viernes, 16 de octubre de 2026

Paso torcido

 

 

No ha habido manera de conjuntar, el carisma se ocluye entre bambalinas para no dejar claro quien es, ha sido el/los culpables, pero en el ambiente queda la irresponsabilidad de no saber trascender, cuando llega el momento de ser auténticos. Lo sospechábamos aunque esperábamos que en el último instante (siempre hay un último instante) se impusiera la cordura sobre la egolatría.

 

Pierden unos, perdemos todos, pero nos quedará siempre la sensación de haber quedado cerca de sentirnos fuertes, frente a un tsunami que se vislumbra en el horizonte, y una vez que llegue, que nos inunde hasta los rincones más recónditos del alma, no habrá forma de librarnos del lamento.

 

Pero bueno, la condición humana pesa más que cualquier intriga palaciega, en términos de preponderancia. No nos queda más que esperar el desenlace, haciéndonos cargo, en la sombra, de lo que pudimos ser y no somos, para terminar perdiéndonos en el nuevo juego del calamar que inventaron quienes nos quieren definitivamente muertos. Los ciclos sucesivos, las partes no declaradas, las iremos conociendo, según nos lleguen las distintas fases que tengamos que atravesar, sin poder eludir las consecuencias.   

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