Algo que se está perdiendo en los caminos de unas reflexión profunda a la que no queremos acostumbrarnos de ningún modo, para no tener que sufrir en carne propia, lo que otros ni siquiera se plantean, puede que nos esté ocurriendo sin remedio. ¿Qué ganaríamos al aplicarla? Posiblemente nada mientras los demás estiran como chicle los días de asueto para que nunca acaben.
Si en el transcurso de los días, esperando que en algún momento llegue la calma, no hacemos más que comprobar que todo sigue igual y que nadie tiene la osadía de poner blanco sobre negro, empezando desde lo más simple a lo más grave, no hacemos más que prolongar la decadencia que le sobreviene a esta generación perdida, en tanto se elevan exponencialmente las crisis de la energía, de los excesos, de la economía circular detenida, de la vivienda... y de otras tantas que me sería imposible resumir.
Por lo que se ve, nadie está dispuesto a hacer autocrítica ya que estaría sujeta a la expansión de las ideas, ni siquiera de generación espontánea, que parece que hoy tengan solo un camino: engrandar el poder omnímodo de quien puede y quiere, haciendo caso omiso de lo que debe.
La presión demográfica está alcanzando límites insostenibles y, al contrario de lo que piensa Feijóo, no todos los que vienen son delincuentes, sino agobiados por los tremendos problemas que sufren en sus países, empezando por el Marruecos que solo encuentra la placidez en quienes dominan la situación desde Rabat y aprietan sin descanso y con desdén la vida de los suyos, permanentemente expuestos a las dificultades.
Si no hay autocrítica y los problemas no cesan de aumentar en nichos de población distantes de alcanzar unos mínimos de seguridad permisibles, la bomba de relojería que sigue haciendo tic-tac sin que nadie la pare, acabará estallando como ya lo hace en la Rusia de Putin, sumisa y permisiva, en la que los cinturones ya impiden cualquier gordura.
Allí celebrarán hoy la enhorabuena de un presidente que renueva (sin autocrítica) una función de la que no se apartará nunca... mientras viva.
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