sábado, 7 de febrero de 2026

Diferentes planos

 

 

Observar la vida desde diferentes planos trae consecuencias. La primera, hacerse cargo del lugar donde estás y en el que resides para, desde él, aproximarte mejor a la realidad que te toca vivir y a la que estás expuesto y desde allí asumir, como segunda opción, conseguir lo que quieras hacer de ella tras fijarte un objetivo.

 

Para quien sea muy ambicioso y no haya sido dotado con la fortuna de nacer en cuna de oro, hij@ de reyes o heredero de apellido ilustre, con todo ya resuelto, puede resultar una aventura en la que, solo por participar, crees ganado el derecho al triunfo, sin pensar en la carrera que, al iniciarse, implica como mínimo el riesgo de perderte en el fondo de una sima. Mientras vas corriendo, ganando ventaja sobre los demás, el vértigo que sufres te envalentona y posiblemente cambie tu manera de ver las cosas, pero el análisis certero dependerá de expertos del comportamiento humano y yo no soy quien para juzgarlo.

El caso es que, llegado a un punto en el que la fama esté contigo y superes la barrera, a veces demasiado alta, de quienes para ti suponían el objetivo que buscabas, con todo el viento a favor, cruzarás los océanos que te propongas y obtendrás el aprecio de quienes quizás sufran por el agobio de unas vidas para las que nunca estuvieron preparados o, simplemente, no querían de ningún modo depender de su destino.

El ocio, la insatisfacción, la inapetencia de aquello que te ha estado proporcionando vivir en esa escala en la que no has de obedecer a nadie, solo seguir los pasos de la inconsciencia, quizás te haga buscar amigos y costearlos al precio que sea, incluida tu salud moral, viviendo a expensas de lo que surja.

Por fortuna no es el caso de la clase media, alienada por el trabajo y merecedora tras el esfuerzo, del que muchos jóvenes preparados de hoy, han huido hacia rincones lejanos de las industrias que les necesitan. Pero bueno, situarse a propósito en cualquier otro plano inferior, ganando en potencial humanista, sin el agobio de querer ser multimillonario, parece ser que sea, hoy por hoy, la opción más recomendable posible. Lo otro equivale solo a hacer de tus días un suplicio del que no se sabe bien cómo acabará, si careces del fondo y la catadura moral que otros practican sin mesura.

Hoy ya nadie de aquél primer plano quiere saber nada de lo ocurrido, no sea que puedas acabar siendo imputado por lo que viviste tras conocer a alguien que te ofreció una vida "distinta" para salir del marasmo de la riqueza. Maldito sea!!      

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