jueves, 26 de febrero de 2026

Meritocracia

 

 

La que nos muestra la extrema derecha de este país, resuelta a posicionarse en puestos de relevancia en los gobiernos de Comunidades, pero sin los mínimos estándares culturales que se requerirían para ejercer en la cosa pública, demasiado graves y costosos incluso para sus propios votantes.

 

El aliento que no cesan de recibir en la calle, por parte de personas interesadas solo en la inmediatez cortoplacista, desprovista de ese juicio necesario para ponerse a gobernar o, simplemente, querer ser gobernado, ha sido objeto de análisis por parte de expertos comunicadores políticos. Todos coinciden en señalar, no obstante, en que será necesario contar con ellos y con sus indelicadezas (para las mujeres sobre todo) para acabar derrocando a la izquierda y a Sánchez, cualquiera que sea el precio que debamos pagar entre todos los ciudadanos que tenemos derecho a voto.

Las cuitas que nos están mostrando también estos días, donde aparecen puñales y dimisiones sorpresivas, evidencian cuales son los objetivos perseguidos, que no son otros que los de instalarse, cómodamente, en sillones bien retribuidos, para hacer el "caldo gordo" de quien pueda necesitarles.

Si nos creemos la tesis de que solo las mujeres pueden ser las más perjudicadas, no podemos sino dar la razón que expone Sánchez, de que sólo ellas estarían en condiciones de ganar la partida de su propio progreso. Lo malo es que el machismo todavía empodera la gran ventaja técnica y son muchas de ellas las que no parecen tener claro que puedan acabar derrotando la lacra que las sigue deteniendo. 

Sin méritos pero con oportunidades, pueden seguir confiando en alcanzar puestos de relevancia. Solo habría que esperar que progrese la buena conciencia y el mejor sentido común instalados y a plena función. Esperemos que así sea. 

No sirven ni servirán nunca para gobernar nuestras vidas...        

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