viernes, 30 de octubre de 2026

Enemigo que huye

 

 

Si nos acostumbramos del todo a que exista la posibilidad de huir de la Justicia y, en mayor medida, siendo un líder político, estaríamos empezando a asumir, para siempre, que la desigualdad se asienta definitivamente y sin que pueda haber nadie, ni siquiera un Tribunal Supremo, que pueda ser capaz de deshacerla, convirtiendo cada caso en posibilidad, en lugar de mantenerla (la justicia) con el respeto que merece. 

 

Seguramente, para los bolsonaristas, como para los seguidores del bueno de Natanyahu, todo se ve normal, nada tiene por qué entrar de lleno en consideraciones absurdas (para ellos) con lo cual a ellos también se les podría empezar a distinguir de la misma calaña, cuando a los demás nos parecería que quedaría, por encima de todo, tener la obligación de perseguir a criminales, ladrones y mafiosos hasta detenerles. Pero se ve que no, que los propios seguidores no solo no se avergüenzan sino que hacen lo necesario para apoyarles allá donde se encuentren y también los gobernantes de otros países a los que ya estamos viendo cómo se están produciendo sobre sus centros de poder.

La deslegitimación queda en opacidad total y hasta podríamos verle de nuevo, enseñoreándose por las nuevas cancillerías que ocupen. El mundo no se acabará nunca para ellos, por mucho que cometan delitos, hasta de los más gordos, sin que nadie se atreva a ponerles las cadenas como lo hicieran con Maduro en sus horas bajas del desprestigio. Quizás podamos acabar viendo también preso al mismísimo Papa, donde pueda llegar a no ser bienvenido por el supuesto trastorno de querer calificar todo de inmoral y de inhumano.

La teoría está quedando empantanada y a ella se le superponen virtudes traducidas en capital, a las que nadie va a poder juzgar sin el consentimiento de quienes lo tienen, que para eso se está manifestando, con la amplitud que nadie desmiente, por quienes teniéndolo, con apariencia bondadosa, no se quieren aventurar en disposiciones que quizás terminen afectándoles. A ellos que no les toque nadie, que son amantes de su propia justicia...   

No hay comentarios:

Publicar un comentario