domingo, 13 de septiembre de 2026

Un rayo de sol

 

 

Tras el tiempo de penumbra, se agradece que aparezca el sol, aunque sea solo un rayo, como prueba evidente de que aún existe. La sociedad sueca estima, muy mucho, cuanto le ha costado llegar a esa cota tan apreciada desde el Sur, que aquí se ha visto siempre como avanzadilla.

 

Cuando todo el mundo está observando cómo sigue ahí, lo que nunca se fue, encarnado en muchachos que no lo han vivido, pero lo aplauden como signo de victoria, nos invaden ciertas sospechas de que, muchos de los herederos de aquella falacia, están en condiciones óptimas de seguir desarrollando proyectos que a los demás llegaron a perecer definitivamente arrinconados.

 

En el caso español de aquella dictadura insufrible, pensamos que la vuelta del "calcetín" dejó sin zurcir los tomates por los que aparecían los dedos del pie y claro, si no molesta la idea deshonrosa de sacarlos del calzado y mostrarlos abiertamente al mundo, tenemos que certificar cómo la existencia del dogma, entre gritos y canciones revividas con entusiasmo, sin saber en profundidad a qué obedecía su contenido, nos produce sensaciones realmente desagradables.

Pero todavía hay valientes que se deciden a actuar, mostrando a las claras el contenido dogmático de las acciones genocidas, protagonizadas en Gaza por soldados debidamente instruidos. Naza, nauseabundo de ver, ha llegado para servir de documento verídico en el que poder apreciar muchos de los porqués se han llevado a tantos y tantos jóvenes hebreos al camino, oscuro y sin salida, por el que habrán de continuar sus días, ahogados en el recuerdo de lo que siempre estuvo ahí para su memoria y que les acompañará de por vida.

Todo por esa especie de síndrome enquistado en un pueblo que merecería mucho más positivo que negativo para su historia y que ahora se ve hundido en la miseria humana. 

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