miércoles, 6 de mayo de 2026

Dependientes

 

 

Nos vamos a referir hoy a todos aquellos que viven al amparo de grandes Medios, de grandes Corporaciones, que por relación contractual se ven vinculados sin remisión. Se llega a entender como algo normal, si bien estaremos de acuerdo en que evita una grandísima parte, en cualquier conflicto de intereses del que dependa la desaprobación de quien paga.

 

Las noticias nos han contado recientemente cómo han sido expulsados, de manera fulminante, de su residencia, unos mayores a los que no les gustaba en trato recibido. La óptica del ordenante es bien clara, quien paga manda y recoge los trastos, antes de que cristalicen y provoquen llagas, que hagan heridas al cuerpo "místico" que logra convertir en sagrado lo que simplemente sea profano.

 

Haciéndolo extensivo, pensemos en quienes se sientan intimidados y por tanto reprimidos en sus funciones de las que deban de dar cuentas, por encima de lo que les pueda estar demandando cualquier ética interpuesta. Piénsese en la gran bolsa que representa y la trascendencia que se pueda ir acumulando en cantidad de whistleblowers dispuestos a pasar por el calvario de la defensa a ultranza de la verdad, cuando se llega al convencimiento de que no hay más remedio que hacerlo.

La consolidación de la buena práctica, la búsqueda de la verdad absoluta, sin relativismos, tiene todavía gran recorrido por hacer, y todo se ciñe a lo mismo que siempre estuvo presente, la desigualdad que en permanente ascenso, tiende a distinguir entre quienes merecen "respeto" y quienes no, por la falta considerable de asistencias.

Entre tanto que sigan los oscurantismos y las cuitas soterradas, para enfrentar el desconsuelo que supone tener que convivir como dependiente absoluto, sin posibilidad de protesta, a menos que la parte dominante acabe llegando a la conclusión de que, su honradez, quedará por encima de cualquier prepotencia, esté donde esté, se concentre donde se concentre.  

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