensar siquiera en lo procedente. Sería la manera de ceder el paso a quienes usan el poder para afianzarse aún más en lo improcedente.
Que surjan mártires por las esquinas, dispuestos a ofrecer sus vidas, nos retrotrae a tiempos pasados, pero evidencia que la Humanidad se sigue cobrando víctimas inocentes.
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