De un bipartidismo tocado, pero no hundido, al que los partidos que lo conforman puede cegarlos si quieren seguirse amparando en lo que ya disfrutan por errores propios, tras su grado de ligereza y conformidad en las que, la no invención, les sume quizás en el ostracismo. Tanto el PSOE como el PP están casi muertos si no son capaces de reinventarse, menos mal que, a falta de pan, buenas son las tortas que les van haciendo entre sus extremos.
A la vista está que VOX nunca será capaz de liderar nada que no sea el desencanto. Su absoluta falta de creatividad, la baja calidad intelectual de sus líderes y lo propensos que son a los bulos y a las falsedades, solo les proporcionan un uso partidista de los números que restan a la izquierda, mientras ésta no deja de quejarse de las querencias del PSOE, hacia modos y formas que gustan más de estilismos que aciertan más entre firmas que consiguen beneficios como los que ahora tienen, aunque rechinen de influencias izquierdosas de las que los socialistas no pueden separarse.
Esta próxima semana veremos en qué queda el posible conglomerado de izquierdas, en el que gustaría a Rufián aposentarse, pero ya se están dando señales de desacuerdo, cuando afecta a las figuras que quieren seguir usando de influencias conseguidas hasta ahora, en ese marco fallido en el que se inventara Sumar para acabar ahora en el punto de inicio.
Las orejas del lobo ya aparecieron hace mucho, pero todavía no se han armado lo suficiente para hacerle frente, en el descampado en el que puede verse, con toda claridad, por donde llegan unas alimañas, con componente global, que han decidido quedarse a plena autoridad del territorio. Trump y su fabuloso equipo de tecnócratas está dispuesto a arrasar por donde alcanza su vista, que es demasiado aguda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario