sábado, 21 de febrero de 2026

Habitación sin vistas

 

 

Deprimente, abrir una ventana al exterior y encontrarla cegada por un muro, sin posibilidad de otear un horizonte de luces, en un entorno de naturaleza viva. Nadie está exento de esa posibilidad, a menos que cuentes, con todo lujo de detalles, con el poder que te haya sido conferido o te haya otorgado la providencia, en cuyo caso las posibilidades se amplían. 

 

Al precio en que está hoy la vivienda, capitalizada, además, por quienes han encontrado el filón que en forma de veta, o materia de la que extraer gran número de recursos, persiguen su compra, puedes contar con gran número de ellas y aplicarte en la gestión correspondiente, sin mayor ocupación que la de alquilar o poner en venta, atendiendo a la fabulosa demanda existente. No vas a tener oposición, tan solo ir parcheando para que todo funcione a las mil maravillas.

 

Mientras tanto los distintos gobiernos, sin quererse involucrar demasiado, inician tímidas acciones que nunca van a chocar con ese capital que observa, siempre agazapado, cómo se comporta el Mercado como último hacedor de negocios, anunciando el camino a seguir en cada momento. ¿Qué se puede esperar de ellos? Nada que no sea retórica con buenas palabras, de las que el ciudadano común se ve sobrado.

La vivienda, situada hoy entre los principales problemas del país, no espera ser reconvertida en asunto liviano, más bien seguirá aumentando la preocupación ciudadana, sin que pueda llegar antes una consideración más optimista, más empática, de quienes desde el liberalismo económico no dejan de desaprovechar las oportunidades que les brinda una Sociedad, demasiado desgastada ya en asuntos crematísticos como para poder hacerles frente.

Con vistas o sin ellas, las habitaciones se encuentran hoy en el centro neurálgico de cualquier medio de vida absolutamente necesario.   

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario