domingo, 6 de septiembre de 2026

Lo peor

 

 

Uno aprende a no resistirse, cuando los cambios se muestran inexorables y con parecidos frustrantes, pero siempre digo que no hay que ponerse en lo peor, sino experimentar con lo que viene para lograr, en definitiva, aquello que se está buscando. Creo que es la mejor manera de hacerle frente a la adversidad, cuando llega y se la espera.

 

Conduciendo tu propio coche, caso de ver cómo se aproxima frontalmente otro coche, creo que sea mejor conservar cierta compostura, para adivinar cuál pueda ser la trayectoria que debieras tomar para evitar el crash aunque acabes paralítico.

 

Las cosas no vienen porque sí, vienen porque se han estado buscando y se adivina que pueda hacerse "normal" lo que solo era impensable. Así sería posible favorecer la huida, cuando todo está perdido y has conservado la calma que dicta tu mejor sentido. Lo irremediable no existe, a menos que caigamos en el convencimiento de que vaya a ser imposible actuar en contra.

Hoy me refiero a los europeístas alemanes, esos que un día vieron la luz y se adaptaron a su fuerza, proyectada a base de ilusión y sobre todo de esperanza. Aquella salida airosa, cuando todo parecía perdido, les dio alas para elevarse por encima del suelo y acabar rindiendo como se rindió, todo un país, a la mejor expectativa posible. Salieron manos de todos los lugares, empujaron italianos, españoles, turcos... pensando también en sí mismos, pero colaborando (sin saberlo) en que se alcanzaría una meta que, de todo punto, se veía inalcanzable: aquella RFA que supuso el éxito inicial de lo que sería años después la Unión Europea.

No todo está perdido, pero desde luego no se puede uno quedar de brazos cruzados... 

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