viernes, 17 de julio de 2026

El influjo

 

 

Se ha puesto de moda en todos los contornos. Hay que enterarse de lo que piensa el otro, antes de que desparrame su influencia, que no es otra cosa que sentirse superior en todo, incluso en pavonearse de las diferencias hasta hacerlas ostensibles.

 

Ganar adeptos, allá donde se encuentren, habida cuenta las facilidades de recorrer el mundo subido en aviones altamente contaminantes. Un vicepresidente encargado de extender la idea MAGA con la única intención de transmitir el imperio de su jefe, por disparatada que sea la exposición que hace ante su público.

 

Lo que antes fuera la Guerra Fría se ha vuelto a día de hoy en algo más caliente y diseminado aún por terrenos que antes fueran inaccesibles. Los amigos han dejado de serlo, si no cumplen las expectativas  requeridas, y los propios, sobre los que existen dudas irracionales, si no son arios, puros, superiores, esgrimen falsas aspiraciones para no ser señalados por el ICE.

¿Cuanto durará la arremetida? ¿Cuanto habremos de soportar la sandez, la necedad, de quien solo juega a la autocracia como destino? Las cartas están echadas, pero nadie se atreve a presentar triunfos ante quien dice tenerlos todos. Todo a pesar de los continuos fracasos que mantienen a su pueblo cada día más alejado de la paz y del progreso, gastándose lo que no es suyo en guerras innecesarias.

A pesar de los vaticinios de que en noviembre pueda ser relevado, sus argucias no pararán de hacerse notar para mantener a los suyos empoderados. Claro que hay unos cuantos (de los suyos) que tienen las mismas aspiraciones y serían capaces de trastocarlo todo con su poder, hasta hacernos confesos de esa realidad impuesta a través de la IA.    

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