De cómo se nos ha presentado de improviso, o de qué mimbres está hecho, quienes dominan sus pasos y quienes les siguen sin apenas inmutarse. Todo un reto a esa memoria selectiva a la que nos cuesta hacer funcionar, cuando nos implican los efectos, que sería bueno retroalimentar para sacar ciertas conclusiones, a ser posible desprovistas de esa doble intencionalidad parcial con la que solemos enfrentar los problemas.
Lo de improviso no es que sea así, pues lo hemos venido fraguando con materiales que teníamos a mano, que estaban disponibles para ser utilizados, aún a sabiendas de que pudieran resultar dañinos. Si convenimos en pensar que ha sido cosa de todos, que todos pusimos un poco de nuestra parte para que rindiera como está rindiendo, podría significar un logro relevante; mi jefe y yo, yo y mi jefe, los funcionarios que avivan a retrasan a voluntad los papeles que manejan, la opacidad que reside en las instancias, los deseos malintencionados que se hayan podido interponer en los asuntos... en fin, toda una línea de desatención que nos ha llevado hasta aquí y que nos puede complicar el futuro hasta hacerlo más imperfecto todavía.
Estimo que en los entes, figuradamente creados para nuestro servicio, debería ponerse en marcha una acción revisionista para poder saber hasta qué punto están siendo útiles las capacidades con las que fueran creadas y por donde se nos cuelan los fallos impropios. De eso a poner después algunos remedios, podríamos tener algún camino avanzado. Todo menos dejarse llevar por la corriente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario