miércoles, 19 de agosto de 2026

Invasiones

 

 

Lo que unos tildan de invasión de jóvenes desesperados otros, de carácter bien distinto, la tildan de insoportable levedad turística. Así lo estamos viendo absortos quienes estamos al margen, ausentes de la primera fila del teatro del mundo.

 

Se señalan a quienes favorecieron en Ceuta la llegada de 80.000 pero también se hace en otros muchos lugares de este país donde los turistas, con su invasión incruenta pero dañina, y con mayor número de participantes invaden las plazas, las playas, las comunidades de pisos turísticos, de acciones insoportables; la diferencia es bien clara, en este último caso proporcionan dinero a raudales a quienes incluso viviendo distantes del fenómeno de masas, se forran contentos de su osada inversión productiva.

 

Una actuación y su opuesta que requieren distinta crítica, pero con significados bien distintos. La columna vertebral que supone el Turismo para con el PIB está llegando a unos límites insoportables en su afán por explotar hasta lo inasumible, un terreno de juego que se está volviendo impracticable y lo que es peor, insostenible por lo que está quedando baldío, una vez se vuelvan los visitantes por donde han venido. Los casos lacerantes de Venecia, de Grecia con sus cruceros, no hacen sino confirmar lo que, en las calles de Palma reproducen unos vecinos agotados por la explotación incesante.

En este caso, a diferencia de los llegados a Ceuta, que solo traen miseria, son siempre bienvenidos, aunque el deterioro sea infinitamente menor que el causado en lugares abiertos al ocio indiscriminado.

Diferencias encontradas al vuelapluma, que no debiéramos pasar por alto, quienes estiman en algo el curso de nuestro días sobre el planeta Tierra...  

No hay comentarios:

Publicar un comentario