sábado, 9 de mayo de 2026

Valor o precio

 

 

El que le damos a las cosas o el que le ponen los productores y comerciantes. Evidentemente distintos, dependen de la consideración que particularmente hagamos o del interés que, sobre ellas o sobre lo que la apreciación que consiga elevar el publicista determine, acabarán suponiendo en el Mercado. Ese es el último y principal protagonista, donde se mueve todo y se proyectan éxitos comerciales.

 

Un día hablaremos de la publicidad y lo que entretiene, hasta darnos la imagen (¿fiel?) de lo que buscamos y nos interesa, sin entrar en detalles que se nos ocultan y que harían caer los estándares de calidad que se aseguran.

 

El bombardeo al que asistimos cada día por parte de los anunciantes, piezas clave en la maquinaria, comporta un porcentaje interesante en el coste del precio final, nadie lo duda, pero no solo es eso lo que debería preocuparnos, también es la desigualdad asumida en los consumidores, que sienten más incisiva la manera de apartarles de esa fiebre que no existe por igual, aunque sea fiebre igualmente dañina.

La consecuencia que podría derivarse de la mejor apreciación de ambos términos, valor o precio, podría sentar las bases de lo que, como consumidores finales, nos interesaría más a la hora de aplicarnos al gasto, sin las florituras que incorpore cualquier anuncio.   

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