sábado, 13 de junio de 2026

Historia interminable

 

 

La de una corrupción sistémica en nuestra Sociedad, que no termina de idear la fórmula mágica para erradicarla, posiblemente porque es muy posible que, en algún momento, cualquiera de sus miembros vea necesario recurrir a una "facilidad" con la que poder llevar a cabo una realidad exitosa. Si por una parte nos escuece tener que soportar la carga de los impuestos, por otra protestamos por el robo, pero denegamos el auxilio que tendríamos que prestar personalmente para que, en nuestros ámbitos más cercanos, no se persiga con la mayor efectividad cualquier inclinación deshonesta.

 

Creo que la base principal para, si no acabar con ella, al menos detenerla, estaría con una respuesta cultural por nuestra parte que incluyera el no por el no, igual que lo hacemos con otros supuestos bien adoptados, como por ejemplo el uso de las armas que, a diferencia de otros países, tenemos implantado.

 

No debería haber atenuantes para quienes toman determinaciones inclusivas, con el pretexto de mirar por sus intereses. Tampoco mirar para otro lado en presencia de actividades rayanas en lo inmoral, que se perciben inocuas, al objeto de no deteriorar la convivencia. Hay que señalarlas en voz alta e invitar a los presentes a que sigan por el camino iniciado, para que no terminen de triunfar iniciativas indecentes.

También existe capilaridad entre los mandos, que están siempre con la expectativa subida para no ser menos, en asuntos en los que intervienen corporativamente y pueden ser causa de extensión de una mala praxis.

En definitiva, todos deberíamos sentirnos responsables y no dejarlo solo al albur de la aplicación de una justicia que ya sabemos con qué agilidad comporta su aplicación y qué instrumentos utilizan las defensas en sus recursos, por otra parte notoriamente reconocidos.

La historia podría llegar a ser realmente finita, pero haría falta para ello mantener una estricta comparecencia de nuestro poder de aceptación, que no contemple singularidad alguna, sea quien sea el ejecutor de la inmundicia.       

No hay comentarios:

Publicar un comentario