domingo, 1 de marzo de 2026

Polarización

 

 

El hecho de que se llene a rebosar una plaza en una ciudad emblemática y a escasos metros otra, de similares características, con ciudadanos reclamando la bondad de ideas contrarias, no significa que pueda triunfar ninguna de ellas, más bien ampliará la disidencia y les sumirá a todos en la importante desconexión con el mundo real que, sin ambages, tiene que ser diferente.

 

Constituida entonces como el arma de doble filo que emplean los gobernantes para dividir, envueltos en banderas, a los gobernados, resulta altamente inconveniente (impertinente más bien) terminar resolviendo problemas con bombas en lugar de con diplomacia, pero cuando se tienen los medios disponibles, y a la vez utilizables, para seguir sumando víctimas inocentes en ambos lados, sin contar con el respaldo de algún tipo de justicia universal, capaz de poner orden ante el desorden, acabaremos siendo todos víctimas propiciatorias en un mundo que carece del rumbo que habíamos estado esperando y que ahora resulta fallido. ¿Para qué sirve la ONU?. La respuesta es bien sencilla... par nada.

Tampoco la marginalidad sirve, o la ambivalencia de quienes, en la distancia, juzgan primero los intereses en juego antes que las muertes ocasionadas. No hay escusas que resten intervenir en soluciones y no en paños calientes, tratando de evitar merma de beneficios.

Alguien tendrá que pararle los pies a ese binomio de infra-cultura humanitaria pues, de lo contrario podríamos acabar todos encerrados en los malditos búnkeres que están proliferando en todo el mundo, bajo el posible uso de armas atómicas, con las que acabar destruyéndolo todo.      

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