sábado, 14 de febrero de 2026

Diferencias

 

 

Ni todo el mundo quiere, ni todo el mundo sabe, apreciar las diferencias porque parece haber llegado el tiempo en que se las tiene demasiado miedo como para siquiera probarlas. Así nos andamos moviendo, cuando se nos pone en el brete de tener que elegir sobre lo no practicado antes, para no tener que aborrecerlo.

 

El panorama se nubla, se nos hace especialmente agudo, a quienes tenemos los años suficientes como para saber discernir entre lo que había y lo que hay hasta poder evaluar, con cierto racionamiento, lo que se nos aparece ante nuestras narices sin haberlo probado lo suficiente.

 

Hay ansia por conocer lo nuevo, pero se limita quizás a la experiencia gozosa de sentirnos superiores, de alcanzar supuestas metas a las que los demás no podrán llegar nunca y poder sentirnos así con la desigualdad suficiente como para no tener que padecer tanto hábito inconsistente, con preludio de acabar siendo un don nadie.

En esa zozobra estamos, rodeados de una desigualdad brutal que no deja de acosarnos y pendientes de que lo nuevo no sea más que el paso previo de la decadencia anunciada. Así lo veo yo y por eso lo cuento, para hacerme ver a mí mismo engullido por unas circunstancias sobrevenidas de las que nunca podré ser consciente...    

No hay comentarios:

Publicar un comentario