La facilidad con la que solemos olvidar lo ocurrido en tiempos no demasiado lejanos, tiene consecuencias sobre lo presente y lo sobre lo futuro. Es como si perdiéramos, casi por completo, la dependencia de un pasado que nos debería unir con lo que nuestros antecesores hicieron, con aquél sacrificio que tanto les llevaron a asumir riesgos y dificultades, pensando sobre todo en mejorar aquella vida que se les hacía superar, pensando en lo que vendría después.
La Memoria se quiere revivir, pero no hay demasiadas iniciativas dedicadas a rememorar, con aquello que los historiadores reclaman pero con poco éxito. Las Humanidades se están quedando fuera de lo que podría interesar, frente a una apuesta, cada vez más insistente, en proclamar todas aquellas voluntades que ahora están venciendo, en el panorama de un capitalismo salvaje que se pone por delante ese manifiesto que anula, casi por completo, la vuelta a ese pasado que antes era crítico y ahora se muestra indiferente.
¿Interesa recoger aquellos buenos principios con los que se apuntaba hacia un futuro más prometedor, basado en ideas tendentes a mejorar nuestros días?. Parece ser que no, que las veleidades de querer olvidar por completo lo que se hiciera con tino, quiere ser ahora la muestra itinerante de los que se afanan por despreciar lo logrado, sin querer apuntar a la memoria de nuestro padres, demasiado afectados por los momentos que les hicieran vivir quienes emplearon en guerras.
Hoy volvemos a instruir necesidades que le dejan al mundo sin capacidad técnica de enfrentarse a lo que conviene a lo poderosos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario