miércoles, 3 de junio de 2026

Adocenados pero no tontos

 

 

Vistos desde el otro lado, es decir desde los que mandan, los ciudadanos parecemos lerdos, incapaces de entender la excelsa misión que están obligados a abordar cada día, sin complejo y con astucia, para mantenernos en buena sintonía, pero olvidan una cosa muy importante, hasta que llega el momento de acudir a las urnas de donde parten sus ascensos.

 

Quizás no se estén dando cuenta, o no quieran reconocer, que el precio que les estamos pagando hace ya mucho tiempo que quedó ampliamente desfasado y repleto de injusticias. Toda esa caterva que vive con soberano desprecio de nuestras necesidades reales, parece no entretenerse en darnos la satisfacción de verlos involucrados en los asuntos serios que para sí reclama Feijóo, en consonancia con los que olvida en cuestión de consenso y proyecto útil. 

 

De la otra parte ya estamos viendo también lo mucho que cuesta acomodar empatía con resolución de mayor calado, que derive en algo que signifique más que defensa a ultranza de un equipo que contiene en sus filas demasiados "fontaneros" bien pagados, sin mencionar a los pagadores al servicio de la firma, que están para lo que les manden e incluso imaginen, por su cuenta y riesgo, lo que han de hacer cuando se presenta la ocasión.

Un bipartidismo defenestrado pero que, en sus últimos estertores, nos deja señales de alarma de las que los minoritarios no saben o no pueden responder, asustados por la repercusión final de tanta inmundicia. Adivinar qué será lo que venga después, no entra tampoco en los presupuestos por aprobar, ni en las cábalas que nos corresponde hacer a quienes ni sabemos ni podemos, aunque sí debamos de exigir que, de una vez por todas, se inicie aquella regeneración anunciada a la que aún no hemos asistido.

Ahora comprobamos cómo, la falta de voluntad, es la que rige, en definitiva, la orientación de los destinos de las mejores prácticas...        

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