domingo, 22 de marzo de 2026

Fanáticos

 

 

Si estuviera ya editado, que quizás lo esté, el informe sobre donde se concentran los fanáticos y cómo se comportan, podríamos haber salido ya de dudas, pero de lo que no dudamos ya es de sus efectos nefastos en pro de la más ordenada convivencia. Sin descartar a nadie y solo como referencia numérica, entre cristianos, musulmanes, sionistas, budistas... suponen un número elevadísimo a considerar, en términos de afectación de las ideologías.

 

Desde la aparición del sílex en la Edad de Piedra, los seres humanos encontraron la manera de deshacer, con ese material, cualquier vida que se opusiera a sus deseos y eliminara, a fuerza de golpes, a cualquier contrincante. A día de hoy los materiales se han perfeccionado mucho, tanto que no es preciso recurrir a los elementos más simples, sino a los sofisticados, en forma de bomba o de proyectil teledirigido.

 

Visto de esa manera, la de computar donde y cómo se concentra cada una de las ideologías nombradas, equiparables en su función destructiva, se debería pasar al siguiente capítulo, el de su capacidad, la de cada una de ellas, para lograr la victoria anhelada y sin ahorrar en fórmulas ya que después vendrá, si es que llega, una paz que renueve sus votos y se reconstruya, bajo el signo de una fe, expresada en superioridad palpable que omita incluso cualquier modo de clemencia.

Esa impresión que nos da, saber lo poco que hemos podido avanzar, a lo largo de los siglos, nos sume por fuerza en un sentimiento de abandono que hace decaer la esperanza, hasta el punto de tratar de dar por hecho la completa decadencia de la Humanidad, precisamente en sus momentos que creímos álgidos tras las conquistas filosóficas, técnicas, medioambientales... que teníamos en nuestro Haber pero sin hacerlas en absoluto virales.

Apena ver a tanto fanático predispuesto a la lucha por su preeminencia, sin pararse a pensar siquiera en todo lo que le esté afectando a su auténtica salud mental. Mientras sigan existiendo y reproduciéndose a expensas de sus líderes, no nos quedarán opciones para un mejor desarrollo.   

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