domingo, 14 de junio de 2026

Sed de mal

 

 

Aquella genial obra de Welles que cautivó al mundo con su discurso impactante, sigue resonando aún en cualquier lugar donde se proyecte. La especie humana cuenta y no acaba de lo mucho que es capaz de discurrir por la interminable pista del delito consumado. Frente a él solo es posible recomendar a expertos investigadores que conocen bien los terrenos que pisan, hasta dar con el instinto criminal que todo lo promueve.

 

El mal sigue estando presente, con su inagotable sed, y los malvados se expresan con total voluntad de seguir haciendo daño. A medida que escalan a puestos importantes trascienden resultados que no podrían darse si no cuentan con ayudas fundamentales, dentro de lo que se ha dado en llamar justicia. Netanyahu es uno de esos personajes que cuentan haciendo el mal aunque no el único, cubierto de esa capa fina que le proporcionan quienes se sienten más seguros a su lado y sin que la Justicia del país determine el punto final que haya de darse a su locura.

 

¿Por qué los israelíes siguen apoyando su guerra? ¿Han podido llegar a otra conclusión que les remedie del futuro que les espera? ¿Sus vidas van a poder librarse algún día del infierno de vivir en tensión todos los días? Su ejército promete defensa, pero no es gratis, todos lo sabemos y ellos más que nadie, y son sus propios soldados quienes acabarán acumulando, en sus propias mentes, las sensaciones imborrables que sus jefes les obligan a padecer, desde la falsa creación del miedo a la pérdida de identidad que han terminado instituyendo con la facilidad de un nacionalismo implacable, que cierra cualquier vía positiva que antes funcionara con efectividad y ahora se retranca para que nadie vuelva a a ella.

No parece que vaya a agotarse esa sed de maldad. La oferta de fuego y muerte sigue sin pararse, aunque a Trump le esté fastidiando en su apuesta concluyente. Dos caminos diferentes que ahora se muestran sin tapujos, para que veamos hasta qué punto ambos mandatarios sean capaces de mantener a raya sus cerebros.   

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