El escalofrío que recorre los huesos de quienes trabajan en contra de la Corrupción, escrita a propósito con mayúscula, cuando observan por donde van los tiros, una vez iniciados los procesos judiciales, tendrá que contrarrestarse con fuertes dosis de paciencia y de caldo caliente; no en vano la frialdad con la que están siendo tratados algunos corruptos de libro, posiblemente les deje a ellos helados por mucho tiempo.
Si nos hacemos eco de lo mucho que está aumentando la gestión criminal y lo poco que parece resolverse contra sus artífices en todo el mundo, la goleada está siendo descomunal y provocará el gran desánimo que incluye tener que soportarla, además, con esas muestras de recochineo y burla a la salida de las vistas orales, por parte de los más que supuestos defraudadores de lo público que hacen gala de un servicio a la Sociedad, auspiciado en el buen hacer de sus magníficos abogados.
El riesgo que supone adjetivar en positivo la supuesta "colaboración" con la Justicia, al tiempo que incorporan a la política en uso, la estrategia de hacerle bien al mismo pueblo al que se le roba, no hace sino reafirmar cómo es posible aprovecharse del todo, ratas incluidas, sobre aquello que acreciente sospechas, por descabelladas que sean y sin pruebas contundentes, para llegar a puerto.
Revisando la casuística, analizando los pasos dados desde su incorporación a la vida comercial y de negocios de Aldama, se observa una escalada que nunca terminó de producirse, con un aprovechamiento de amigos y socios que contribuyeron en gran medida a su esplendor, contando con ayudas inestimables de gentes siempre despiertas y atentas a la asociación indispensable, capaz de mover las montañas más altas. Su ambición sin límites no dejó de abrirle puertas de niveles tan altos como reseñaran los contactos y sin menospreciar ninguna actividad productiva, que incluía el deporte del fútbol, que ya sabemos el terreno que pisa en el mundo y su apreciación general, diseminando negocio.
Que ahora sea capaz de conseguir su absolución total, sin tener que volver a entrar en la cárcel, nos parece tan humillante para las fuerzas de seguridad, encargadas de perseguirle, que las remeda a no querer volver a iniciarse en persecuciones que no acaben definitivamente con el delito...
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