sábado, 10 de enero de 2026

Quisiera ser

 

 

Del pretérito imperfecto de un subjuntivo que termina en irrealidad, en deseo, en posibilidad de ser pero sin terminar de alcanzarlo, a menos que la suerte te venga de cara y confirme tu buena estrella, en comparación con la que les ha podido caer a otr@s. Así es como tenemos estructurado nuestro acontecer en el mundo que cada día parece ser menos complejo, más determinado por quienes arman su Monopoly particular para su mayor gloria. Lo demás es pura inventiva, pura utopía que no devenga interés alguno, si no has pasado antes por la línea de Salida.

 

La complejidad vendrá después, a la hora de encaminarte por cualquiera de las vías que aparecen en tu ruta y acaban distinguiendo tu carácter, más introvertido o extrovertido, más sumiso o más libertario, si es que consigues escabullirte de las demandas que impone esta Sociedad que quiere ser incólume pero que no lo es y suele llevarnos por delante.

 

Mi meta es ser desigual, pero no de esos que van sufriendo los desmanes, la humillación, el desprecio... sin posibilidad alguna de salir airoso de los contratiempos, que siempre se ceban en ellos y solo por ser como son, pobres y silenciosos. Así que lucho por hacerme rico, por poseer más que por ser, por alejarme de la miseria y de los miserables y no tener que compartir el metro para ir a la esclavitud del trabajo forzado a la que me obligan las circunstancias.

Pero no hay manera de que me sonría la suerte, de que me toque la Lotería, o de que me deje de influir la obsesión por el dinero, tan necesario, tan impío, tan inmoral que es capaz de convertirnos a todos en seres inhumanos, desprovistos de la razón necesaria para poder marginarlo.

La sinrazón pues, es la que nos ha llevado hasta aquí y que, de seguir superándonos, nos hará cada día menos libres, más subyugados.  

  

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