lunes, 30 de marzo de 2026

Diosa Ocasión

 

 

Como ya tenemos ampliamente reconocido, debemos a los antiguos romanos muchas y buenas citas traducidas al mundo actual. En este caso nos referiremos a la diosa Ocasión, a la que pintaban, representaban, hermosa, desnuda y calva, de puntillas sobre una rueda y con alas en la espalda, como bien dispuesta a salir rauda ante cualquier nueva oportunidad que se le brindara.

 

Hoy la ocasión la brinda una guerra sin sentido, pero facilitante de grandes oportunidades de negocio a los espabilados que siempre lo encuentran, sobretodo si escasean los bienes o se hace comprometido conseguirlos. Pasó siempre y seguirá pasando, gobierne quien gobierne y se disponga lo que se disponga para prevenir el abuso. Coincidiremos, amigo lector, en que siempre va a ser difícil, no solo descubrir al deshonesto, sino evitar que los mercados no se sumen a la facilidad con la que los precios se expresan con total contundencia para llevar la inflación al punto de no retorno por el que son manejados ante cualquier contingencia: que suben los salarios, subirá el producto, que aparece una pandemia, se nos hará gravoso mantenernos en la línea de la que proveníamos, el caso es atender con la mayor celeridad posible su repercusión y también aprovechar el cambio de mentalidad que va a imperar en los consumidores, a los que solamente saber que es posible que, una carencia, tiene que ser salvada a toda costa.      

Industriales y empresarios también son muy conscientes del momento y, porqué no, se suman a cualquier ocasión, como la que ofreciera la diosa citada, saliendo despavoridos hacia ella hasta completarla, sin quedarse con la sensación de ser el último aprovechado.

Los ciudadanos, aún a sabiendas de lo que se encuentran, tampoco quieren ser los últimos en quedar desprevenidos, ejecutando los resortes a disposición, hasta padecer las cargas que ni los gobiernos ni sus proveedores, están dispuestos a perdonar. Sumemos a esto la falta de transparencia y nos encontraremos ante esa imperdonable lasitud de quienes, pudiendo hacer "algo", se olvidan de hacerlo, mientras la rueda gira y gira, sin dejar de parar, para terminar volviéndonos locos...   

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