sábado, 18 de abril de 2026

Convenciones

 

 

Interesantes las más, no dejan de poner en evidencia los distanciamientos que ocupan la vida social en las comunidades. Si lo que tratan es afinar acuerdos, ratificar propuestas, elevar proyectos... siempre hay motivos para convocarlas, aunque la calidad y calidez del momento puede ser que no tarde en apaciguarse hasta el punto de pasar un tanto desapercibidas.

 

El gran público, los no habituados, las observan desde la distancia con cierto escepticismo, al comprobar que en ninguna de ellas aparecen los remedios pronosticados y, más aún, diferencias que parecen insalvables para quienes, a falta de rigor, se acaban perdiendo en discusiones vanas. 

 

Se concentran los progresistas del mundo ahora, en Barcelona, la ciudad "progre" por excelencia a la que acuden muchos ciudadanos extranjeros ávidos de primicias. Una ciudad a la que no la cuesta añadir tolerancia y comprensión, dispuesta a sumar avances en la difícil tarea de organizar políticamente a toda esa ciudadanía que espera, y también desespera, al observar que las soluciones no llegan y el oportunismo se aprovecha para cambiar, de facto, las teorías revolucionarias.

Ya me gustaría que se llegara a alguna conclusión relevante que, en la práctica, supusiera poder terminar con toda esa gente que ha convenido girar la manecilla del reloj, para retrasarlo por tiempo indefinido y sin aportar la mínima sensación, siquiera, de poder infundir en las personas mejores aprecios que los del dinero.

Hay que seguir confiando y ayudar en lo posible, sin estar esperando la caída del maná del cielo. Nuestro buen hacer de cada día, nuestra propensión a los mejores cambios, nos harán un poco más fuertes ante las adversidades que se nos crean, haciendo irrespirable el ambiente.

De eso se trataría, de crear ambiente favorable al progresismo... 

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