Podría empezar diseñando, de principio, qué estrategias debería seguir para el caso en que me acabaran echando el guante y pudiera salir, si no del todo ileso, al menos con la mayoría de objetivos logrados a salvo, y a medida que fuese cubriendo etapas, escalando proyectos, hacer lo posible para irle sumando amigos de todo orden que pudieran acabar influyendo en esa perspectiva general en la que se abarca lo que, de lo salvado, se termine librando.
Fiel reflejo de lo que digo fue la historia recreada en la película "El General", que retrataba al famoso capo irlandés Martín Cahill, perseguido durante años, que supo instrumentar toda su vida de bandido haciéndole burla a la Justicia. Lo de hoy, con Aldama en nuestro país, quiere reflejar, bien a las claras, que lo que en realidad está cogiendo más recorrido, es la estela que está haciendo crecer gracias a las referencias que viene dando sobre el propio Pedro Sánchez acerca de múltiples datos, sacados de la manga, sin pruebas, con los que le acusa de ser auténtico capo. De momento lo que sí parece haber logrado es no aparecer por la cárcel, bajo la promesa de arrojar todos los datos que sabe, aunque sí que estemos viendo cómo su dilatada historia delincuencial se va resistiendo, hasta ahora, a seguir detallándose con toda la notoriedad que exigiría la aplicación de esa misma Justicia.
A la hora de sembrar patatas, no se salva nadie, cualquier patán las coloca en fila y las riega, esperando que algún día den fruto. Mientras tanto el sol, el aire, los distintos sustratos... harán lo suficiente para que podamos comerlas hasta hartarnos.
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