domingo, 3 de mayo de 2026

Fe de erratas

 

 

Aunque no es ningún error, el que aparece publicado en los periódicos de gran tirada mundial, poniendo sobre aviso -a los occidentales sobretodo- de la marcha atrás que, en el plano militarista, acaba de anunciar Mr. Trump con ese resto del mundo que ha dejado de apoyarle en sus guerras sin cuartel, ordenadas contra el eje del mal que su buen amigo Netanyahu ha decidido borrar por completo, acompañado de un gobierno que nunca se había manifestado con la beligerancia que lo hace ahora y que ha resuelto acabar, aprovechando la gran puerta abierta al éxito desde Norteamérica.

 

El malestar con los aliados está servido y ya está también diseñando la retirada de tropas de las que se decía estaban para cubrir la misión de defensa en racimo, auspiciada por esa Organización que parecía haberse situado en la mejor y más sabia determinación, alcanzada en confrontación con el maldito Comunismo. Si esa idea tan malévola ha cambiado un tanto de signo y el líder ruso puede ser capaz de estrechar lazos para el reparto más o menos equitativo del mundo. ¿Qué sentido tiene seguir engordando a los europeos, en su trayectoria errática contra las guerras innecesarias? Ucrania ha dejado de interesar y hay que dar un golpe de timón para que la sangría originada, sin el concierto europeo, se torne, como parece que lo esté haciendo, en un descalabro que ya aseguran los técnicos que observan en la lejanía y que pueden acabar certificando los propios estadounidenses de a pie, que anotan ya en el debe más de lo que figura en el haber.

Las bases norteamericanas en el extranjero suponen una alta dependencia económica, que no se sustrae con recetas pacifistas, sino con repliegues inmediatos que acaben colocando a la OTAN en el paso previo para su disolución, si no es que la llevan a término antes los europeos, cansados de ser unos siervos obligados a gastar en producción foránea, antes que posibilitar acuerdos internos dentro de la UE para organizarse, con costes sensiblemente inferiores a los que proponen en USA.

Qué buena idea podría llegar a ser evitar la dependencia de USA, aprovechando el enfado que trata a los aliados de horribles. Una opinión subjetiva que contradice por completo la opinión que siempre tuvimos en Europa de los EE.UU. la primera gran democracia, ahora en desuso. 

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