Sinceramente creo que no, que de lo que se trataba era de conservar Azcón la poltrona, sin andarse con prejuicios sobre la alianza que ahora tiene que hacer con los indeseables que siguen sumando, con un afán de protagonismo sin fin, aún a sabiendas de que no podrán gobernar nunca, pero sí facultar la pretendida vuelta a un pasado en el que se sentirían más cómodos.
Los políticos de VOX van a lo que van a lo que van, a reventar la situación que incomoda, en las alturas de unas sociedades organizadas en contra de la filosofía "sanchista", desde grandes empresas del Ibex a ultra-católicos en la Iglesia de siempre y no digamos de las restantes innombradas pero tenidas en cuenta en el acervo de una realidad política que sigue atascada también en lo de siempre.
Entretanto ya vemos en qué queda la izquierda, desnortada y sin rumbo, renegando también de un Sánchez acomodado en La Moncloa, resistiendo impávido cualquier avatar que se le presente. La verdad es que, después de tener que lidiar con distintos infortunios, aún le quedan arrestos, pero poco a poco va perdiendo el carisma y se va entregando al destino marcado, que no es otro que el de acabar abandonando, más tarde o más temprano, la posición en la que muchos confiaban pero que, en su propio partido, ni siquiera comparten.
Los ecos de Trump en todo el planeta resuenan cada vez con más fuerza y no cabe duda de que, con el poder que ostenta, va a llegar lejos, mientras los demócratas no terminen de resolver el jeroglífico en que también están instalados. Pero da igual el perfil del presidente, en un enorme país acostumbrado a seguir la huella que marca la Casa Blanca, por desastrosa que pueda ser la labor de quien la presida, que para eso siguen siendo el Imperio y con trazas de continuar siéndolo.
A nosotros, a los "progres", nos toca esperar pacientemente a que caiga el maná prometido, pero con tan poca creencia, que del agnosticismo no se puede sacar más que lo que ya desconfiamos...
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