Una actualidad que viene marcada por amenazas, destierro, pobreza... que, en un grado de extensión considerable, acrecienta la sospecha de un futuro de lamentable depresión con la que tener que convivir durante bastante tiempo, mientras no cesan de hacerse la pregunta sobre cuanto durará esa guerra de oscuro propósito y grandiosa pérdida.
El contraste dorado en la otra orilla, también se aja, se circunscribe a un oro que reluce menos y que solo acrecientan "macarras" de doble pelo o jeques de vigencia trasnochada, a los que EE.UU. quiere seguir apoyando, sin mediar en las idénticas culturas anti-fémina que achacan a Irán y que pervierten la idea feminista que aquí triunfa.
Se me ocurre que nuestras sociedades, imperfectas, puritanas y al tiempo corruptas, están en tránsito de desaparecer, fulminadas por amplios consejos de administración de multinacionales empeñadas en hacerse con todo, y una vez lo hayan hecho, ponerse a emprender la conquista del mundo exterior, todavía virgen y seguramente dispuesto a ser explotado también.
En tiempos se vaticinaba la derrota del capitalismo, pero estamos que viendo que, cuanto más salvaje, mejor se comporta, aunque sea en apariencia y sin desmerecer a lo salvaje. Ahora se concentran las fuerzas de la derecha implacable, que no cesa en atacar con toda clase de artilugios útiles de escaso valor probatorio pero aún válidos frente a la también escasa razón que domina tantos cerebros vagos, perezosamente puestos en marcha, asintiendo el lugar y fecha en que se producen sus peores ataques.
Sigamos viviendo cómodamente mientras nos dejen, esas clases medias que seguirán apreciando bondades que solo existen en sus atrofiadas mentes, hasta que nos borren del mapa.
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