Una expresión "castiza" que utilizamos en España para determinar cuantías, en pro y en contra, de aquello que nos introduce inevitablemente en la desigualdad, que se expande desde los más pequeños lugares, en los que hay que cuantificar lo que suma, por encima de lo que resta.
Decimos que hay de sobra y no solo en lo material, también a la hora de decidir qué es lo que cuenta y qué no, cuando tenemos que evaluar pormenores que puedan influir en nuestro carácter a la hora de defender nuestros derechos. Pero junto a ella está la de falta, es decir, podrían ser coincidentes, así se podría explicar que sobra dinero pero falta empatía o que falta inspiración y sobra redundancia, toda una gama de posibilidades que nos demuestran cómo se enfangan las expectativas en quienes juegan a dos cartas distintas a la vez, dando por sentado que cualquiera de ellas puede salir triunfadora.
Yo creo que deberíamos empeñarnos más en la falta que en la sobra, para así poder equilibrar de algún modo una balanza que casi siempre se muestra deficitaria y lo hace en contra de los más vulnerables, que están siendo objeto de múltiples agresiones, incluso siendo beneficiarios de lo que algunos llaman "paguitas", que tampoco es que estén bien distribuidas.
El punto medio, siempre el más razonable, queda siempre perdido en un afán de dejarlo siempre aplazado...
Nosotros seguiremos, como siempre, apostando por el buen gobierno.
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