jueves, 1 de octubre de 2026

Carne trémula

 

 

El Sistema tiembla y no es una simple opinión, ya que parecen estar dadas por los grandes inversores a sus destinatarios, las correcciones que habrían de atenderse sin falta, para sembrar de miedo ante la hecatombe de una crisis inversora sin paliativos. Además según están siendo armados, con cuchillos jamoneros y piedras afiladas los manifestantes acampados en tan prestigiosa plaza de Madrid, puede ser que sea la iniciativa de un perjuicio insoportable: desaparecerán los lotes a comprar, correrán peligro los alquileres no debidamente anclados y todos esos pequeños propietarios que esperaban pacientemente ver elevadas sus rentas, correrán el peligro de hasta verse obligados a vender con precios recortados.

 

Parece ciencia ficción, pero las fuerzas vivas de la derecha echan campanas al vuelo, presagiando algo que nunca se va a producir, pero conviene distribuir por amplios foros, para que no cunda la desesperación y todos hagamos lo posible para entrar en pánico, si nadie es capaz de resolverlo antes. El presidente de la CAM y el prestigioso Alcalde de nuestra antes bella ciudad, tienen datos sobre la cantidad de bocadillos que puedan abrirse con esas armas afiladas y que puedan ser utilizadas en términos de amenaza grave. Esperan que los jueces, empezando por los suyos, entiendan que no se ha de prolongar, ni un minuto más, tal movida anarquista.

¿Quién podría entrar en pánico? Prácticamente todos, tras llegar a una Entente de pobres, dispuestos a armar la nueva revolución bolchevique pero sin Acorazado Potemkin, solo con perroflautas y chavales sin casa que habitar, hartos de ser pasto de llamas crediticias que les hipotequen de por vida y, además, con el aval de los padres, si es que son poseedores de una casa propia y tengan otro pisito pequeño en la playa.

Poner en riesgo la Propiedad Privada es algo francamente dolente, muy dolente, capaz de tener que poner tierra de por medio a tanto dinero evasivo de otros lugares, que decidieron un día cambiar de rumbo y venirse a España, donde atamos los perros con longanizas, como se decía antes. Yo, como soy de antes, espero hacerme entender con la fórmula.

Hay que tratar de evitar, por todos los medios, que la presión siga por el camino iniciado y nos pueda taponar la famosa garantía jurídica de la que tanto hablamos y tanto podríamos estar alejándonos. Todo menos dejar de exprimir el jugo de tanta naranja ácida, con la que molestar el desayuno de los bed and Brekfast utilizados como reclamo publicitario. Y a la hora de exprimir, habíamos sido hasta ahora únicos.

Pero no, no tengan miedo, que nuestra vida aburguesa de hoy, no propiciará nunca que la sangre acabe en el río. Los comunistas de hoy, como los que habitan la China, están hechos de pasta refractaria a cualquier fuego que les impida dejar de inundar nuestros mercados. Vamos a seguir siendo amantes del Sistema, solo que, por favor, no sigan apretando hasta ahogarnos del todo, todavía podríamos serles muy útiles para sus negocios. 

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