Sin pausa que detenga todo aquello que incomoda, a pesar de vivir en vacaciones. Los asuntos no pueden dejarse para después, sino que hay que atenderles, procurando resultados que convenzan y estos no aparecen por arte de magia, sino que hay que implicarse más en ello y no cargarles, aún más, de frustración para quienes están todavía pendientes de ellos.
La nueva batalla dialéctica iniciada por Meloni, tratando de aplicar una receta que no ha servido para nada en su propio país, con deportaciones a Albania, donde las modernas instalaciones se encuentran prácticamente desocupadas, no hace sino alterar, todavía más, la de por sí alterada convivencia europea. Es como si quisiera volver a emplear el mismo resorte con el que inició una campaña en Italia, pero solo acompañada por esa extrema recalcitrante que dice a todo que no, para congraciarse con esa ciudadanía que está descontenta con todo y que, según parece, sigue en aumento.
Posicionada la derecha, contra un Pedro Sánchez al que no dejan de crecer los problemas, la izquierda más a su izquierda, también presiona lo suyo, sin darle lugar al descanso que para eso es el presidente y se le conmina a resolverlos y, además, con la celeridad que conviene para que Ceuta no termine convirtiéndose en el polvorín que algunos desearían. Las ayudas no le llegan del cielo y los funcionarios de uniforme tampoco le sirven gran cosa, salvo para añadir inseguridad en unas calles ya alborotadas por tanta presión juvenil, a la que quieren sumarle delitos que todavía no se han dado.
Mientras el presidente Vivas, que se pronunció en los primeros días con una sobriedad palpable, hoy se muestra combativo con el gobierno de la nación, seguramente impulsado desde Génova, donde les ha apetecido hacer la mayor sangre posible, a tenor de cómo les va en los asuntos diversos que también se les amontonan.
No se puede esperar más, es verdad, mientras se acerca otra fecha fatídica anotada en el calendario, la del día 15 de este mes, de la que solo sabemos ahora que se podría estar liando una nueva y de la que los servicios de información de España y Marruecos no quieren informarnos como se debiera.
Le va a preceder un eclipse para el que todo está ya preparado. Será por la rentabilidad que se espera obtener de él, mientras que, en la ciudad autónoma, todo son problemas y están totalmente alejados de cualquier producto rentable...
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